Ndongo arremetió con dureza contra Gabriel Rufián en Periodista Digital, acusándolo de frivolidad, evasivas y falta de seriedad ante cuestiones que afectan directamente a los ciudadanos.

En un reciente intercambio en el programa de Periodista Digital, Ndongo no escatimó en palabras al criticar la actuación de Gabriel Rufián, representante de ERC.
Con una mezcla de indignación y determinación, Ndongo se dirigió a Rufián, planteando preguntas directas sobre su postura política y las decisiones de su partido.
“Tocaba ver a Rufián. Insisto, hay que decir una cosa clara. Periodista Digital tiene una obligación: preguntarle a Gabriel Rufián por cosas que importan a la gente, como la vivienda”, expresó Ndongo, dejando claro que no estaba dispuesto a aceptar evasivas.
La conversación se tornó intensa cuando Ndongo cuestionó a Rufián sobre su voto en contra de la liberación de los presos políticos en Venezuela.
“¿Cómo es posible que su partido haya podido votar en contra de la liberación de los presos políticos en Venezuela? Usted que tiene mensajes solidarios… No estamos para payasadas”, enfatizó, mostrando su frustración ante lo que considera una falta de compromiso con los derechos humanos.
Rufián, por su parte, intentó desviar el tema, pero Ndongo no permitió que esto sucediera.
“Yo estoy cansado. Le quería preguntar cómo es posible que su partido, su partido, votara en contra de la liberación de los presos políticos en Venezuela”, insistió Ndongo, mientras la tensión en el estudio aumentaba.
“No estoy para tonterías. Si quieres hacer payasadas, espera que me den un premio”, añadió, dejando claro que no iba a aceptar respuestas superficiales.
La discusión continuó con un intercambio de críticas sobre la situación de la vivienda en España.
Ndongo cuestionó a Rufián sobre la falta de soluciones efectivas en este ámbito, diciendo: “¿Por qué llevan 7 años sin una sola vivienda? Para que no digan que llevan 7 años apoyando al gobierno más corrupto de la historia”.
La indignación de Ndongo era palpable, y su llamado a la acción resonó en el estudio.
“¿Cómo lo ve? Hay que seguir hablando de payasadas. Yo le pregunto por los presos, por el dolor, por el hambre, por la muerte de venezolanos, agresiones, torturas. Usted me habla del Madrid, de verdad, qué altura, ¿no? Qué payasada, de verdad”, continuó Ndongo, subrayando la desconexión que percibe entre las preocupaciones de la ciudadanía y las respuestas de los políticos.
A medida que la conversación avanzaba, Ndongo no dejó de señalar lo que considera un blanqueamiento de la figura de Rufián.
“El blanqueamiento que está haciendo con Vito le está llevando a pensar que todos somos payasos.
No somos payasos”, afirmó, desafiando a Rufián a asumir la responsabilidad de sus acciones y decisiones.
La crítica de Ndongo se centró en la necesidad de que los políticos respondan con seriedad a las inquietudes de la población.
“Estamos para que respondan.
Estamos para que no digan por qué llevan 7 años sin una sola vivienda”, reiteró, insistiendo en que los ciudadanos merecen respuestas claras y directas.
En un momento particularmente tenso, Ndongo se dirigió a Rufián con una pregunta contundente: “¿Usted votó en contra de la liberación de los presos políticos en Venezuela?”.
La respuesta de Rufián fue evasiva, lo que llevó a Ndongo a expresar su frustración: “No me parece muy bien hacer payasadas, por cierto, haber recibido un premio y no ha sido a por él”.
La conversación culminó con un llamado a la acción y la necesidad de una mayor responsabilidad por parte de los políticos.
“Lo que había dicho en el congreso es una barra real, es una colaboración con una ganadería y con vivienda.
Pero vamos, me parece una opción cojonuda”, concluyó Ndongo, dejando claro que la situación actual es insostenible y que es hora de que los políticos asuman su papel y respondan a las demandas de la ciudadanía.
En resumen, el enfrentamiento entre Ndongo y Rufián no solo puso de manifiesto las diferencias políticas, sino que también reflejó la creciente frustración de los ciudadanos ante la falta de respuestas concretas a problemas urgentes.
La conversación, cargada de tensión y emoción, dejó claro que la política española enfrenta desafíos significativos que requieren atención y acción inmediata.