Las elecciones del 8 de febrero en Aragón supusieron un duro revés para el PSOE, con la victoria del PP y el fuerte ascenso de Vox, que duplicó escaños y se convirtió en fuerza clave para la gobernabilidad.

La resaca electoral del 8 de febrero en Aragón ha dejado un panorama desolador para la izquierda, especialmente para el PSOE de Pedro Sánchez.
Tras el batacazo en Extremadura, los socialistas han sufrido otro duro golpe en Aragón, donde el Partido Popular (PP) ha ganado, pero sin la fuerza esperada, mientras que Vox ha duplicado sus escaños, posicionándose como la tercera fuerza con cerca del 18% de los votos.
Jorge Azcón se perfila como presidente en funciones, con Vox como socio decisivo, lo que ha generado un clima de frustración en las redacciones afines al Gobierno.
Durante el especial electoral de la noche y en la edición de ‘Hoy por Hoy’ del 9 de febrero, se ha vivido un ambiente de evidente nerviosismo.
Desde Zaragoza, Àngels Barceló, directora del programa, protagonizó uno de los momentos más tensos al lanzar una acusación grave contra el partido de Santiago Abascal.
“Vox busca erosionar hasta liquidar nuestra democracia”, afirmó Barceló, visiblemente alterada.
Muchos oyentes percibieron su tono más como un desahogo político que como un análisis periodístico sereno.
En lugar de abordar los resultados con calma, Barceló optó por una advertencia alarmista dirigida tanto al PP como al PSOE.
“Si no frenan la carrera desbocada hacia la polarización, Vox será el gran beneficiado”, sugirió, sus palabras resonando como un reproche ante el avance de la derecha.
Este comentario no fue aislado; durante toda la cobertura electoral, la Cadena SER mostró su incomodidad con el crecimiento de lo que califican como “extrema derecha”.
A la par, Alejandro Nolasco, representante de Vox, reivindicó el doblete de escaños como un respaldo claro a sus políticas.
La consternación y preocupación se respiraron en los estudios de Radio Zaragoza, evidenciando que el resultado tomó por sorpresa a muchos analistas y opinadores.
“No esperábamos este resultado, la situación es preocupante”, comentaron algunos colaboradores que seguían la cobertura en vivo.
El gran derrotado de la noche fue Pedro Sánchez, quien había apostado fuerte por la candidatura de Pilar Alegría, recibiendo un varapalo histórico que ha puesto en entredicho su liderazgo.
El episodio de Àngels Barceló ha dejado una imagen impactante: una periodista influyente perdiendo la compostura ante el éxito de Vox y el retroceso socialista.
“No podemos permitir que esto continúe”, exclamó Barceló, reflejando el desasosiego que se siente en algunos sectores del periodismo ante el ascenso de la derecha.
Mientras Aragón pone la mirada en las próximas elecciones en Castilla y León y Andalucía, la polémica ha suscitado cuestionamientos sobre la capacidad de algunos grandes medios para aceptar el veredicto de las urnas.

El contexto político en Aragón se ha vuelto más complejo, con el PP intentando formar gobierno en un escenario donde Vox se ha convertido en un aliado crucial.
Las declaraciones de los líderes políticos han sido contundentes.
Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, expresó: “Es un momento de cambio, y Aragón ha hablado claramente”.
Por su parte, Santiago Abascal se mostró triunfante al afirmar: “Este es un respaldo a nuestras políticas y a nuestra visión de España”.
A medida que las reacciones continúan fluyendo, la incertidumbre se cierne sobre el futuro político de la región y del país.
La polarización parece estar en aumento, y con ello, la presión sobre los partidos tradicionales para adaptarse a un panorama que se transforma rápidamente.
La situación en Aragón no solo refleja un cambio en el electorado, sino también un desafío para los medios de comunicación en su papel de informar y analizar sin caer en la desesperación o el alarmismo.
En conclusión, la resaca electoral del 8 de febrero en Aragón ha dejado claro que el mapa político está cambiando, y que tanto el PSOE como otros partidos deben reevaluar sus estrategias y mensajes.
La reacción de figuras como Àngels Barceló es un indicativo de la tensión que se vive en el ámbito político y mediático, mientras el país observa cómo se desarrollan los acontecimientos en los próximos meses.