Miguel Bosé expresó públicamente su dolor e indignación por la tragedia ferroviaria de Adamuz y exigió la dimisión inmediata del ministro de Transportes, Óscar Puente, al considerar el accidente evitable.
Miguel Bosé ha estallado públicamente tras la tragedia ferroviaria ocurrida en Adamuz, Córdoba, que ha dejado más de 40 fallecidos y decenas de heridos.
El artista, conocido por su compromiso social y su voz crítica, ha utilizado sus redes sociales para expresar su profundo dolor, indignación y rechazo frontal a la gestión del Ministerio de Transportes, señalando directamente a Óscar Puente como el responsable político de una catástrofe que, a su juicio, se podría haber evitado.
En un mensaje conmovedor difundido en su perfil de X, Bosé comenzó trasladando sus condolencias a las familias de las víctimas, describiendo el sentir de un país conmocionado.
“Ni imaginar se puede el dolor por el que pasan, ni la rabia con la que llora España entera”, escribió el cantante, antes de calificar el siniestro como “otra desgracia más que podría haberse evitado”.
Su mensaje resonó profundamente en una sociedad dolida y en busca de respuestas.
La crítica de Bosé no se limitó a palabras de consuelo.
Con dureza, cargó contra el gobierno, acusándolo de incapacidad y desprecio hacia los ciudadanos.
“Estamos ante un gobierno tóxico que prolonga la agonía del país”, afirmó, elevando el tono de su crítica a niveles alarmantes.
En un momento de su mensaje, exigió sin ambages la dimisión de todo el Ejecutivo, haciendo un llamado expreso a la renuncia del ministro de Transportes.
“Pedimos la dimisión general del Gobierno entero, y por supuesto la del ministro de Transportes, Óscar Puente, de forma fulminante e inmediata”, sentenció Bosé, dejando claro que la indignación popular debe ser escuchada.

Las palabras del artista provocaron una fuerte sacudida en las redes sociales, donde miles de usuarios compartieron su mensaje y respaldaron su petición de responsabilidades políticas.
La indignación ciudadana se ha multiplicado a medida que se conocen nuevos detalles del accidente, aumentando la percepción de que existían advertencias previas sobre el estado de la red ferroviaria.
La tragedia de Adamuz ha dejado al descubierto las debilidades en la infraestructura y la gestión pública, convirtiéndose en un símbolo del malestar social y de la exigencia de explicaciones claras.
Mientras la investigación oficial sigue su curso, la presión pública ha aumentado considerablemente.
La opinión pública, cada vez más crítica, exige respuestas contundentes y decisiones efectivas para evitar que un suceso así vuelva a repetirse.
“No podemos permitir que esto se repita.
Exigimos justicia y responsabilidades”, gritan muchos en las calles y en las plataformas digitales.
La tragedia ha encendido un debate sobre la seguridad en el transporte público y la responsabilidad de los líderes políticos.
La situación ha llevado a una serie de intervenciones de los principales líderes políticos del país.
Isabel Díaz Ayuso, Santiago Abascal, Iván Espinosa de los Monteros, y otros han hecho eco de la demanda de Bosé, sumándose a la exigencia de dimisiones y reclamando una revisión exhaustiva de las políticas de transporte.
“El pueblo tiene derecho a la seguridad y a saber que sus representantes están a la altura de las circunstancias”, comentó uno de los líderes de la oposición, reflejando el sentimiento generalizado entre los ciudadanos.

En medio de este clima de indignación, los partidos políticos han comenzado a movilizarse, con vídeos y mensajes en redes sociales que abogan por un cambio en la gestión pública.
VOX, PP, PSOE, Podemos, y otros, han expresado su preocupación por la situación y han prometido llevar a cabo investigaciones que arrojen luz sobre lo sucedido.
La tragedia de Adamuz no solo ha dejado un saldo trágico en términos de vidas perdidas, sino que también ha puesto en jaque la confianza de los ciudadanos en sus gobernantes.
La presión sobre el Ministerio de Transportes se ha intensificado, y cada día que pasa sin respuestas claras aumenta la frustración de la población.
“No podemos quedarnos de brazos cruzados mientras nuestros compatriotas sufren.
La seguridad debe ser una prioridad”, afirmaron varios manifestantes en una reciente protesta.
La voz de Miguel Bosé ha resonado como un eco de esta demanda, convirtiéndose en un símbolo de la lucha por la justicia y la rendición de cuentas en un momento crítico para el país.
Así, la tragedia de Adamuz se convierte en un llamado a la acción, no solo para los políticos, sino para toda la sociedad, que exige un cambio real y una gestión responsable que priorice la vida y la seguridad de sus ciudadanos.
