Óscar Puente compareció en el Senado en un clima de máxima tensión por los accidentes ferroviarios de Adamuz y Gelida, entre gritos de “dimisión” desde la oposición.

En un ambiente tenso y cargado de emoción, el Senado español se convirtió en el escenario de una acalorada comparecencia que dejó a muchos con la sensación de que la política española atraviesa un momento crítico.
La sesión, convocada para abordar los recientes accidentes ferroviarios en Adamuz y Gelida, estuvo marcada por la notable ausencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien, al parecer, prefirió permanecer en su “búnker” en Moncloa, desatando la indignación de sus oponentes.
La senadora Paloma Gómez, del partido VOX, fue la encargada de abrir el fuego.
Con voz firme y decidida, comenzó su intervención expresando las condolencias a las familias de las víctimas: “Quiero dar nuestro más sentido pésame a las víctimas del accidente de Adamuz, a sus familias y a quienes hoy conviven con el dolor, la pérdida y la rabia de saber que ese maldito accidente no tenía que haber ocurrido”.
Sus palabras resonaron en el hemiciclo, estableciendo un tono de seriedad que marcó el resto de la sesión.

La senadora no tardó en dirigir su crítica hacia la falta de responsabilidad del presidente Sánchez.
“Pedro Sánchez no está hoy aquí. No es casualidad. No tiene agenda, no tiene justificación, no tiene excusa, pero lo que sí tiene es la obligación de estar”,
afirmó, dejando claro que la ausencia del presidente no solo era un descuido, sino una falta de respeto hacia las víctimas y sus familias.
“La silla del presidente está vacía. Enfrente están las víctimas. ¿Dónde debería estar hoy el presidente con 46 víctimas mortales?”, cuestionó, dejando en el aire una pregunta que muchos se hacían en ese momento.
El tono de la sesión se volvió aún más intenso cuando Gómez continuó su discurso, acusando al Gobierno de ocultar la verdad y de no asumir responsabilidades.
“La responsabilidad política no se congela hasta que haya un informe, ni tampoco queda aplazada hasta que ustedes les dé la gana”, dijo, enfatizando que el ministro de Transporte, Óscar Puente, no podía eludir su responsabilidad en la tragedia.
“Usted es el máximo responsable político del sistema y ADIF depende jerárquica y políticamente de su ministerio”, añadió, subrayando la necesidad de que el ministro asumiera su papel en la gestión de la infraestructura ferroviaria.

Puente, visiblemente afectado por las acusaciones, intentó defenderse, pero el clima de la sala no le favoreció.
La senadora Gómez no se detuvo y continuó atacando la falta de liderazgo y autocrítica del ministro.
“Se le está pidiendo algo mucho más básico, liderazgo, autocrítica y responsabilidad, tres, entre otras muchas cualidades de las que usted carece”, insistió, mientras los gritos de “¡dimisión!” resonaban desde las filas de VOX.
La senadora, con una mezcla de indignación y tristeza, concluyó su intervención con una poderosa declaración: “Usted, señor Puente, tiene que dimitir porque su corrupción desgraciadamente mata”.
Esta frase, cargada de emoción, encapsuló la frustración de muchos españoles que ven cómo la política a menudo parece alejada de la realidad de las víctimas.
Mientras tanto, otros senadores de la oposición se unieron al coro de críticas.
La senadora García, del grupo parlamentario popular, también tomó la palabra para exigir explicaciones.
“El dolor que sienten exige verdad, exige respeto, exige explicaciones”, dijo, reiterando la necesidad de que el presidente del Gobierno comparezca ante el Senado para dar cuentas sobre la tragedia.

El ambiente en el Senado se tornó cada vez más eléctrico, con los senadores de VOX y otros partidos de la oposición exigiendo respuestas y justicia para las víctimas.
“Cuando la mayoría parlamentaria exige la comparecencia de un presidente, un presidente democrático comparece, no huye, no se esconde”, enfatizó Gómez, mientras la tensión aumentaba en la sala.
A medida que avanzaba la sesión, se hizo evidente que la política española enfrenta un dilema moral.
La falta de respuestas y la ausencia de liderazgo han dejado a muchas familias en un estado de incertidumbre y dolor.
La imagen de un presidente escondido en su búnker, lejos de las víctimas y de la verdad, se ha convertido en un símbolo de la crisis de confianza que afecta a la política en España.
Al final de la sesión, quedó claro que el clamor por justicia y responsabilidad no se detendrá.
Las voces de las víctimas resonarán en el Parlamento hasta que se les dé la respuesta que merecen.
La política no puede seguir ignorando el dolor de quienes han perdido a sus seres queridos en tragedias que, según muchos, podrían haberse evitado.
La pregunta que queda en el aire es: ¿cuándo se hará justicia en este país?