Sergio Dalma, nacido Josep Capdevila, enfrentó una vida familiar complicada marcada por divorcio y conflictos con su hijo.
El cantante ha luchado en secreto contra la enfermedad de Crohn mientras mantenía su carrera musical activa.

Sergio Dalma, uno de los íconos de la música romántica en España, ha sido durante más de tres décadas el corazón palpitante de innumerables baladas que han hecho suspirar a generaciones.
Sin embargo, detrás de la imagen del seductor con voz rasgada y sonrisa perfecta, se oculta una historia de sufrimiento y desgarro emocional que pocos conocen.
La vida de Josep Capdevila, su verdadero nombre, ha estado marcada por la tragedia, los conflictos familiares y una lucha silenciosa contra una enfermedad crónica que ha mantenido oculta al público.
La vida de Sergio Dalma no comenzó entre lujos y fama.
Nacido en 1964 en Sabadell, Barcelona, creció en un entorno humilde que le inculcó valores de esfuerzo y discreción.
Sin embargo, estos principios chocarían con la voracidad de la industria musical que exigía no solo su voz, sino su alma entera.
Desde sus inicios, tuvo que trabajar arduamente en orquestas de baile y eventos donde apenas recibía atención.
Su camino hacia la fama fue difícil y lleno de obstáculos; los ejecutivos de la música no creían en su potencial y casi lo condenan a ser conocido como “Eric Dalma”.
El ascenso de Sergio Dalma fue meteórico, alcanzando la fama tras su participación en Eurovisión en 1991 con “Bailar Pegados”.
Mientras su carrera despegaba, su vida personal se sumergía en aguas turbulentas.
En la década de los 90, se casó con la modelo Maribel Sanz, formando una de las parejas más fotografiadas y perseguidas por la prensa.
Pero tras las sonrisas de las sesiones de fotos, su matrimonio se desmoronaba.
La falta de comunicación y la presión mediática crearon un ambiente tóxico que llevó a Maribel a buscar consuelo fuera del hogar, lo que culminó en una infidelidad que desgarró aún más la relación.

El divorcio no fue civilizado; fue una explosión de conflictos y acusaciones.
Maribel Sanz describió su vida junto a Dalma como un encierro forzoso, una dinámica en la que se sintió anulada.
La situación se tornó aún más oscura cuando su hijo, Sergi Capdevila, se convirtió en el epicentro de la tragedia familiar.
Tras el divorcio, la relación entre padre e hijo se deterioró rápidamente, culminando en una batalla judicial que dejó a todos atónitos.
Sergi demandó a su padre, acusándolo de revelar secretos familiares en un intento por dejar de pagar la pensión alimenticia.
Este acto, considerado una traición por Dalma, rompió cualquier lazo que aún quedara entre ellos.
Mientras la vida familiar se desmoronaba, Sergio Dalma lidiaba con una enfermedad crónica: la enfermedad de Crohn.
Esta condición, que inflama el tracto digestivo, se convirtió en una sombra constante en su vida.
A pesar de su éxito, el cantante ocultó su sufrimiento físico, atribuyendo sus problemas a un simple estrés, mientras continuaba actuando y sonriendo ante su público.
Las anécdotas sobre su lucha son desgarradoras, como la vez que, en medio de un concierto, se vio obligado a abandonar el escenario por una crisis intestinal.
La reconciliación con su hijo no llegó a través de abogados ni mediadores, sino cuando el orgullo finalmente cedió ante el afecto.
En 2016, Sergi publicó una foto en redes sociales abrazando a su padre, un gesto que marcó el comienzo de un proceso de reconstrucción del vínculo roto.
Sin embargo, la paz nunca fue duradera en la vida de Dalma.
La pandemia de 2020 trajo consigo un parón forzado que afectó profundamente al artista, quien, tras un escándalo durante un concierto en Murcia, se vio obligado a disculparse públicamente por su comportamiento irresponsable.

En medio de estos altibajos, Sergio tomó una decisión drástica: se mudó a Púbol, un pequeño pueblo en Gerona, buscando la tranquilidad que tanto anhelaba.
Este regreso a sus raíces no solo fue físico, sino también espiritual.
En junio de 2023, su vida dio un giro inesperado cuando su hijo le dio la noticia de que sería abuelo.
El nacimiento de su nieto, también llamado Sergi, trajo una nueva luz a su vida, transformando al hombre que había sufrido tanto.
La ternura de la abuelidad le permitió descubrir un amor incondicional que nunca había experimentado.
Hoy, a sus 61 años, Sergio Dalma se presenta como un superviviente.
Ha enfrentado sus demonios, ha sobrevivido a divorcios mediáticos, a una enfermedad crónica y a un juicio público.
A pesar de los desafíos, sigue siendo un titán en la industria musical, lanzando un nuevo álbum que recupera los clásicos italianos que cimentaron su carrera, pero ahora interpretados con la profundidad y la sabiduría de quien ha vivido intensamente.
La historia de Sergio Dalma es un recordatorio de que detrás de cada ídolo hay un ser humano con luchas y vulnerabilidades.
Su vida, marcada por la tristeza y la redención, es un testimonio de la resiliencia del espíritu humano.
