Aunque en un momento dado se llegó a plantear una mudanza a Andorra después de dos meses allí entendió que su vida estaba en España

Marc Márquez, uno de los pilotos más destacados de MotoGP y un referente tanto en la pista como fuera de ella, ha compartido una de las experiencias más personales de su vida.
En una reciente entrevista, el campeón catalán reveló una de sus decisiones más controvertidas: su mudanza a Andorra y su rápido regreso a España después de solo dos meses.
Este episodio, que había sido objeto de especulación, ha sido explicado por el propio Márquez de una manera sincera y reveladora, destacando sus sentimientos hacia su país y su tierra natal.
El piloto, originario de Cervera, Lleida, explicó que su relación con Andorra había sido algo natural desde su niñez.
“Desde los 15 años he estado yendo a Andorra, ya que mi familia solía ir allí a comprar, a pasar el fin de semana, y, cuando empecé a competir, también tenía carreras en ese país”, rememoraba.
En sus primeros años de carrera, Andorra representaba una especie de refugio cercano, un lugar al que acudía para entrenar y descansar.
Sin embargo, la mudanza no fue tan simple como podría parecer a primera vista.

Con apenas 22 años, Marc Márquez adquirió una segunda residencia en Andorra.
La idea inicial era tener un espacio propio para sus viajes, un lugar donde pudiera disponer de sus esquís y otras pertenencias personales.
Sin embargo, el paso del tiempo y el aumento de la presencia de otros pilotos en el Principado le llevaron a replantearse la posibilidad de mudarse definitivamente.
“Me compré una casa allí como segunda residencia para ir, tener mis esquís y mis cosas.
Y decidí probar a quedarme un invierno entero, ya que muchos pilotos estaban mudándose allí debido a las ventajas fiscales”, explicó.
Lo que parecía ser una opción atractiva pronto se convirtió en una experiencia efímera.
Tras solo dos meses residiendo de forma continua en Andorra, Márquez tomó la decisión de regresar a España.
“Duré dos meses allí y dije ‘yo España y casa.
Ya está'”, confesaba sin ambages.
A pesar de los beneficios fiscales que ofrecía el pequeño país, la experiencia de vivir allí no le resultó satisfactoria.
“Lo hice porque me sentía bien, pero me di cuenta de que mi lugar estaba en España”, explicó, dejando claro que no era una cuestión de comodidad, sino de conexión emocional.

Para Márquez, la identidad nacional juega un papel fundamental en su vida.
“Soy catalán, me encanta Cataluña, pero soy español, me encanta España, el sur… No son incompatibles”, afirmó rotundamente.
De este modo, el piloto quiso dejar claro que su decisión de regresar a España no tenía nada que ver con cuestiones políticas ni fiscales, sino con un sentimiento profundo de pertenencia.
A pesar de las ventajas que Andorra le ofrecía en términos de impuestos, su conexión con España era más fuerte y decidida.
A lo largo de los años, Marc Márquez ha demostrado ser mucho más que un piloto de motociclismo.
Aunque su carisma y su valentía sobre las dos ruedas le han permitido alcanzar numerosos logros, su vida personal también ha estado marcada por el sacrificio, la superación y la constante búsqueda de equilibrio.
El ciclista se ha enfrentado a desafíos que han marcado tanto su carrera como su vida personal, sobre todo en relación con las lesiones que ha sufrido a lo largo de los años.
Una de las secuelas más visibles de sus constantes caídas y accidentes es su tolerancia al dolor.
“Las caídas es lo que te marcan, las fuertes”, reconoce Márquez.
Las lesiones no solo han sido parte de su carrera, sino también de su vida diaria, llevándole a aprender a convivir con el dolor.
“Hoy en día, si duermo del lado derecho, me va a doler.
Y hay actividades, como jugar al pádel o tirar piedras al río, que si las hago durante tres días seguidos, me duelen”, confesaba el piloto.
A pesar de estas limitaciones físicas, Márquez ha aprendido a adaptarse y vivir con ellas, sabiendo que ciertos movimientos o gestos no los puede realizar sin sufrir molestias.

En este contexto, las caídas no solo son parte de su historia profesional, sino también un factor determinante en su vida personal.
“Me ha ayudado en muchas ocasiones, pero me ha perjudicado en otras, ya que algunas veces no he sido consciente de que una lesión era más grave de lo que pensaba”, reflexionó sobre el impacto de sus caídas en su cuerpo y su mentalidad.
La lucha constante para regresar tras cada caída, ya sea en la pista o fuera de ella, es una de las características que define al piloto.
Para Márquez, la resiliencia es una lección aprendida tanto dentro como fuera de las competiciones.
En su regreso a España, Márquez ha dejado claro que, aunque la vida de piloto le ha llevado a vivir experiencias intensas, siempre encuentra su hogar en el lugar donde nació.
A pesar de la fama y los logros que le han hecho reconocido mundialmente, su identidad sigue anclada a sus raíces.
“Soy de Cervera, y para mí, vivir en España es lo que tiene más sentido”, añadió, dejando claro que su vínculo con su tierra es inquebrantable.
Marc Márquez no solo ha sido un campeón en las competiciones de motociclismo, sino también un ejemplo de esfuerzo y humildad, mostrando que el éxito no solo se mide en títulos, sino también en la forma en que se enfrenta a la vida y sus dificultades.
A pesar de su trayectoria llena de victorias, el piloto sigue siendo una persona cercana, que no duda en compartir sus vivencias, no solo con sus seguidores, sino con su gente más cercana.
Hoy, mirando al futuro, Márquez se encuentra centrado en su carrera y en seguir superando nuevos retos, tanto en la pista como en su vida personal, sabiendo que España siempre será su hogar, el lugar donde se siente verdaderamente realizado.