Sonsoles Ónega ha construido una sólida carrera periodística marcada por la influencia familiar, el esfuerzo profesional y su consolidación como presentadora en televisión.peración

En un mundo donde las luces brillan intensamente sobre las figuras públicas, pocas historias son tan conmovedoras como la de Sonsoles Ónega, la reconocida periodista y presentadora de televisión española.
Desde su infancia en Madrid, donde nació el 30 de noviembre de 1977, hasta su ascenso en el mundo del periodismo, la vida de Sonsoles ha estado marcada por una serie de desafíos que han moldeado su carácter y su carrera.
Hija del influyente periodista Fernando Ónega, Sonsoles creció en un hogar donde el periodismo era más que una profesión; era una forma de vida.
“Crecí rodeada de noticias y debates, donde cada conversación era una lección”, recuerda con nostalgia.
Esta herencia, sin embargo, también trajo consigo una presión constante por estar a la altura de un apellido ilustre.
A pesar de esto, Sonsoles se destacó en su camino, licenciándose en periodismo por la Universidad San Pablo CEU y comenzando su carrera en CNN Plus en 1999, donde forjó lazos con figuras como Leticia Ortiz, futura reina de España.
La vida personal de Sonsoles ha estado llena de altibajos.
En 2008, se casó con el abogado Carlos Pardo Sanz en una ceremonia que contó con la presencia de los entonces príncipes de Asturias.
“Fue un día mágico, rodeada de amigos y seres queridos”, cuenta.
Sin embargo, la llegada de sus hijos, Yago y Gonzalo, trajo consigo un desafío inesperado: el diagnóstico de diabetes tipo 1 en su hijo menor a la edad de cuatro años.
“Fue un momento devastador.
Pasamos tres semanas en el hospital, y nuestra vida cambió para siempre”, confiesa.

Este diagnóstico no solo alteró la rutina familiar, sino que también transformó a Sonsoles en una activista apasionada por la salud y la alimentación.
“Me sumergí en el mundo de la diabetes, estudiando cada detalle, cada alimento.
No podía quedarme de brazos cruzados”, afirma con determinación.
Su lucha contra la industria alimentaria y su compromiso con la concienciación sobre la diabetes se convirtieron en pilares de su vida.
Sin embargo, la vida de Sonsoles no fue solo una serie de triunfos.
En 2019, tras once años de matrimonio, anunció su separación de Carlos.
“A veces, las relaciones no funcionan.
Es doloroso, pero es parte de la vida”, dijo en una entrevista, reconociendo el duelo que acompañó su ruptura.
“Traté de que todo fluyera, pero fue difícil”, añadió, reflejando la complejidad emocional de su situación.
A pesar de las dificultades, Sonsoles continuó brillando en su carrera.
En 2022, se unió a A3 Media, donde su programa “Y ahora Sonsoles” ha capturado la atención del público y ha sido renovado para una segunda temporada.
“He encontrado un lugar donde me siento valorada, donde el salario emocional es real”, declara, enfatizando la importancia de un entorno laboral positivo.
La vida de Sonsoles también ha estado marcada por desafíos de salud.
A finales de 2024, reveló que padece una malformación genética cardíaca conocida como válvula aórtica bicúspide.
“Es una carga que llevo conmigo, pero he aprendido a vivir con ello”, comparte con una mezcla de humor y seriedad.
“Si la condición se agrava, te caes y te mueres ahí en el momento”, dice, mostrando su capacidad de enfrentar la adversidad con una sonrisa.
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Recientemente, se vio envuelta en controversias mediáticas, incluyendo un incidente en el programa “La casa fuerte” que generó críticas por un comentario sobre un menor.
“Nunca quise ofender, y lamento que mis palabras se malinterpretaran”, se disculpó rápidamente, demostrando su capacidad de reacción ante la presión pública.
A pesar de las críticas y los reveses, Sonsoles ha mantenido su enfoque en el crecimiento personal.
“Aprendí más del fracaso que del éxito”, reflexiona.
Esta filosofía la ha llevado a revaluar sus prioridades y a buscar la felicidad en cada aspecto de su vida.
Su reciente relación con el financiero Juan Montes es un ejemplo de su resiliencia.
“Lo conocí en una cena a la que no quería ir, y fue un giro inesperado”, sonríe, compartiendo cómo ha encontrado en él una conexión especial.
La historia de Sonsoles Ónega es un recordatorio de que detrás de cada figura pública hay un ser humano que enfrenta desafíos, busca la felicidad y lucha por superarse.
Su vida, marcada por la resiliencia y la autenticidad, inspira a quienes la siguen a no rendirse ante las adversidades.
“La vida es un viaje, y cada caída es una oportunidad para levantarse más fuerte”, concluye, dejando un mensaje poderoso sobre la importancia de la perseverancia y el amor propio.
