Una fuerte discusión en De Viernes enfrentó a Kiko Jiménez y Ángela Portero por la exposición mediática de la situación judicial y familiar del padre de Kiko.

La noche del pasado viernes, el programa De Viernes en Telecinco se convirtió en el escenario de una tensa confrontación entre Kiko Jiménez y Ángela Portero.
La situación se desató cuando Portero, tras comunicarse con la familia del padre de Kiko, lanzó una serie de reproches que llevaron a la intervención de la madre de Kiko por teléfono.
“Madre mía, se lió”, comentó Santi Acosta, presentador del programa, al inicio de la emisión, anticipando la polémica que estaba por venir.
Kiko, quien se mostró visiblemente afectado por el tema, expresó su descontento con la cobertura mediática que rodeaba su vida familiar.
“No entiendo por qué le dan tanto bombo a esto.
Soy una persona anónima”, afirmó, dejando claro que la situación le había tocado profundamente.
A pesar de que el programa había mantenido una audiencia decente en semanas anteriores, esta vez no logró superar los 800,000 espectadores, marcando un mínimo histórico con un 9.2% de share.
“El desafío de Antena 3 nos ha superado”, lamentó Acosta, señalando la dura competencia que enfrentaban.
En medio de la discusión, Kiko dejó entrever su dolor por la complicada relación con su padre, quien había estado involucrado en un intento de homicidio.
“Me quedé en shock al enterarme”, confesó, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.
Su vulnerabilidad fue palpable, y muchos en el plató notaron su estado emocional, lo que llevó a Acosta a reflexionar: “Es evidente que este tema le ha dolido mucho”.

Ángela Portero, por su parte, no se contuvo y cuestionó a Kiko sobre su responsabilidad en la situación familiar.
“¿Por qué no te has hecho cargo de tu padre?”, le preguntó, a lo que Kiko, sorprendido, respondió: “¿Qué puedo hacer? Tiene enfermedades mentales”.
La tensión aumentó cuando Portero insistió en que Kiko debería haber intervenido más en la vida de su padre, dejando a Kiko sin palabras.
La madre de Kiko, Carmina, también hizo su aparición en el programa, defendiendo a su hijo y aclarando que nunca había sido maltratada por su esposo.
“He trabajado toda mi vida y no me he dejado pisotear”, afirmó con firmeza, mientras el público la escuchaba atentamente.
“Kiko no tiene responsabilidad en lo que ha pasado”, añadió, defendiendo la integridad de su hijo en medio de la tormenta mediática.
El ambiente se tornó aún más tenso cuando se discutieron las implicaciones de la vida de Kiko en los medios.
“La gente no entiende que esto me afecta como persona”, dijo Kiko, visiblemente frustrado.
“No estoy implicado en nada de esto, pero la repercusión mediática es abrumadora”.
Su sinceridad resonó en el set, y muchos coincidieron en que la presión de la fama puede ser devastadora.

A medida que la conversación avanzaba, Kiko se mostró cada vez más abatido.
“No sé cómo lidiar con esto.
He perdido a mi abuelo, quien siempre ha sido como un padre para mí”, reveló, mientras las lágrimas brotaban de sus ojos.
Este momento de vulnerabilidad llevó a Acosta a reflexionar sobre la carga emocional que Kiko llevaba consigo.
El programa continuó con otros temas, pero la sombra de la discusión entre Kiko y Ángela persistió.
“Ayer fue una noche difícil, y la audiencia lo sintió”, concluyó Acosta, reconociendo el impacto de la controversia en la programación.
La tensión en el aire era palpable, y muchos se preguntaban si Kiko podría recuperarse de esta experiencia.
En resumen, la grave bronca entre Kiko Jiménez y Ángela Portero no solo reveló las tensiones familiares que acechan a Kiko, sino que también puso de manifiesto las presiones del espectáculo y la dificultad de manejar situaciones personales en el ojo público.
La noche terminó con un sabor amargo, dejando a los espectadores reflexionando sobre la fragilidad de la vida y las complejidades de las relaciones familiares en el mundo del entretenimiento.