Lucía Etxebarria advierte que en 2026 España podría enfrentar un colapso económico y político debido a privilegios y mala gestión de recursos públicos.
Señala envíos de dinero a República Dominicana a través de ONGs vinculadas a empresarios y políticos como posible estrategia de escape ante crisis.

Lucía Etxebarria, escritora y voz crítica en el panorama social español, lanzó una advertencia que ha dejado a muchos boquiabiertos: según sus cálculos, en 2026 España podría enfrentarse a un estallido económico y político de gran magnitud.
La autora explica que las jubilaciones anticipadas, los privilegios de ciertos sectores y la gestión opaca de recursos públicos están construyendo una bomba de tiempo que amenaza a las generaciones jóvenes y al equilibrio financiero del país.
“Antes, si pertenecías al PNV, a Convergencia, al PSOE en Andalucía o al PP en Murcia, podías acceder a puestos en empresas públicas o grandes corporaciones como Telefónica y asegurarte una jubilación anticipada con 2.500 euros al mes.
Ahora, esas estructuras se mantienen mientras los jóvenes y autónomos pagan el precio de años de mala gestión y privilegios de unos pocos”, advierte Etxebarria, señalando que estas dinámicas no solo son injustas, sino insostenibles a largo plazo.
La escritora destaca que muchas de estas jubilaciones anticipadas no responden a méritos individuales, sino a conexiones políticas, un sistema que ha permitido a personas empezar en determinados puestos a los 30 años y, ahora, a sus 87 años, haber cobrado más de lo que realmente cotizaron.
“Se les daba de una caja que parecía cerrada, pero en la práctica, se le detrae al asalariado y al autónomo de hoy para mantener estos privilegios desproporcionados”, explica, enfatizando cómo el sistema actual perpetúa desigualdades y descontento social.

Etxebarria no se detiene allí y apunta a un fenómeno internacional que genera preocupación: envíos masivos de dinero a través de ONGs vinculadas a personas con intereses particulares en República Dominicana.
Según ella, estas transferencias no son casuales, considerando que la isla es conocida por su baja transparencia y la facilidad para influir en el sistema judicial local.
“Si miras el ranking de Transparency International, estamos muy abajo en Europa, pero Dominicana está mucho más bajo.
Entonces, ¿por qué tanto dinero y tantos intereses personales en ese país?”, plantea, refiriéndose a empresarios y figuras públicas con residencias o negocios en la zona.
Entre los nombres mencionados se encuentran asesores de gobiernos pasados, políticos y empresarios que han consolidado grandes propiedades en República Dominicana a través de complejas estructuras empresariales.
Según Etxebarria, esta estrategia podría estar vinculada a preparar un “plan de escape” ante un eventual colapso en España o revelaciones que afecten a las más altas esferas del poder. “Lo que vemos es que si salta el superbombazo, algunos podrían irse a Dominicana.
No es un escenario improbable considerando la gestión y los movimientos financieros que hemos visto en los últimos 30 años de democracia”, advierte.
La escritora también aborda el tema de la percepción pública frente a los escándalos cotidianos. Según Etxebarria, la sociedad española se ha acostumbrado a los casos de corrupción y desfalco hasta el punto de normalizarlos.
“Hay un fenómeno de habituación que en psicología se aplica a la violencia doméstica: la gente se acostumbra a lo que no es normal.
Aquí pasa igual; nos acostumbramos a que diariamente haya un escándalo y lo entendemos como rutina”, explica, subrayando cómo esta normalización debilita la capacidad de reacción social y política.

La autora concluye señalando que los ciudadanos están pagando el costo de estas estructuras: la carga fiscal ha alcanzado niveles históricos mientras los recursos no se distribuyen de manera justa ni eficiente.
“Nunca se había recaudado tanto en impuestos y nunca había ido tan directamente a bolsillos de unos pocos.
Esto no es solo injusto, es peligroso”, sentencia, alertando que de continuar así, la combinación de privilegios, evasión fiscal y mala gestión podría desencadenar una crisis sin precedentes en 2026.
El mensaje de Etxebarria es claro y contundente: las políticas del pasado, los privilegios acumulados y la falta de transparencia en el manejo de recursos públicos están sembrando las semillas de un desastre financiero y social.
La advertencia apunta tanto a la elite política como a la empresarial, mientras insta a la ciudadanía a tomar conciencia y exigir cambios antes de que sea demasiado tarde.
Según la escritora, la explosión no solo será económica, sino que también tendrá implicaciones políticas profundas que podrían transformar el panorama del país.
Con su análisis, Lucía Etxebarria se sitúa como una de las voces más críticas y alertas frente a la corrupción, los privilegios y la desigualdad estructural.
Sus declaraciones son un llamado de atención que mezcla denuncia, análisis político y previsión social, dejando un panorama inquietante sobre lo que podría ocurrir en los próximos años si no se actúa con transparencia y responsabilidad.
