Las audiencias no han estado del todo con Pedroche y Chicote, siendo las Campanadas de TVE las más vistas.
A eso se suma que, como cada año, llueven los comentarios negativos sobre el look de la presentadora

Cristina Pedroche vuelve a estar en el centro del huracán mediático tras las Campanadas y, como cada año, su vestido se ha convertido en uno de los temas más comentados, debatidos y polémicos del arranque del año.
Esta vez no ha sido diferente.
El estilismo elegido para despedir 2025 y dar la bienvenida a 2026 ha generado una avalancha de comentarios, memes y opiniones encontradas en redes sociales, justo en un contexto en el que las audiencias tampoco han acompañado del todo a la presentadora y a Alberto Chicote, superados por las Campanadas de TVE.
Aun así, Pedroche no se esconde, no se calla y responde con firmeza.
La colaboradora de Zapeando ha aprovechado su espacio en el programa de La Sexta para pronunciarse alto y claro sobre las críticas recibidas.
Lejos de mostrarse incómoda o dubitativa, Cristina ha defendido con convicción el diseño firmado por Josie, asegurando que gran parte del público “no lo está entendiendo”.
Su mensaje ha sido directo y sin rodeos.
“Me están criticando porque no están entendiendo el vestido”, afirmaba ante sus compañeros, marcando distancia con quienes han reducido el look a una simple extravagancia estética.
El vestido, como ya es habitual en ella, se presentó oculto bajo una gran capa, uno de los momentos más esperados de la retransmisión.
Pero al descubrirse, el impacto fue inmediato.
Un diseño ecléctico, con mezcla de tejidos, brillos, formas y elementos que no dejaban indiferente a nadie.
Nada estaba puesto al azar.
Según ha explicado la propia Pedroche, el traje es una apuesta clara por el upcycling, una tendencia que consiste en reutilizar prendas y materiales del pasado para darles una nueva vida.
“Es un ‘dirty look’, que no es algo que se invente para mí”, aclaraba, dejando claro que la estética tenía un concepto detrás.

Incluso en su entorno más cercano el vestido ha generado debate.
Su propia madre, tal y como contó la presentadora entre risas, lo definió como “un batiburrillo”.
Una palabra que Cristina no solo no rechazó, sino que abrazó con entusiasmo.
“Y tiene toda la razón”, reconocía.
Para ella, esa mezcla caótica es precisamente la esencia del diseño y lo que lo convierte en algo especial.
“Estoy convencida de que va a marcar tendencia”, sentenció, llegando incluso a calificarlo de “visionario”.
Durante su intervención en Zapeando, Pedroche fue desgranando uno a uno los elementos del vestido, como si estuviera explicando una obra artística.
“Es un mensaje de reciclaje, de historia personal”, explicaba.
Cada pieza tenía un significado emocional.
Su primer vestido de Campanadas, por ejemplo, se había transformado en un abanico integrado en el conjunto.
Otros elementos colgantes eran llamadores de ángeles que había llevado durante su embarazo.
“Todo forma parte de tu historia”, insistía, reivindicando que la moda también puede contar una vida.
Uno de los aspectos más criticados en redes fueron los zapatos, y Cristina no dudó en llevarlos al plató para mostrarlos de cerca.
“Son con forma de pie, no son ‘barefoot’, pero son anatómicos”, explicaba mientras los enseñaba.
“¡Comodísimos!”, añadía con una sonrisa.
Lejos de ser una excentricidad sin sentido, los definía como una elección consciente para empezar el año “pisando fuerte”, literal y metafóricamente.
Bajo la capa confeccionada con retales, el vestido principal brillaba con intensidad.
Mucho brillo, mucha luz y una imagen poderosa.
“A mí me encanta”, decía sin titubeos.
“Me siento guerrera, con fuerza, y quiero que todo el mundo empiece el año así, con alegría y brillando”.
Un mensaje que conectaba directamente con su manera de entender las Campanadas como algo más que un simple recuento de segundos.
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Cristina Pedroche se mostró serena y segura, lejos de la imagen de alguien afectado por la crítica.
“Ahora todo el mundo me está criticando, pero ya veremos cómo la gente lo va a ir haciendo”, comentaba, convencida de que el tiempo terminará dándole la razón.
Incluso lanzó una frase cargada de ironía y orgullo: “Para hacerlo tienen que tener unos vestidos tan icónicos como este”.
Con ello dejaba claro que, para bien o para mal, sus looks forman parte ya de la historia televisiva reciente.
A pesar de que las Campanadas de Antena 3 no lideraron la audiencia este año, el “efecto Pedroche” sigue siendo innegable en términos de conversación social.
Cada uno de sus vestidos genera debate, análisis, rechazo y admiración a partes iguales.
Y eso, precisamente, es lo que ella reivindica.
No busca unanimidad, busca impacto.
Busca mensaje.
Busca provocar.
Con la calma de quien sabe que ha cumplido su objetivo, Cristina Pedroche cerró su defensa dejando claro que no se arrepiente de nada.
El vestido, diseñado por Josie, es para ella una pieza destinada a pasar a la historia.
Un símbolo de reciclaje, de identidad y de valentía.
Mientras las críticas siguen circulando, ella se mantiene firme, convencida de que, una vez más, el tiempo acabará colocando su polémico estilismo en el lugar que cree que merece: el de un icono.
