⛸️🔥 El asombro de Djokovic y el salto a la historia de Ilia Malinin en los Juegos Olímpicos de Milano Cortina 2026

Ilia Malinin hizo historia en los Juegos Olímpicos de Milano Cortina 2026 al ejecutar un backflip legal por primera vez en 50 años, provocando el asombro generalizado del público y de Novak Djokovic desde la grada.

 

La histórica actuación del patinador Ilia Malinin que provocó la ovación de  pie de Djokovic en los Juegos Olímpicos de Invierno - Infobae

 

El silencio previo a la música se rompió en cuestión de segundos en el pabellón olímpico de Milano Cortina 2026.

Cuando Ilia Malinin tomó velocidad sobre el hielo, nadie en la grada —ni siquiera las leyendas del deporte— estaba preparado para lo que estaba a punto de suceder.

En una imagen que ya forma parte del imaginario olímpico, Novak Djokovic se llevó las manos a la cabeza, visiblemente incrédulo, mientras el patinador estadounidense ejecutaba un backflip perfecto, limpio y aterrizado sobre un solo pie.

Medio siglo después, el hielo olímpico volvía a presenciar un movimiento prohibido durante décadas y ahora rehabilitado por la Federación Internacional de Patinaje.

No se trataba solo de un gesto acrobático.

Era un momento histórico.

Por primera vez desde los Juegos de Invierno de 1976, un backflip era realizado de manera legal en unos Juegos Olímpicos, tras la reciente decisión de la ISU de levantar la prohibición que pesaba sobre este elemento por considerarlo peligroso.

El público tardó apenas un segundo en reaccionar, pero cuando lo hizo, el rugido fue unánime.

Aplausos, gritos y miradas de incredulidad acompañaron la caída impecable de Malinin, que se incorporó con naturalidad, como si acabara de completar una transición más de su programa.

 

Ilia Malinin hace historia: El "salto prohibido" que le dio el oro y asombró  a DjokovicMalinin y su mortal hacia atrás: un salto prohibido... durante 50 años

 

Entre los espectadores ilustres se encontraba Novak Djokovic, uno de los deportistas más reconocidos del planeta, cuya reacción no pasó desapercibida para las cámaras ni para los asistentes.

El serbio, acostumbrado a los escenarios de máxima presión, no ocultó su sorpresa ante lo que acababa de presenciar.

Su gesto espontáneo reflejaba exactamente lo que sentía todo el estadio: la sensación de estar viendo algo irrepetible.

Ilia Malinin, de solo 21 años, confesó más tarde que la presencia de Djokovic en la grada le afectó más de lo que hubiera imaginado.

“Me quedé completamente congelado cuando supe que había una leyenda del tenis viéndome competir”, reconoció el patinador estadounidense tras finalizar la prueba.

Y añadió, todavía emocionado: “Ver a Djokovic sorprendido después de mi backflip es un momento único en mi vida.

Me sentí totalmente abrumado por su presencia”.

Aunque el backflip no sumó puntos técnicos al marcador, su valor simbólico fue incalculable.

Fue una declaración de intenciones, una muestra de poderío y confianza absoluta por parte de un patinador que ya venía señalado como el gran dominador de esta generación.

Malinin no solo deslumbró por ese salto, sino por el conjunto de su actuación, que culminó con una puntuación extraordinaria de 200,03 puntos, una cifra que rozó lo inimaginable incluso para los estándares más altos del patinaje artístico moderno.

 

Malinin executou elemento proibido durante 50 anos (e até Djokovic ficou  louco!)

 

Esa puntuación permitió al equipo estadounidense colgarse la medalla de oro en la prueba por equipos, un logro colectivo que tuvo en Malinin a su figura central.

Pero más allá del metal, el joven patinador dejó claro que su dominio va más allá de los números.

En su programa volvió a ejecutar el Quadruple Axel, el salto más difícil del mundo, con una rotación de cuatro vueltas y media en el aire, un elemento que solo él ha sido capaz de realizar de forma consistente en competición.

Los expertos comparan la exigencia física de este salto con soportar fuerzas equivalentes a cargar cientos de kilos durante una fracción de segundo.

Una combinación extrema de potencia, técnica y control mental que Malinin ha convertido en su sello personal.

En Milano Cortina, ese Quad Axel volvió a salir con precisión quirúrgica, consolidando su estatus como referente absoluto del patinaje artístico masculino.

El backflip, sin embargo, fue el momento que quedó grabado en la memoria colectiva.

Durante décadas, este movimiento estuvo asociado a la polémica y al riesgo.

La última vez que se vio en unos Juegos Olímpicos fue en 1976, antes de que la ISU decidiera prohibirlo para preservar la seguridad de los deportistas.

 

Ilia Malinin leads Team USA to gold in Olympic figure skating team event

 

Cincuenta años después, el organismo internacional reconsideró su postura, y Malinin se convirtió en el primer patinador en aprovechar ese cambio reglamentario en el mayor escenario posible.

La imagen de Djokovic reaccionando con incredulidad se viralizó en cuestión de minutos, convirtiéndose en uno de los símbolos de estos Juegos.

Dos mundos distintos, el tenis y el patinaje artístico, unidos por un instante de admiración pura.

Para Malinin, ese cruce de miradas desde el hielo hasta la grada fue casi tan impactante como el propio salto.

“Es algo que jamás imaginé vivir”, confesó, todavía con la adrenalina recorriéndole el cuerpo.

Milano Cortina 2026 será recordada por muchas razones, pero el backflip de Ilia Malinin ya ocupa un lugar privilegiado en la historia olímpica.

No solo por romper una barrera reglamentaria de medio siglo, sino por demostrar que el deporte sigue avanzando gracias a quienes se atreven a ir un paso más allá.

Y en esa noche inolvidable, mientras un campeón del tenis se llevaba las manos a la cabeza, el patinaje artístico escribió una de sus páginas más audaces.

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