María Patiño protagonizó un episodio muy polémico en No somos nadie, mostrando un estado de fuerte tensión emocional y cargando nuevamente contra Antonio David Flores y Rocío Flores tras quedarse sin trabajo.
En el reciente episodio del programa “No somos nadie”, María Patiño protagonizó un momento que ha generado gran controversia y preocupación.
La presentadora, que ha estado atravesando una etapa complicada en su carrera, parece haber perdido el control, culpando una vez más a Antonio David Flores y a su familia por su situación actual.
Este episodio es solo el último de una serie de eventos que han llevado a la caída en picado de Patiño, quien ha visto cómo su credibilidad se desmoronaba tras el polémico cambio de chaqueta en la Doku Serie.
“María no está bien”, se escucha decir a uno de los comentaristas del programa.
“Su carrera profesional ha caído en picado porque perdió toda la credibilidad”.
Esta afirmación resuena con fuerza, ya que muchos han sido testigos de cómo Patiño ha intentado aferrarse a su estatus en televisión, incluso mientras se le cierran las puertas.
El final del programa “No somos nadie” se acerca, y con él, un futuro incierto para la presentadora.

En un momento particularmente inquietante, Patiño afirmó: “Cúrate la obsesión enfermiza que te ha destruido”, refiriéndose a su constante fijación en Antonio David y su familia.
Su incapacidad para hacer autocrítica y reflexionar sobre su propia trayectoria ha llevado a muchos a cuestionar su estado mental.
“No está bien esta persona, se ha quedado muy pero que muy tocada”, añade otro comentarista, reflejando la preocupación generalizada por su bienestar.
Las imágenes que circularon en redes sociales fueron calificadas como desquiciadas.
“La echaron de Telecinco a gorrazos, la echaron de Radio Televisión Española a puntapiés”, se menciona en el análisis del episodio.
La desesperación de Patiño por encontrar trabajo se hizo evidente cuando, según informes, contactó a una productora importante, solo para ser rechazada.
“Nadie la quiere porque ha perdido toda la credibilidad”, se lamenta un espectador en redes.

En este contexto, la figura de Marta Riesco aparece como una especie de última munición del universo “Sálvame”.
Patiño parece estar utilizando a Riesco como un recurso para atacar a Antonio David, afirmando que “no se trataba de que fuese o no fuese una familia idílica”.
Sin embargo, la justicia ha intervenido, desmantelando el relato que durante años intentaron imponer sobre Flores.
“La justicia le ha dado todavía más la razón y os ha hundido a vosotros”, se afirma, revelando el giro inesperado de los acontecimientos.
María Patiño, en su desesperación, continúa atacando a la familia Flores, convencida de que son los responsables de su caída.
“Sigue instalada en el mismo bucle”, se observa, mientras ella misma se hace daño con sus palabras.
“Hazelo mirar”, se le aconseja, sugiriendo que un año sabático podría ser la solución para que reflexione sobre su vida y su carrera.
El clima de tensión se intensifica cuando se menciona a Marta Riesco, quien, tras haber sido objeto de burlas en el pasado, ahora se presenta como una víctima de su relación con Antonio David.
“¿Hasta qué punto también nos tenemos que tomar en serio a Marta?”, se cuestiona un comentarista, resaltando las contradicciones en su discurso.
Riesco, en un momento de vulnerabilidad, confesó: “Empiezo a tener ansiedad por la relación que estoy teniendo, por estar escondida en hoteles”.

La narrativa de la obsesión y la caída personal de Patiño se entrelaza con la historia de Riesco, creando un cuadro complejo de la situación actual.
“Antonio David le fastidió la vida a Marta Riesco, le fastidió también la vida a María Patiño”, se concluye, enfatizando el impacto que estas relaciones han tenido en sus vidas.
El final del programa “No somos nadie” se acerca, y con él, el ocaso de una era en la televisión española.
La imagen de María Patiño, marcada por la desesperación y la obsesión, deja un sabor amargo en la audiencia.
“Es realmente tétrico lo de esta persona que lo ha perdido todo profesionalmente por esta cruzada que emprendió”, se reflexiona, mientras la comunidad se pregunta qué será de ella en el futuro.
Con cada episodio, se hace evidente que la historia de María Patiño es un recordatorio de cómo las decisiones personales pueden tener repercusiones devastadoras.
La pregunta ahora es: ¿logrará encontrar el camino de regreso a la senda de la estabilidad, o continuará atrapada en la espiral de su propia creación?