Manu Pascual, tras 437 programas en “Pasapalabra”, reaccionó a la polémica por la victoria de Rosa Rodríguez afirmando que acepta la decisión del programa aunque reconoce el desgaste emocional acumulado.

La controversia en torno al bote de “Pasapalabra” continúa generando reacciones y análisis tras la reciente victoria de Rosa Rodríguez y las declaraciones de Manu Pascual, el concursante que ha hecho historia en el programa.
En una entrevista reveladora, Manu, quien ha sido el concursante más longevo con 437 programas, aborda la polémica que ha surgido desde el desenlace del juego y comparte sus reflexiones sobre la experiencia vivida.
Desde el principio de su intervención, Manu deja claro que no impugnará nada, afirmando: “Si ‘Pasapalabra’ lo da por válido, yo también”.
Esta declaración, aunque elegante, sugiere un trasfondo de resignación y una carga emocional que no puede ser ignorada.
Después de tantos programas, es comprensible que el deseo de ganar el bote millonario haya sido un objetivo primordial para él.
“Es lógico que no esté contento”, reconoce, añadiendo que el desgaste acumulado en su larga trayectoria le ha generado una desventaja frente a competidores más frescos.
La polémica estalló tras la respuesta final de Rosa, relacionada con un jugador de fútbol americano, que sorprendió incluso a los expertos en el tema.
“Es una locura que ella pudiera saber un dato así”, comenta Manu, reflejando la incredulidad que ha permeado en la audiencia y en los propios concursantes.
Sin embargo, su postura ante la controversia es de aceptación: “El programa tiene sus criterios, y si consideran que la respuesta es válida, no puedo decir mucho más”.

En su diálogo, Manu también aborda la percepción de que la crítica hacia Rosa podría estar influenciada por su género.
“No lo sé”, dice, “pero es cierto que hay más audiencia y eso da espacio a todo tipo de opiniones”.
Recordando que otras mujeres han ganado el bote sin generar tanto revuelo, destaca que el cariño del público hacia él podría haber influido en la magnitud de la polémica.
La conversación se adentra en el tema del desgaste psicológico que sufren los concursantes a medida que avanzan en el concurso.
“Cuando llevas tantos programas, ganas rutina y conocimiento, pero también entra el cansancio”, explica Manu, apoyando las críticas de Orestes Barbero, quien había señalado que el programa debería cuidar más al primer concursante que hace crecer el bote.
“Es un factor muy importante”, reafirma, subrayando que la permanencia prolongada puede influir en el rendimiento.
Manu se muestra reflexivo sobre su experiencia en “Pasapalabra”, describiendo cómo ha sido volver a la rutina después de meses de grabaciones.
“Es como salir de la cueva y redescubrir el mundo”, confiesa, añadiendo que disfruta de actividades simples como leer un libro o ver una película sin la presión del concurso.
Su tono es nostálgico, pero también liberador, lo que sugiere que, a pesar de no haber ganado el bote, ha encontrado valor en su trayectoria.

La entrevista revela la profundidad de los sentimientos de Manu, quien se siente orgulloso de haber superado los 400 programas.
“Significa que algo he hecho bien”, dice, reconociendo que su éxito no se basa en una sola tarde brillante, sino en la regularidad y el esfuerzo constante.
Sin embargo, la sombra de la derrota sigue presente.
“Al final, haber recorrido todo ese camino para no tener premio, escuece”, admite.
En medio de la polémica, Manu destaca su elegancia al no querer alimentar más controversias.
“Prefiero no entrar en polémicas”, asegura, dejando claro que su posición es complicada.
Aunque no puede evitar sentir que su victoria fue cuestionada, opta por mantener una imagen positiva y agradecida hacia el programa.
“He ganado el cariño del público”, concluye, lo que refleja su deseo de ser recordado no solo por su tiempo en el programa, sino por su actitud ante la adversidad.
La historia de Manu Pascual en “Pasapalabra” es un testimonio de resistencia y dedicación, dejando una huella imborrable en el concurso y en la memoria de los espectadores.
A medida que se cierra este capítulo, queda la certeza de que, aunque no haya ganado el bote, su legado perdurará en la historia de la televisión.
