Jaime de Marichalar rompe su silencio para criticar duramente a Iñaki Urdangarín, acusándolo de aprovechar el apellido real y de no actuar con la dignidad que, a su juicio, exige la institución.

En un giro inesperado de los acontecimientos en la casa real española, la tensión entre excuñados ha alcanzado un nuevo nivel.
Mientras Felipe VI opta por el silencio, Jaime de Marichalar ha decidido romper esa calma con una serie de declaraciones que han conmocionado al público y a los medios.
La figura de Iñaki Urdangarín, quien ha estado en el centro de la atención mediática por su inminente publicación de memorias, se ha convertido en el blanco de las críticas de Marichalar, quien no ha dudado en expresar su descontento.
“Mi hermano está callado porque es un señor y sabe lo que hay que hacer”, declaró Marichalar, dejando claro su desprecio hacia Urdangarín y cuestionando su lealtad a la familia real.
Estas palabras, cargadas de simbolismo familiar, han puesto a Urdangarín en el centro de un debate que mezcla reputación, silencio y responsabilidad pública.
“Sigue actuar en función de un apellido me parece muy mal, como ha hecho Urdangarín, que no es nadie”, añadió Marichalar, descalificando así al exduque de Palma.

La situación se complica aún más con la aparición de Álvaro de Marichalar, quien se ha erigido como portavoz de un sentimiento que muchos comparten en voz baja.
En sus declaraciones, Álvaro criticó abiertamente a Urdangarín por su aparente oportunismo al aprovechar su apellido para atraer atención mediática.
“Lamento que Urdangarín permanezca callado mientras publica un libro destinado a contar su versión de la historia”, expresó Álvaro, sugiriendo que el silencio de su hermano Jaime es un ejemplo de dignidad que Urdangarín no ha sabido seguir.
La crítica de Álvaro no se detiene ahí.
Considera que el silencio de Jaime es una señal de respeto hacia la institución que representa la familia real.
“Callar es respetar y hablar, aunque sea para explicar vivencias, es una forma de sacar a la luz asuntos que, en su opinión, deberían permanecer fuera del escrutinio público”, indicó.
Sin embargo, su tono clasista y prepotente ha generado incomodidad entre quienes escuchan sus palabras.
“¿Qué lugar ocupan los que han sido parte de la familia real cuando pasan al margen de la institución?”, se pregunta Álvaro, insinuando que solo aquellos con un apellido real conocen el verdadero significado del respeto.
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Mientras tanto, la infanta Cristina parece no estar contenta con el espectáculo mediático que ha montado su exmarido.
Según la periodista Lorena Vázquez, el malestar en la relación entre Iñaki y Cristina sigue presente, ya que el pasado de infidelidades y la condena de Urdangarín por el caso Nóos aún pesan en su historia.
“La infanta sigue dolida y no le está haciendo ninguna gracia todo este escaparate mediático en el que él mismo se ha puesto”, comenta Vázquez, resaltando la tensión entre ambos.
Iñaki, quien ha tratado de recomponer su vida personal tras su salida de prisión, se prepara para publicar sus memorias el 12 de febrero.
En ellas, espera contar su versión de los hechos, pero su uso del apellido real para atraer atención ha sido criticado por muchos, incluyendo a Álvaro de Marichalar.
“Pide favores que no debería de pedir a estas alturas”, señala Vázquez, refiriéndose a las gestiones que Urdangarín ha realizado a través de sus contactos en la familia real.

La situación se torna aún más complicada cuando se menciona que Iñaki utilizó las instalaciones de la familia real para esquiar con su nueva pareja, lo que causó un escándalo en su momento.
“Fue un escándalo porque él pidió permiso a la familia real, pero eso no quita el malestar que causó”, explica Gema López, quien añade que Urdangarín sigue pidiendo favores administrativos basándose en su antiguo estatus.
En medio de este torbellino, la figura de Letizia y Felipe se mantiene al margen, observando sin perder de vista cada paso y cada palabra de los involucrados.
Su silencio es interpretado como una estrategia inteligente para evitar alimentar el conflicto.
“Les hará gracia o no el libro de Iñaki Urdangarín, pero creo que es la persona menos indicada para defender a Jaime de Marichalar”, concluye un comentarista, sugiriendo que este conflicto no solo afecta a los protagonistas, sino que también pone en tela de juicio la estabilidad de la institución real.
Así, la guerra mediática entre Jaime de Marichalar e Iñaki Urdangarín continúa, dejando al público expectante ante el desenlace de una historia que, sin duda, seguirá dando de qué hablar.
