La Reina Sofía vive un profundo duelo por la muerte de su hermana Irene de Grecia y encuentra un apoyo constante y esencial en su secretario personal y amigo íntimo, Arturo Coello.

La Reina Sofía atraviesa un momento de profunda tristeza tras la pérdida de su hermana, la princesa Irene de Grecia.
En medio de este dolor, una figura discreta pero fundamental ha emergido como un pilar de apoyo: Arturo Coello, su secretario personal y amigo íntimo.
Desde hace más de dos décadas, Arturo ha estado presente en la vida de la Reina Sofía, convirtiéndose en un confidente y compañero inquebrantable.
“Siempre he estado aquí para ella”, comenta Coello con una voz serena, reflejando la lealtad que ha demostrado a lo largo de los años.
Su presencia se vuelve aún más crucial en estos momentos difíciles.
Tras el último adiós a la princesa Irene, la Reina encontró consuelo en su familia y, especialmente, en Arturo.
“No hay palabras que puedan aliviar el dolor, pero saber que tengo a Arturo a mi lado me da fuerza”, confiesa la monarca.
Arturo Coello, nacido en León en 1961, proviene de una familia con raíces militares.
Su formación académica en la Academia General Militar lo preparó para una brillante carrera en el Ejército de Tierra.
Tras alcanzar el rango de teniente en 1984, ascendió gradualmente hasta convertirse en coronel en 2013.
“La disciplina y el compromiso son valores que siempre he llevado conmigo”, afirma Coello, recordando su trayectoria militar.

En 2001, Coello ingresó a la Casa Real Española.
Inicialmente, se desempeñó como jefe del área económico-administrativa de Su Majestad el Rey.
Posteriormente, asumió un rol de mayor importancia como responsable adjunto de la Secretaría de Doña Sofía.
En 2013, tras la jubilación de José Cabrera García, Coello fue nombrado secretario personal de la Reina.
“Fue un honor recibir esa responsabilidad”, dice Arturo, quien ha consolidado una relación de profunda confianza con la monarca.
Su labor se extiende también a la Fundación Reina Sofía, donde inicialmente ejerció como secretario y, en 2013, asumió el cargo de Presidente Ejecutivo.
“La Fundación es un reflejo del compromiso de la Reina con la sociedad”, menciona Coello, resaltando la importancia de su trabajo en pro de la cultura y la educación.
Su presencia constante junto a la Reina en eventos públicos y privados lo ha convertido en una figura familiar para los fotógrafos que cubren la Casa Real.
La relación entre Arturo Coello y la Reina Sofía trasciende lo profesional.
Ambos comparten una profunda amistad, basada en la confianza mutua y el respeto.
“Arturo es más que un secretario; es un amigo”, asegura la Reina, quien ha encontrado en él un apoyo incondicional en los momentos más críticos de su vida.
Coello ha estado presente durante la hospitalización de la Reina en la Clínica Ruber en 2024 y su acompañamiento a Juan Carlos I durante una intervención quirúrgica en la Clínica Quirón son ejemplos tangibles de esta lealtad.

En este momento de dolor por la pérdida de la princesa Irene, Arturo Coello se convierte en un baluarte de apoyo para la Reina.
“La soledad puede ser abrumadora, pero saber que Arturo está aquí me hace sentir menos sola”, comparte la Reina Sofía, quien encuentra en su amigo un refugio emocional en medio de la tormenta.
Su apoyo emocional se extiende a ambos ámbitos: el público, donde colabora en los compromisos institucionales y de la Fundación, y el privado, dentro del apartamento de Zarzuela, donde la soledad y el dolor se intensifican.
“Siempre estaré aquí para apoyar a la Reina en lo que necesite”, afirma Coello con determinación.
Su dedicación y compromiso han sido fundamentales para la estabilidad emocional de la Reina en estos tiempos difíciles.
“La vida es frágil, y en momentos como este, lo más importante es estar presente”, concluye Arturo, quien continúa siendo un pilar inquebrantable en la vida de la Reina Sofía.
La historia de Arturo Coello es un testimonio de lealtad y amistad en el corazón de la Casa Real.
En medio de la tristeza, su figura resplandece como un faro de apoyo, mostrando que, incluso en los momentos más oscuros, la verdadera amistad puede ofrecer consuelo y compañía.
La Reina Sofía, rodeada de su familia y de su fiel escudero, encuentra la fortaleza necesaria para seguir adelante, recordando siempre el legado de amor y unidad que su hermana dejó atrás.
