La apuesta de José Pablo López por fichar a Belén Esteban para “Top Chef: Dulces y famosos” en RTVE ha generado fuertes críticas por el elevado coste del programa y sus discretos datos de audiencia.

En un tiempo no muy lejano, Belén Esteban era sinónimo de éxito en la televisión española.
Su carisma y frases memorables, como la icónica “cómete el pollo”, la catapultaron a la cima del corazón del público.
Sin embargo, el panorama actual ha cambiado drásticamente.
La televisión lineal ha evolucionado y, lamentablemente, Belén Esteban ya no tiene la misma fuerza que antaño.
Su salida de Mediaset y su participación en programas fallidos como “La familia de la tele” han evidenciado una realidad innegable: su estrellato se ha desvanecido.
A pesar de este declive, José Pablo López, presidente de RTVE, parece tener una obsesión por incorporar a Belén Esteban a la programación de su cadena.
Esta fijación no es nueva; hace dos años, su intento de ficharla para un programa de baile, sin consultar a Elena Sánchez, entonces presidenta de RTVE, desató una polémica pública.
En esa ocasión, la crítica fue feroz, pero López no se detuvo.
Ahora, ha decidido apostar nuevamente por ella, contratándola para “Top Chef: Dulces y famosos”.

La decisión de incluir a Belén Esteban en este programa ha generado un torrente de críticas.
Muchos se preguntan si es pertinente gastar dinero público para ver a la excolaboradora de “Sálvame” cocinar en La 1, cuando este tipo de contenido ya está disponible en cadenas privadas.
“No entiendo cómo se justifica este gasto”, comentó un espectador en redes sociales.
El coste del programa, que ronda los cinco millones de euros, parece desproporcionado considerando su rendimiento en audiencia.
“Top Chef” ha quedado por debajo de otros programas de Telecinco y Antena 3, e incluso de la entrevista de Jordi Évole a Loles León.
Esta situación plantea serias dudas sobre la gestión de recursos en RTVE bajo la dirección de López.
La crítica se centra en la priorización de formatos de entretenimiento con celebridades, que son meras réplicas de modelos privados, en detrimento de contenidos que aporten un verdadero valor público.
“La obsesión de López por nombres mediáticos como Belén Esteban erosiona la legitimidad del gasto público”, comentó un analista de medios.
La estrategia actual de RTVE parece estar más enfocada en atraer a la audiencia a través de figuras conocidas que en ofrecer programas de calidad.

López, en defensa de su decisión, declaró: “La televisión debe evolucionar y adaptarse a los nuevos tiempos.
Belén Esteban es un referente para muchos y puede atraer a un público que quizás no se sienta identificado con otros formatos”.
Sin embargo, este argumento no ha convencido a todos.
La crítica se ha intensificado, y muchos piden una revisión profunda de los criterios de inversión en entretenimiento.
“En lugar de invertir en famoseo caro, deberíamos priorizar el desarrollo de contenidos culturales de calidad que realmente aporten a la sociedad”, afirmó un representante de una ONG cultural.
La gastronomía regional, por ejemplo, ofrece una amplia gama de posibilidades para crear programas educativos y entretenidos que podrían enriquecer la parrilla de RTVE.
“La cocina es un arte que puede unir a las comunidades y enseñar sobre nuestras tradiciones”, comentó un chef reconocido.
La obsesión de José Pablo López con Belén Esteban parece ser un capricho caro que pone en riesgo la solvencia económica y la credibilidad de RTVE.
En definitiva, la situación actual de RTVE y su relación con figuras mediáticas como Belén Esteban plantea un dilema importante sobre el futuro de la televisión pública en España.
La transparencia en la asignación de recursos y la justificación del coste por punto de share son cruciales para garantizar la eficiencia y el valor público de RTVE.
La audiencia merece una programación que no solo entretenga, sino que también eduque y enriquezca culturalmente a la sociedad.
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