La relación entre Kiko Rivera e Irene Rosales atraviesa un momento de máxima tensión tras una fuerte discusión por la petición de que la nueva pareja de él recogiera a sus hijas del colegio.

La relación entre Kiko Rivera e Irene Rosales ha sido objeto de controversia desde su ruptura.
A pesar de que ambos intentaron mantener una imagen de cordialidad, los rumores sobre la tensión entre ellos han comenzado a circular con fuerza.
La situación se intensificó recientemente cuando Kiko llamó a Irene para solicitar que su nueva pareja, Lola, pudiera recoger a sus hijas del colegio.
Este pedido desencadenó una acalorada discusión entre ambos.
“¿De verdad, yo no sé dónde saca este tipo de cosas?” se escuchó a Irene responder, visiblemente molesta por la insinuación de que Kiko había dado permiso para que Lola participara en la vida de sus hijas.
“Mis hijas no son solo mías, son de Kiko y mías.
Aquí no hay permiso ni nada de nada”, insistió Irene, dejando claro que no estaba dispuesta a aceptar la situación.

La discusión, que tuvo lugar en una barbacoa en casa de amigos de Kiko, fue presenciada por más de 20 personas.
“Oye, se dice que ha habido una bronca tremenda entre Kiko y tú”, le preguntaron a Irene, quien, aunque intentó restarle importancia, no pudo ocultar la tensión que se respiraba.
“Todo bien, de verdad. Gracias. Todo fenomenal”, decía, mientras su tono revelaba lo contrario.
La situación se volvió más complicada cuando, tras el cumpleaños de su hija, Kiko e Irene se encontraron en la puerta del colegio.
“Fue llegar Kiko, hubo tensión, ni una mirada, ni un gesto, ni una palabra. Absolutamente nada”, relató un testigo.
Irene, que había acudido para darle un abrazo a su hija, decidió marcharse al ver la frialdad de Kiko.
“No indiferencia, es como si no existiera”, comentaron los presentes, reflejando el ambiente incómodo.

“Esto confirma que la relación entre ellos es nula”, afirmó uno de los comentaristas, subrayando que la cordialidad que ambos habían intentado proyectar había desaparecido por completo.
La situación se complicó aún más cuando se reveló que Irene había rechazado la solicitud de Kiko de que Lola fuera a recoger a las niñas.
“Nanay de la china”, fue su respuesta, evidenciando la falta de comunicación y entendimiento entre ellos.
Los rumores sobre la mala relación entre Kiko e Irene han crecido, especialmente después de que se supiera que la madre de Kiko había intervenido en la situación.
“Hay fuentes que confirman lo contrario”, afirmaron algunos, sugiriendo que la tensión era palpable incluso entre las familias.
“Esto se produce en una barbacoa ante 20 personas. No hay uno, dos ni tres testigos de esta bronca”, enfatizaban los comentaristas.
El conflicto ha llevado a especulaciones sobre cómo ambos están manejando su nueva vida tras la separación.
“Ambos manifestaron que la relación iba a seguir siendo buena”, recordaron, pero ahora, meses después, “ya no hay buena relación. Ni hola, adiós. Ninguna”.
Este cambio drástico ha dejado a muchos sorprendidos, ya que se pensaba que podrían manejar la situación de manera más civilizada.

En medio de todo esto, se han difundido imágenes del encuentro entre Kiko e Irene en el colegio, donde se les vio separados, sin un gesto de cariño.
“Los niños estaban con Kiko y ella va al colegio con gafas, con cara de pena, medio llorando”, comentaron algunos, sugiriendo que la situación emocional de Irene era evidente.
“Yo no entiendo cómo pueden acercarse hasta el colegio donde están las personitas”, criticaron otros, cuestionando la decisión de ambos de manejar sus diferencias en público.
La situación ha dejado a muchos preguntándose si Kiko y Irene podrán encontrar un terreno común por el bien de sus hijas.
“Esto confirma que todos pensábamos que esa ruptura iba a ser idílica”, reflexionaron, lamentando que, en lugar de eso, se ha convertido en un espectáculo mediático.
“Están más interesados en demostrar quién es el que primero rehace su vida”, concluyeron, dejando en claro que la atención de los medios ha complicado aún más su relación.
A medida que la tensión continúa, muchos esperan que Kiko e Irene puedan encontrar una solución pacífica para el bienestar de sus hijas, aunque las imágenes y los testimonios sugieren que el camino hacia la reconciliación será largo y complicado.