José Luis Ábalos compareció ante el Tribunal Supremo por presuntas irregularidades en la compraventa de material sanitario durante la pandemia, en un proceso con importantes repercusiones políticas.

La comparecencia de José Luis Ábalos ante el Tribunal Supremo el pasado 12 de febrero ha marcado un nuevo capítulo en el caso de las presuntas irregularidades en la compraventa de material sanitario durante la pandemia.
La imagen del exministro de Transportes sentado ante el alto tribunal simboliza la gravedad de un procedimiento judicial que sigue proyectando consecuencias políticas.
En este contexto, las declaraciones públicas de su exesposa, Carolina Perles, han añadido un elemento humano y político al relato.
Perles intervino en directo en el programa televisivo conducido por Ana Rosa Quintana, donde ofreció una descripción personal del estado anímico del exdirigente.
“Estaba superado por la situación. Él no esperaba verse en este escenario y le supera todo”, afirmó.
Según su testimonio, el desgaste físico y emocional es evidente.
“Lo vi cansado, con mala cara, casi como si estuviera enfermo”, señaló, trazando el retrato de un hombre que afronta uno de los momentos más complejos de su trayectoria.

Uno de los aspectos que más comentarios generó tras la comparecencia judicial fue la sonrisa que Ábalos mostró en determinados momentos.
Perles restó dramatismo a esa imagen.
“Vimos una sonrisa de vez en cuando que yo creo que era por los propios nervios. Él, en el fondo, no ha llegado a asimilar esa nueva realidad. Está pensando en su defensa. En el fondo, él piensa que es una realidad injusta”, explicó.
Sus palabras reflejan la tensión que rodea la estrategia jurídica del exministro y la percepción de que aún no ha interiorizado plenamente la dimensión del proceso.
La exesposa del político fue especialmente crítica con la estrategia adoptada hasta ahora.
“Obviamente van a la desesperada. Yo creo que la estrategia que se ha seguido con José no ha sido la adecuada”, declaró.
Incluso fue más allá al plantear un escenario alternativo: “Si hubiera reconocido algo y dejado el acta, el escenario actual sería muy distinto”.
Con esta afirmación, sugirió que determinadas decisiones políticas y procesales pudieron agravar su situación.

El relato de Perles introduce además una reflexión sobre la evolución personal y política de Ábalos.
Según su versión, el punto de inflexión se produjo cuando asumió la cartera de Transportes bajo el mandato de Pedro Sánchez.
“Cuando José llega al cargo está rodeado de gente que le adula. Fue un antes y un después. Su personalidad cambió al hacerse con el cargo”, aseguró.
La referencia apunta a un entorno que, a su juicio, influyó de manera decisiva en su comportamiento y en su toma de decisiones.
En ese contexto, mencionó de forma explícita a Santos Cerdán como figura relevante en la configuración del equipo que acompañó al exministro.
“Cuando Santos Cerdán le pone a Koldo a su lado, este se convierte en su sombra”, afirmó.
Y añadió con claridad: “Yo no considero que Koldo haya sido una buena influencia para José”.
El retrato que dibuja es el de un dirigente rodeado de un círculo que, según sus palabras, “encontró el punto débil y lo aprovechó”.
Las declaraciones de Perles también apuntan a una sensación de aislamiento progresivo.
El exministro, según su entorno, estaría comenzando a asumir que afronta en solitario un proceso con profundas implicaciones personales y políticas.
“Él no esperaba verse en este escenario”, reiteró, subrayando el impacto psicológico de la situación.

Mientras el procedimiento judicial sigue su curso en el Supremo, el caso continúa teniendo repercusiones en el ámbito político.
La figura de Ábalos, que fue uno de los hombres fuertes del Ejecutivo durante una etapa clave, se encuentra ahora bajo escrutinio judicial.
La atención se centra no solo en su responsabilidad individual, sino también en las dinámicas internas que, según el relato de su exesposa, influyeron en su trayectoria.
Perles concluyó su intervención con un mensaje que deja abierta la posibilidad de nuevos acontecimientos.
“Le deseo que le vaya bien en su proceso”, afirmó.
Sus palabras, aunque de apoyo personal, dejan entrever que el desarrollo del caso podría tener derivadas políticas adicionales si el exministro decidiera ofrecer su propia versión con mayor detalle.
El proceso judicial continúa y el debate público sigue abierto.
La combinación de elementos personales, decisiones políticas y estrategias jurídicas configura un escenario complejo en el que convergen responsabilidades individuales y contextos de poder más amplios.
La comparecencia ante el Supremo no solo representa un momento clave en la situación procesal de Ábalos, sino también un episodio relevante en la vida política reciente de España.