Luis Rubiales afirma que el Gobierno de Pedro Sánchez lo amenazó tras el beso a Jenni Hermoso y que su renuncia fue consecuencia de presiones políticas y mediáticas.
En una reciente entrevista, Luis Rubiales, ex presidente de la Real Federación Española de Fútbol, desveló los oscuros motivos que llevaron a su renuncia, afirmando que el Gobierno de Pedro Sánchez lo amenazó.
En un diálogo sincero y revelador, Rubiales compartió su experiencia y reflexiones sobre el escándalo que sacudió al fútbol español y su vida personal.
«Cuando estaba en el avión, me enteré de la dimensión que estaba alcanzando el asunto.
Le pregunté a uno de mis colaboradores cómo veía la situación y me dijo que, en una escala del 0 al 10, estaba en un 2 o 3.
Yo le respondí: ‘Estás equivocado, esto acaba conmigo’», relató Rubiales, con la voz cargada de emoción.
Asegura que ya tenía muchos enemigos en los medios, algunos de los cuales estaban dispuestos a aprovechar cualquier oportunidad para atacarlo.
Rubiales recordó cómo, tras el beso que le dio a la jugadora Jenni Hermoso, la situación se tornó insostenible.
«Fue un momento de alegría inmensa.
Las dos cosas que más amo, aparte de mi familia, son mi país y el fútbol.
En ese momento, se hacía historia con el fútbol femenino, y claro, fue un momento de mucha alegría, muy noble e inocente», explicó.
Sin embargo, su gesto fue transformado en un escándalo mediático que desató una ola de críticas.

Durante la conversación, Rubiales también abordó la relación con el Gobierno.
«Me llamaron directamente desde el Gobierno y me dijeron que dimitiera o que pondrían en marcha la maquinaria.
Yo les respondí que no me iba a marchar.
Me siento orgulloso de lo que he hecho por el fútbol femenino y no me voy a ir por un beso», afirmó, subrayando su compromiso con el deporte y su rechazo a ceder ante la presión política.
El ex presidente de la federación también reveló que muchos medios de comunicación le pidieron millones de euros durante su mandato, pero él se negó rotundamente.
«El dinero fue al fútbol, y eso es así.
Nunca he cedido ante las presiones de la prensa.
Muchos medios me pidieron millones de euros que no les di porque en mi mandato el dinero fue al fútbol», insistió Rubiales, defendiendo su gestión.
Rubiales no escatimó en críticas hacia el Gobierno de Sánchez, al que acusó de utilizar su caso como una cortina de humo.
«El Gobierno sabía que necesitaba causas perdidas, demagógicas, y eso fue lo que sucedió.
Los medios han agachado la cabeza y han sucumbido ante esta demagogia», denunció.
Su descontento con la forma en que se manejó la situación es evidente, y no duda en señalar a Sánchez como un actor clave en su caída.
«La gente que me apoyó, que estuvo a mi lado, no merecía ser tratada de esa manera.
Hice una lista con 26 nombres de personas que no debían ser tocadas, y a los 10 días, estaban fuera.
Yo no tenía nada que ganar con mi dimisión, lo hice por generosidad», reflexionó Rubiales, quien se siente traicionado por quienes consideraba amigos.

Con una voz firme, Rubiales concluyó su intervención afirmando que no votará por Pedro Sánchez en las próximas elecciones.
«Soy una persona liberal, de ideología más de centro, y he votado a izquierda o a derecha en función de lo que he creído en cada momento.
Pero después de las mentiras tan grandes de Sánchez, mi confianza en él se quebró hace mucho tiempo», afirmó, dejando claro su descontento con la actual administración.
A medida que avanza la conversación, Rubiales también se detiene a hablar sobre el futuro del fútbol femenino en España.
«El deporte femenino no necesita que le paguen lo mismo que al masculino.
Lo que necesita es que se invierta más en él.
Cuando yo llegué, se invertía 2,7 millones en fútbol femenino, y cuando me fui, esa cifra se multiplicó por 10», destacó, reafirmando su compromiso con el crecimiento del deporte.
La historia de Luis Rubiales es un recordatorio de las complejidades que rodean al fútbol y la política en España.
Su experiencia refleja no solo su lucha personal, sino también las tensiones que existen en el mundo del deporte, donde las decisiones y las acciones pueden tener repercusiones mucho más allá del terreno de juego.
