La Biblia no indica que Jesús naciera el 25 de diciembre y varios detalles históricos, climáticos y bíblicos sugieren que su nacimiento ocurrió en una estación más cálida.

Cada año, millones de personas en todo el mundo celebran la Navidad el 25 de diciembre, una fecha que ha sido marcada en nuestros calendarios como el nacimiento de Jesús.
Sin embargo, lo que muchos no saben es que la Biblia nunca menciona esta fecha como el día en que nació el Salvador.
En lugar de eso, las Escrituras nos ofrecen pistas y detalles que nos llevan a una conclusión sorprendente: la verdadera fecha del nacimiento de Jesús podría ser muy diferente a la que hemos celebrado durante siglos.
La historia comienza con la observación de que los pastores que cuidaban sus ovejas en la noche del nacimiento de Jesús no lo hacían en invierno.
En el antiguo Israel, los pastores no permanecían al aire libre durante los meses fríos de noviembre a febrero, cuando las temperaturas eran bajas y las lluvias eran frecuentes.
Esto sugiere que el nacimiento de Jesús no ocurrió en diciembre, sino más probablemente en la primavera o el otoño, cuando las noches eran lo suficientemente templadas para que los pastores permanecieran en el campo.

Además, la Biblia nos ofrece un detalle crucial en el Evangelio de Lucas.
Cuando los pastores recibieron la noticia del nacimiento de Jesús, era una época del año en que se podía estar al aire libre, lo que refuerza la idea de que el nacimiento tuvo lugar en una estación más cálida.
Pero eso no es todo; el lugar donde ocurrieron estos eventos también tiene un significado profundo.
Los campos alrededor de Belén eran conocidos por criar corderos destinados a los sacrificios del templo.
En el momento en que los ángeles anunciaron el nacimiento de Jesús, el verdadero Cordero de Dios, el simbolismo de su llegada se hizo aún más potente.
La historia de cómo se estableció el 25 de diciembre como la fecha oficial del nacimiento de Jesús es igualmente fascinante.
Esta tradición comenzó aproximadamente 300 años después de la muerte de Cristo, durante el reinado del emperador Constantino.
En esa época, los romanos ya celebraban una gran festividad el 25 de diciembre, conocida como el “cumpleaños del sol invicto”.
Los líderes de la iglesia decidieron adoptar esta fecha para celebrar el nacimiento de Jesús, transformando así una festividad pagana en una celebración cristiana.
Sin embargo, esto no significa que la fecha sea la correcta.

Si examinamos más a fondo, encontramos que la Biblia nos proporciona una línea de tiempo.
El Evangelio de Lucas menciona a Zacarías, un sacerdote que pertenecía al grupo de Abías, que servía en el templo.
Según el calendario sacerdotal, este grupo servía en el templo durante una semana, y al contar las rotaciones, podemos deducir que Zacarías sirvió a finales de mayo o principios de junio.
Tras su servicio, regresó a casa, y poco después, su esposa Elizabeth quedó embarazada.
Esto nos lleva a calcular que Juan el Bautista nació aproximadamente 40 semanas después, alrededor de finales de marzo o principios de abril del año 4 a.C.Pero aquí es donde la historia se vuelve aún más interesante.
En el sexto mes del embarazo de Elizabeth, el ángel Gabriel visitó a María, lo que sugiere que la concepción de Jesús ocurrió en diciembre.
Nueve meses después de diciembre nos lleva a septiembre, lo que indica que Jesús nació en ese mes, probablemente en el año 4 a.C.La evidencia astronómica también respalda esta teoría.
En el año 7 a.C., Júpiter y Saturno se alinearon en un evento raro que pudo haber sido interpretado por los sabios como una señal del nacimiento de un rey judío.
Este fenómeno celestial fue visible durante varios meses y se produjo en la constelación de Pisis, que estaba asociada con la tierra de Israel.
Para los magos que seguían las estrellas, esto no era un simple acontecimiento; era una señal de la llegada del rey.

La conexión con las festividades judías es igualmente significativa.
La fiesta de los tabernáculos, que se celebraba a principios de octubre, conmemoraba la presencia de Dios entre su pueblo.
Si Jesús nació durante esta temporada sagrada, el simbolismo se vuelve aún más poderoso.
La idea de que el Dios que habitó en una tienda en el desierto ahora envió a su hijo en forma humana, justo cuando su pueblo celebraba la cercanía de Dios, es profundamente conmovedora.
Finalmente, la historia de Herodes agrega otra capa de contexto.
Cuando se enteró del nacimiento de un nuevo rey, su reacción fue de miedo y furia, lo que llevó a la orden de matar a todos los niños varones en Belén menores de dos años.
Este evento histórico nos proporciona una marca temporal, ya que Herodes murió poco después de un eclipse lunar, lo que sitúa el nacimiento de Jesús antes de este evento.
En resumen, al juntar todas las piezas del rompecabezas, la evidencia sugiere que Jesús nació en septiembre del año 4 a.C., y no en diciembre como se ha creído.
Cada pista, cada detalle, se alinea perfectamente, mostrando que el nacimiento de Jesús no fue un accidente ni una coincidencia, sino un evento orquestado con precisión divina.
La historia que hemos creído conocer se vuelve mucho más rica y significativa, y nos invita a reflexionar sobre el verdadero significado de la llegada del Mesías.
La fecha puede no ser la que celebramos, pero el impacto de su nacimiento sigue resonando en cada corazón dispuesto a recibirlo.