Sarah Pérez Santaolalla ha sido citada ante un juez en Salamanca tras las declaraciones realizadas en televisión que acusaban a la asociación HazteOir de delitos y comportamientos peligrosos.

La colaboradora televisiva Sarah Pérez Santaolalla ha sido convocada este jueves 4 de diciembre a un acto de conciliación en los juzgados de Salamanca, en respuesta a las declaraciones realizadas el pasado 11 de febrero de 2025 durante un programa de televisión.
La asociación HazteOir ha presentado una demanda de conciliación, argumentando que las afirmaciones de Santaolalla han atacado su honor y el de sus integrantes con acusaciones consideradas gratuitas y de gran gravedad.
En el programa, Santaolalla expresó: «El pseudosindicato Manos Limpias, la asociación ultraderechista HazteOir y todas estas pseudo asociaciones peligrosas… teniendo la información no solo del fiscal general del Estado, sino también de periodistas y fiscales… ¿no van a actuar contra ellos? Son los mismos que se plantan en la puerta del juzgado llamándote criminal.
¿Tú te crees que conociendo la dirección del Fiscal General no van a ir a su casa? Son auténticos delincuentes y es muy peligroso que tengan información privada».
Estas palabras, cargadas de acusaciones, han desencadenado una serie de consecuencias legales que ahora ponen a la tertuliana en una situación delicada.
Los denunciantes sostienen que las afirmaciones de Santaolalla no solo son falsas, sino que también son insultantes y difamatorias.
En la denuncia, HazteOir aclara: «La asociación no está integrada por delincuentes, no tiene ninguna causa penal abierta y jamás ha sido condenada. Es una entidad civil legalmente constituida y de ámbito nacional».
Este punto es crucial, ya que la asociación busca limpiar su nombre y demostrar que sus actividades se enmarcan dentro de la legalidad.

Además, HazteOir ha desmentido otras acusaciones realizadas por Santaolalla, afirmando: «Se nos calificó de peligrosos y de acosar al Fiscal General del Estado en su domicilio, cuando jamás hemos realizado actos en domicilios particulares y siempre hemos solicitado autorización para cualquier concentración».
Este tipo de declaraciones, según la asociación, no solo son infundadas, sino que también contribuyen a una percepción errónea de su labor y objetivos.
El acto de conciliación, que representa el primer paso antes de la posible apertura de diligencias penales, se ha visto suspendido debido a la imposibilidad de entregar la citación judicial.
Según fuentes del juzgado, no se ha logrado localizar a Sarah Santaolalla en el domicilio donde figura empadronada.
Esta situación complica aún más la imagen pública de la colaboradora, quien ahora se encuentra en medio de un proceso judicial que ella misma provocó con sus declaraciones.
El contexto político en el que se desarrolla este caso es también significativo. Santaolalla, al referirse a HazteOir y a otras organizaciones, toca fibras sensibles en un panorama donde las acusaciones de extremismo y radicalismo están a la orden del día.
La polarización política en España ha llevado a que cada declaración pública sea analizada con lupa, y las palabras de Santaolalla no han sido la excepción.
La asociación, por su parte, ha enfatizado que no forma parte del procedimiento judicial al que Santaolalla se refería, lo que añade otra capa de complejidad a la situación.
Las reacciones no se han hecho esperar. Líderes políticos de diferentes partidos han intervenido en el debate, expresando su apoyo a una u otra parte.
Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, ha defendido la libertad de expresión, mientras que otros, como Gabriel Rufián de ERC, han criticado la falta de responsabilidad en las declaraciones de figuras públicas.
Este intercambio de opiniones refleja la tensión existente en la sociedad española, donde la libertad de expresión y la protección del honor son temas recurrentes de discusión.
En este clima de controversia, la figura de Sarah Santaolalla se ha convertido en un símbolo de la lucha entre la libertad de expresión y la responsabilidad.
Sus palabras, aunque pronunciadas en un contexto de debate, han tenido repercusiones que van más allá de la pantalla. La presión mediática y social en torno a este caso podría influir en su carrera y en la percepción pública de su persona.
Mientras tanto, HazteOir continúa defendiendo su honor y su integridad, buscando demostrar que sus acciones están alineadas con la ley y que las acusaciones de Santaolalla carecen de fundamento.
La resolución de este caso no solo afectará a las partes involucradas, sino que también podría sentar un precedente en la forma en que se manejan las acusaciones en el ámbito público.
A medida que se desarrolla este proceso, la atención se centra en el próximo capítulo de esta controversia. ¿Logrará Santaolalla defender sus declaraciones en el tribunal?
¿O se verá obligada a retractarse ante la contundencia de las pruebas presentadas por HazteOir? La respuesta a estas preguntas podría tener implicaciones significativas en el discurso público y en la relación entre los medios de comunicación y las organizaciones civiles en España.