Un tren de mercancías peligrosas descarriló de noche en Irún sin volcar, evitando una posible tragedia, pero dejando imágenes alarmantes de la vía dañada.

En un hecho que ha pasado desapercibido en los medios de comunicación, Borja Corominas, portavoz del Partido Popular en el Ayuntamiento de Donostia-San Sebastián, ha revelado un grave accidente ferroviario ocurrido la noche del sábado en Irún, en el País Vasco.
Un tren de mercancías peligrosas descarriló, dejando a la vista imágenes impactantes que muestran el convoy fuera de la vía, con señales de peligro claramente visibles.
Afortunadamente, el tren no llegó a volcarse, evitando así un desastre que podría haber tenido consecuencias devastadoras tanto para las personas como para la infraestructura.
Corominas no dudó en expresar su preocupación por el silencio que rodea este incidente.
“Os reto a que encontréis esta noticia en algún medio de comunicación, ya sea nacional o local.
No lo vais a encontrar”, afirmó con firmeza.
Este silencio, según él, no es casualidad, sino una estrategia del gobierno de Pedro Sánchez para ocultar lo que podría ser un escándalo mayor.
Las imágenes que publicó en sus redes sociales muestran un fragmento de la vía totalmente partido y desviado, lo que podría haber sido la causa del descarrilamiento.
“Esto recuerda a lo que sucedió en Adamut, donde perdimos 45 vidas.
¿Cuántas más deben caer antes de que se tomen responsabilidades?”, se preguntó Corominas.

El portavoz del Partido Popular también criticó la falta de información por parte de las autoridades competentes.
“Nadie, absolutamente nadie, ni Renfe, ni ADIF, ni el Ministerio de Transportes de Óscar Puente han dado ningún tipo de información.
Solo tenemos la voz de un portavoz del Ayuntamiento de San Sebastián”, lamentó.
Este silencio se vuelve aún más inquietante al coincidir con las elecciones en Aragón, lo que ha llevado a muchos a especular sobre la conveniencia política de ocultar este tipo de noticias.
La situación del transporte ferroviario en España es crítica, y este descarrilamiento es solo una muestra más del caos que impera.
“El tren en España está colapsado.
Los andaluces no pueden llegar a Madrid, y Rodalíes en Cataluña está paralizado”, enfatizó Corominas.
Esta crisis no solo afecta a los viajeros, sino que pone en tela de juicio la gestión del actual ministro de Transportes.
“Óscar Puente dice que su gestión es impecable, pero la realidad es que los accidentes y retrasos son diarios”, añadió.

La pregunta que muchos se hacen es qué hubiera sucedido si este descarrilamiento, en vez de ocurrir en una vía secundaria y sin pasajeros, hubiera tenido lugar en una línea de alta velocidad, con cientos de personas a bordo y a 300 km/h.
“La diferencia entre un accidente menor y una tragedia de proporciones inimaginables puede ser cuestión de minutos”, advirtió Corominas.
La falta de acción y la ineficiencia en la gestión de la infraestructura ferroviaria podrían llevar a un desenlace catastrófico si no se toman medidas inmediatas.
El portavoz del Partido Popular no solo se limitó a señalar los problemas, sino que también hizo un llamado a la acción.
“Es hora de que el gobierno rinda cuentas.
Los ciudadanos merecen saber la verdad sobre lo que ocurrió y cómo se va a prevenir que situaciones como esta se repitan en el futuro”, instó.
La indignación entre la población crece, y muchos exigen respuestas.
“No podemos permitir que se repita la historia.
La seguridad de los ciudadanos debe ser la prioridad”, concluyó Corominas.
Este incidente no solo es un recordatorio de la fragilidad de la infraestructura ferroviaria en España, sino también de la necesidad urgente de una mayor transparencia y responsabilidad por parte de las autoridades.
La sociedad española está cansada de los silencios y las omisiones, y exige que se tomen medidas para garantizar la seguridad en el transporte público.
La espera de respuestas continúa, mientras el eco de este descarrilamiento resuena en la conciencia colectiva de un país que anhela cambios reales y efectivos.
