Revuelta atacó visualmente la Taberna Garibaldi, local de Pablo Iglesias, empapelando su fachada con consignas contra la inmigración y mensajes dirigidos directamente a Irene Montero.
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La organización juvenil Revuelta ha señalado a la Taberna Garibaldi, el local de Pablo Iglesias, como objetivo de su última campaña de agitación.
Tras su ruptura con Vox, el grupo ha elegido este establecimiento como símbolo de lo que rechaza.
La acción ha transformado la fachada del bar en un verdadero campo de batalla visual.
Durante la madrugada, la fachada ha amanecido empapelada con consignas que vinculan inmigración y seguridad nacional.
Entre los lemas más visibles destacaba el mensaje “ni inmigración ni reemplazo”, acompañado de carteles y pegatinas que cuestionan las políticas del Gobierno del PSOE y Sumar.
La protesta se ha producido solo días después de que el Ejecutivo impulsara una regularización extraordinaria de medio millón de inmigrantes en situación irregular, una decisión que Revuelta ha presentado como una prueba de que “se prioriza a los de fuera frente a los de dentro”.
Los activistas han distribuido carteles con la imagen de Irene Montero, acompañados de frases irónicas y provocadoras sobre su patrimonio y su vida privada.
En uno de ellos podía leerse: “La única española que debe ser reemplazada eres tú”, un mensaje que ha buscado humillar directamente a la exministra.
La acción contra la taberna se ha visto reforzada por unas recientes declaraciones de Montero en plena campaña electoral en Aragón que han incendiado aún más el debate.
La eurodiputada de Podemos ha defendido abiertamente aplicar una “teoría del reemplazo con la que podamos barrer de fachas y racistas este país con gente migrante y trabajadora”.
“Yo quiero que haya reemplazo, reemplazo de fachas, reemplazo de racistas”, insistió, alimentando así la narrativa de Revuelta y convirtiéndose en el blanco central de sus ataques.
La Taberna Garibaldi, inaugurada gracias a una financiación colectiva que superó los 150.
000 euros, nació con la pretensión de ser un refugio cultural y político de la izquierda.
Pablo Iglesias siempre ha defendido el local como un espacio “antifascista”, pero hoy su fachada ha quedado cubierta de mensajes que cuestionan frontalmente su proyecto político.
Aquella ironía inicial de Pablo Echenique, cuando calificó el bar de “narcocomunista”, ha sido superada por una realidad mucho más áspera.
El local se ha consolidado como símbolo de división y Montero ha quedado retratada como una figura que no solo genera rechazo entre sus adversarios, sino que ha polarizado todavía más el debate nacional.

La situación ha llevado a que varios líderes políticos comenten sobre el asunto.
Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, expresó: “Es inaceptable que se utilice un espacio público para hacer propaganda política de esta índole”.
Por su parte, Santiago Abascal, líder de Vox, afirmó que “la Taberna Garibaldi es un claro ejemplo de cómo la izquierda ha perdido el rumbo y se ha alejado de la realidad de los españoles”.
En el contexto de esta controversia, los ciudadanos han comenzado a dividirse en opiniones.
Algunos defienden la libertad de expresión de los activistas, mientras que otros consideran que se ha cruzado una línea.
“No se puede permitir que se ataque a un espacio que representa la diversidad cultural”, comentó un joven que pasaba por la zona, mientras que una mujer mayor añadió: “Esto es un ataque directo a nuestros valores, no podemos quedarnos callados”.

La Taberna Garibaldi se ha convertido en un símbolo no solo de la lucha política, sino también de la polarización social en España.
La fachada del bar, que alguna vez fue un lugar de encuentro para aquellos que buscaban un refugio de las tensiones políticas, ahora se ha transformado en un lienzo de confrontación.
Los mensajes que adornan sus paredes reflejan la profunda división que existe en la sociedad, donde las opiniones sobre la inmigración y la identidad nacional continúan generando intensos debates.
El futuro de la Taberna Garibaldi es incierto.
Mientras algunos abogan por su cierre, otros defienden su derecho a existir como un espacio de resistencia cultural.
“No nos vamos a rendir”, afirmó un activista que participó en la protesta.
“Este lugar representa nuestra lucha y no permitiremos que se silencie”.
A medida que las elecciones se acercan, la tensión en torno a la Taberna Garibaldi probablemente aumentará.
La figura de Irene Montero seguirá siendo un punto focal en el debate, y su defensa de la teoría del reemplazo seguirá generando reacciones encontradas.
La batalla por la Taberna Garibaldi es solo un reflejo de las luchas más amplias que están en juego en la política española actual, donde cada consigna y cada imagen en la fachada del bar cuenta una historia de resistencia, conflicto y la búsqueda de identidad en un país cada vez más dividido.