Roser Alentà, madre de los pilotos Marc y Álex Márquez, ha hablado en alguna ocasión del gran esfuerzo familiar que tuvieron que hacer para que sus hijos cumplieran sus sueños en los circuitos

Detrás del éxito de los hermanos Marc y Álex Márquez en el Mundial de MotoGP, hay una figura que ha sido clave desde los primeros días de sus carreras: su madre, Roser Alentà.
Años de esfuerzo, preocupación y sacrificio han acompañado a estos pilotos, y según ha contado la propia Roser en varias entrevistas, gran parte de su dedicación fue silenciosa pero imprescindible para que sus hijos cumplieran sus sueños sobre los circuitos.
Los Márquez siempre han hablado de la importancia de la familia y del equipo que forman junto a sus padres.
Durante la gala de cierre del último mundial, donde Marc y Álex finalizaron como campeón y subcampeón, subieron al escenario para agradecer públicamente a sus padres todo el apoyo recibido a lo largo de los años.
Esa gratitud no era solo un gesto, sino un reconocimiento a la entrega constante que marcó sus inicios en el deporte motor.
Roser Alentà ha explicado en ocasiones el alcance de esos sacrificios.
En declaraciones a la Cadena SER, confesó: “A veces no cenábamos para ayudar a comprar botas para nuestros hijos.
La gente ve donde Marc y Álex están ahora, pero nosotros sabemos que ha habido muchos sacrificios para llegar ahí”.
Palabras que muestran la magnitud del compromiso familiar y la dedicación que conllevó sostener a sus hijos mientras daban los primeros pasos en un mundo tan exigente como el de la competición de motos.
Más allá de los sacrificios económicos, Roser ha compartido cómo vive emocionalmente el hecho de ver a sus hijos en los circuitos.
Ha confesado que siente miedo al verlos correr a velocidades extremas y que, en ocasiones, le resulta difícil mantener la calma cuando ocurren caídas o incidentes.
“He sufrido porque no quería que arriesgase, pero ya le daré una colleja”, contó sobre Marc en una entrevista, añadiendo que tras una caída se encontraba tan nerviosa que necesitaba llamadas para tranquilizarse.
Su presencia en las carreras suele ser desde el box o desde casa, evitando estar a pie de pista, lo que le permite controlar en cierto modo la ansiedad que genera ver a sus hijos a 300 kilómetros por hora sobre la moto.
Roser también es supersticiosa y sigue ciertas rutinas durante las carreras.
En la serie documental de los Márquez para DAZN Originals, explicó: “No me levanto.
Tengo que tener todo en mi mesa.
Mi intuición me dice que no puedo perderlos de vista”.

A pesar de los nervios y del temor constante, asegura que siempre estará al lado de Marc y Álex, apoyándolos en cada decisión y en cada carrera.
“No es fácil ver a tus hijos corriendo a 300 kilómetros por hora sobre una pista, pero como madre siempre les voy a apoyar en todo lo que quieran conseguir”, afirmó con firmeza.
Además del miedo, Roser se enfrenta a otra difícil realidad: decidir a quién apoyar cuando sus hijos compiten entre sí.
Durante años, Marc y Álex corrieron en distintas categorías, pero hoy ambos están en la máxima categoría del Mundial de MotoGP.
Sobre sus preferencias, Roser comentó en una entrevista: “Para mí lo importante es que los dos están felices.
Estaría bonito que los dos se alternasen ganando”.
Con humor y cariño, Marc reconoció que su madre bromea sobre a quién apoya más: “Mi madre apoya más a Álex, pero siempre en broma, porque nos dice: ‘Tienes bastante, déjale ganar a él’”.
A pesar de las bromas, Roser tiene claro que su felicidad depende de ver a ambos satisfechos y orgullosos de lo que han logrado.
La relación de Roser con sus hijos también ha sido un pilar fundamental en sus vidas.
Ella ha sabido equilibrar la exigencia del deporte con el afecto y la cercanía familiar.
“Los dos tienen a su madre en un pedestal y me cuidan muy bien.
He sufrido mucho, pero ahora toca disfrutar”, reconoció, reflejando el orgullo y la satisfacción de ver cómo los años de esfuerzo han dado frutos.

Cada carrera, cada victoria y cada medalla son el resultado de un equipo sólido que incluye no solo talento y disciplina, sino también dedicación y sacrificio familiar.
El recorrido de Marc y Álex en MotoGP no sería posible sin el respaldo constante de Roser y su marido, Julià Márquez, quienes desde los primeros entrenamientos hasta la cima del Mundial han estado presentes, alentando, aconsejando y acompañando a sus hijos en cada paso.
Esa presencia silenciosa pero firme demuestra que detrás de cada triunfo hay historias de esfuerzo y perseverancia que pocas veces se ven en los podios, pero que son esenciales para alcanzar los sueños más grandes.
El legado de Roser Alentà, por tanto, va más allá de los trofeos y los títulos.
Es la historia de una madre que se sacrificó, que vivió cada carrera con intensidad, que compartió el miedo y la alegría, y que nunca dejó de creer en el potencial de sus hijos.
Su ejemplo demuestra que los éxitos deportivos de Marc y Álex Márquez no son solo mérito de su talento, sino también fruto del amor, la entrega y la dedicación incondicional de quienes siempre han estado a su lado, en las buenas y en las malas.