Pipi Estrada pasó del éxito como periodista deportivo a la ruina personal y económica tras escándalos mediáticos, relaciones conflictivas y una condena judicial que marcó su caída pública.

La historia de José Manuel Estrada Calzada, conocido popularmente como Pipi Estrada, es un relato desgarrador que nos lleva desde la cúspide del éxito hasta el abismo de la ruina.
Un hombre que pasó de ser el periodista deportivo más influyente de España a vivir en la oscuridad, atrapado en una jaula de oro, donde la fama se convirtió en su peor enemigo.
Nacido el 12 de marzo de 1957 en Gijón, en el seno de una familia humilde, Pipi creció en un entorno marcado por la disciplina y el esfuerzo.
Su padre, un trabajador incansable de la industria siderúrgica, le inculcó valores de rectitud y dedicación.
Sin embargo, detrás de esa fachada de normalidad, se escondía un secreto que marcaría su vida para siempre.
A los 13 años, mientras estudiaba en un colegio jesuita, fue víctima de abusos sexuales por parte de un educador.
Este trauma infantil dejó una huella imborrable en su alma, convirtiéndose en la raíz de su búsqueda desesperada de validación y éxito.
A pesar de su doloroso pasado, Pipi se trasladó a Madrid para realizar el servicio militar, donde comenzó a trabajar como DJ en las discotecas más populares de la capital.
Fue allí donde su carisma y capacidad para conectar con la gente lo llevaron a ser descubierto por el reconocido comunicador Jesús Hermida, quien le ofreció su primera oportunidad en Radio 80.

Desde ese momento, la vida de Pipi dio un giro radical.
De día, cumplía con sus obligaciones militares, pero de noche se convertía en el rey de la movida madrileña.
La carrera de Pipi se disparó cuando se unió a Antena 3 Radio, bajo la tutela del exigente José María García.
Aprendió que el periodismo era más que un trabajo; era una forma de vida que exigía sacrificio absoluto.
Con el tiempo, se convirtió en un nombre respetado en el mundo del deporte, logrando exclusivas que otros solo podían soñar.
Sin embargo, su vida personal no era tan estable.
En 1978, contrajo matrimonio con Teresa Viera, quien se convirtió en su ancla en medio del torbellino de la fama.
Pero en 2003, la estabilidad se desmoronó.
Una infidelidad destapó un escándalo que arruinó su matrimonio de 25 años.
Sin la brújula de Teresa, Pipi se lanzó a una relación mediática con la famosa Terelu Campos, lo que lo llevó a convertirse en el protagonista de las tertulias más polémicas de la televisión.
Sin embargo, esa relación no fue más que una ilusión.
Pipi se encontró atrapado en un mundo donde el lujo ocultaba un control absoluto sobre su vida.
La convivencia se volvió tóxica, y su búsqueda de libertad lo llevó a cometer un error fatal: en 2007, publicó unas memorias eróticas que expusieron la intimidad de Terelu, lo que desató su ruina financiera.
La justicia actuó rápidamente, y Pipi fue condenado a pagar una indemnización que comenzó en 60,000 euros, pero que con el tiempo se convirtió en una losa de más de 73,000 euros.
De repente, el hombre que había disfrutado de la gloria se vio sumido en la miseria.
Su vida se convirtió en una lucha constante por sobrevivir, trabajando para saldar deudas, mientras su imagen pública se desmoronaba.
Los escándalos y la presión de las redes sociales lo llevaron al exilio mediático, donde sufrió humillaciones constantes.
A pesar de todo, Pipi encontró un nuevo amor en Miriam Sánchez, conocida como Lucía La Piedra.
Juntos tuvieron a su hija, Miriam, quien se convirtió en su razón de vivir en medio del caos.
Sin embargo, la presión económica y los fantasmas del pasado continuaron persiguiéndolo.
En 2022, Pipi regresó a la televisión con el programa “Sálvame”, buscando una oportunidad de redención.
Pero su regreso se vio empañado por el deterioro de la salud mental de Miriam, quien lo acusó públicamente de ser el responsable de su sufrimiento.
Finalmente, en 2024, Pipi anunció que había saldado sus deudas, un alivio que parecía traerle paz.
En 2025, realizó un perdón público a Terelu Campos, reconociendo que sus acciones habían sido un acto de cobardía.
A sus más de 60 años, Pipi se enfrenta a un espejo que refleja las cicatrices de una vida vivida al límite.
Su historia es un recordatorio de los peligros de la fama y la falta de límites, y de cómo una persona puede construir su propia jaula, buscando desesperadamente la llave para salir.
La vida de Pipi Estrada es un ejemplo claro de que la redención es posible, pero a un precio que puede ser demasiado alto.
