Los sondeos auguran un fuerte desplome del PSOE en Aragón con Pilar Alegría al frente, mientras el PP roza los 30 escaños y Vox experimenta un notable ascenso.

A solo unos días de las elecciones autonómicas del 8 de febrero, el futuro de Pilar Alegría, la candidata socialista, se presenta sombrío.
Los sondeos, tanto públicos como privados, revelan un escenario devastador para el PSOE en Aragón, donde la derecha se acerca al 60% del voto, un nivel sin precedentes desde 2011.
Los estudios realizados por Hamalgama para Vozpópuli, así como los datos de RTVE y GAD3, colocan al Partido Popular (PP) entre 29 y 31 escaños, mientras que el PSOE se desploma a una horquilla de 17 a 19 escaños y Vox se dispara hasta los 11 o 14.
El clima de pánico se ha apoderado de las filas socialistas.
“No podemos permitir que se repita la historia de Extremadura”, comentaba un miembro del partido en un corrillo interno, refiriéndose a la reciente debacle en esa comunidad.
Los barómetros internos de Ferraz anticipan que Alegría podría lograr apenas 17 escaños, igualando el mínimo histórico de 2011.
Este desplome no solo refleja el desgaste de la exministra, sino que abre la puerta a un posible sorpasso de Vox en plazas clave como Zaragoza y Teruel, lo que supondría un golpe simbólico y electoral de gran magnitud.
Los datos en poder de los socialistas aragoneses son alarmantes.
Se ha detectado una fuga masiva de votantes hacia el PP de Jorge Azcón, quien se acerca a los 30 escaños.
“La gente está cansada de promesas vacías”, afirmaba un votante en un mitin del PP, subrayando el descontento que se respira en el ambiente.
En Zaragoza, donde se concentra el 80% del voto provincial, los sondeos internos otorgan a Vox un 24% frente al 21% del PSOE, una diferencia que supera el margen de error.
En Teruel, el PSOE ha caído hasta la cuarta posición, superado por partidos locales en un territorio donde cada escaño es crucial.
Este derrumbe no ha surgido de la nada.
El reciente acuerdo entre Pedro Sánchez y ERC sobre el cupo catalán ha encendido las llamas del descontento en Aragón, donde muchos se sienten agraviados en comparación con Cataluña.
Azcón ha aprovechado esta situación, acusando al PSOE de “traicionar la solidaridad entre comunidades”.
Las imágenes de Sánchez junto a Oriol Junqueras han circulado sin control en las redes sociales, intensificando el malestar entre los votantes socialistas.

“Estamos viendo un trasvase del 8% del voto socialista al PP y un 3,1% a Vox”, afirmaba un analista político, mientras que un 19,5% de los votantes del PSOE se muestran indecisos, lo que sugiere un riesgo de desmovilización.
“La gente necesita ver que estamos trabajando por ellos, no en discursos vacíos”, decía un veterano activista del PSOE, reflejando la frustración que se vive en las bases del partido.
A todo esto se suman los errores de campaña de Pilar Alegría, quien ha sido percibida como desconectada de la realidad aragonesa.
Sus mítines, en los que ha intentado forzar acentos rurales, y sus vídeos “desenfadados” han sido objeto de burla.
“No se puede pretender conectar con la gente si no entiendes sus problemas”, comentaba un joven militante, visiblemente desilusionado.
Además, Alegría perdió con claridad el primer debate frente a Azcón, lo que ha añadido presión sobre su candidatura.
La fotografía de Alegría junto a Francisco Salazar, un personaje envuelto en escándalos, ha reavivado viejos controversias que perjudican la imagen del PSOE.
Las tensiones internas se han intensificado, con renuncias como las de Pilar Zamora y Leticia Soria, lo que completa el cuadro de un PSOE fracturado que camina hacia lo que muchos ya describen como un batacazo histórico.
“No podemos dejar que esto se convierta en una tragedia”, advertía un líder local, instando a la unidad y a la movilización de las bases.
En este contexto, el futuro de Pilar Alegría y del PSOE en Aragón parece más incierto que nunca.
Con un electorado en crisis y un panorama electoral desolador, el reto es monumental.
La pregunta que queda en el aire es si podrán revertir esta tendencia o si, por el contrario, se enfrentarán a una de las derrotas más sonadas de su historia reciente.