La pareja del político del PP ha compartido unas preciosas imágenes de la emotiva celebración
«Sigamos celebrando la vida», ha escrito para dejar claro que el optimismo se mantiene por todo lo alto

Borja Sémper alcanzó el pasado 10 de enero una cifra redonda y simbólica: los 50 años.
Un cumpleaños especial que, en su caso, ha adquirido un significado aún más profundo por el momento vital que atraviesa.
Lejos de celebraciones discretas o gestos contenidos, su entorno más cercano decidió rendirle un homenaje cargado de emoción, cariño y optimismo.
Una fiesta sorpresa organizada por sus amigos y compartida con orgullo por su pareja, la actriz Bárbara Goenaga, que no dudó en abrir una ventana íntima a través de las redes sociales para mostrar una celebración tan sencilla como profundamente significativa.
Bárbara Goenaga, de 42 años, mantiene desde hace tiempo una relación cercana y honesta con sus seguidores, a quienes ha ido informando de manera pausada y sincera del proceso que vive junto a Borja Sémper desde que al político del Partido Popular le fuera detectado un tumor en una revisión rutinaria.
Esta vez, sin embargo, el mensaje era distinto: una invitación a celebrar la vida.
“Hoy Sémper ha cumplido 50 años y podemos decir que tenemos a los mejores amigos del mundo, qué suerte la nuestra… Mil gracias por la sorpresa, os queremos muchísimo.
Sigamos celebrando la vida”, escribió la actriz junto a varias imágenes de la jornada, dejando claro que el optimismo sigue siendo una seña de identidad en su día a día.

Las fotografías publicadas mostraban un ambiente cálido y relajado, lejos de grandes alardes, pero repleto de simbolismo.
La sorpresa comenzó desde el primer momento.
Borja Sémper entró en el restaurante donde se celebraría la comida sin saber lo que le esperaba y, durante unos instantes, prácticamente a ciegas.
Al cruzar la puerta, se encontró con su grupo de amigos más cercanos, todos ellos vestidos con camisetas blancas del Real Madrid personalizadas con su nombre y el número 50 a la espalda, una referencia directa y afectuosa a la efeméride que estaban celebrando.
El gesto arrancó sonrisas, aplausos y alguna que otra emoción contenida.
La escena reflejaba mucho más que un cumpleaños: era la demostración de una red de afectos sólida, presente y comprometida.
La mesa, de formato cuadrado, reunió a amigos de distintas etapas de la vida de Sémper, entre ellos figuras conocidas como Eduardo Madina, con quien mantiene una amistad de años pese a pertenecer a formaciones políticas distintas.
Un detalle que no pasó desapercibido y que volvió a subrayar la importancia de los vínculos personales por encima de cualquier diferencia ideológica.
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La comida transcurrió en un restaurante especializado en marisco y pescado, con una propuesta gastronómica de corte contemporáneo que acompañó una sobremesa larga y animada.
Las imágenes difundidas mostraban risas, brindis y miradas cómplices, en una atmósfera que hablaba de normalidad, de celebración consciente y de gratitud compartida.
Los comentarios no tardaron en llegar.
Decenas de mensajes llenaron la publicación con felicitaciones, palabras de ánimo y muestras de cariño.
“Miles de besos para el chico del cumple”, escribían algunos.
Otros recordaban con alivio: “Ya casi ha pasado todo”.
Ese “casi” resume bien el momento que vive la pareja.
El tratamiento de Borja Sémper continúa, pero el tono con el que ambos lo afrontan es firme y sereno.
Ya el pasado verano, Bárbara Goenaga compartía imágenes de sus vacaciones y reflexionaba sobre el valor del tiempo compartido tras el diagnóstico.
“Saber que cada momento de la vida es una suerte”, escribía entonces, acompañando una fotografía que transmitía calma y complicidad.

Un mes después, volvía a emocionar con un mensaje directo y lleno de ternura al mostrar el nuevo aspecto de su pareja, con gafas de sol y sombrero.
“Vengo a decir que aunque él se vea raro, sigue siendo el chico más guapo del planeta, y el más alegre y mejor enfermo”, afirmaba con naturalidad, añadiendo una frase que reflejaba alivio y esperanza: “No daba un duro y ya queda poco”.
Ese mismo espíritu fue el que presidió la celebración del 50º cumpleaños.
No hubo discursos grandilocuentes ni referencias explícitas a la enfermedad, pero sí una energía compartida que hablaba de resistencia, apoyo mutuo y ganas de seguir adelante.
La frase elegida por Bárbara Goenaga para cerrar su mensaje, “Sigamos celebrando la vida”, se convirtió en el hilo conductor de toda la jornada.
A sus 50 años, Borja Sémper celebró mucho más que una fecha redonda.
Celebró la amistad leal, el amor firme y la certeza de no estar solo.
Rodeado de su gente, con una sonrisa sincera y la mirada puesta en el futuro, el político y su pareja demostraron que incluso en los momentos más complejos, hay espacio para la alegría, la gratitud y la esperanza compartida.