La presentadora de ‘Y ahora Sonsoles’ acudió al pódcast Ac2ality, donde se sinceró sobre sus ideales políticos

Sonsoles Ónega ha vuelto a colocarse en el centro del foco mediático, pero esta vez no por una entrevista polémica ni por un debate encendido en su programa, sino por una confesión política que ha sorprendido a muchos.
La presentadora de Y ahora Sonsoles, una de las periodistas más reconocidas y respetadas de la televisión española, ha decidido hablar sin rodeos sobre su voto en las últimas elecciones generales y lo ha hecho con una claridad poco habitual entre los rostros públicos.
El escenario elegido para esta revelación fue el pódcast Ac2ality, conducido por Abel Planelles, un espacio en el que la comunicadora se mostró cercana, reflexiva y, sobre todo, muy firme en sus convicciones.
En un contexto donde la mayoría de personajes televisivos optan por el silencio para no comprometer su imagen de neutralidad, Sonsoles decidió hacer justo lo contrario y explicar abiertamente qué hizo con su papeleta en las elecciones celebradas en el verano de 2023.
Cuando llegó la pregunta clave, la respuesta fue directa y sin titubeos.
“En blanco. Yo es que siempre voto en blanco”, afirmó con absoluta naturalidad.
La frase, sencilla en apariencia, tuvo un efecto inmediato y provocó un intenso debate en redes sociales y tertulias.
No se trataba solo de desvelar una opción concreta, sino de reivindicar una postura política muy clara basada en la falta de confianza hacia las opciones actuales.
La entrevistadora quiso ir un paso más allá y profundizar en las consecuencias de ese tipo de voto.
Le planteó a Ónega a quién beneficia realmente el voto en blanco, teniendo en cuenta que en aquellos comicios el Partido Popular fue la fuerza más votada, con 137 escaños frente a los 121 del PSOE.
Sonsoles respondió con serenidad, pero sin esquivar la realidad: “Se supone que beneficia, se supone, a la mayoría”.
Una respuesta que dejaba claro que la periodista es consciente del impacto de su decisión, pero que aun así la mantiene por coherencia personal.
Lejos de quedarse en una declaración superficial, Sonsoles explicó con detalle las razones que la llevan a votar en blanco de manera recurrente.
Su argumento principal no es la desafección hacia la política en sí, sino la ausencia de líderes que despierten una verdadera convicción.
“Me encantaría que existiera un político flautista de Hamelín al que todos siguiéramos por convicción”, expresó con una mezcla de ironía y deseo real.
Para ella, ese líder ideal debería reunir cualidades que hoy echa en falta: honestidad, inteligencia, formación, cultura, sensibilidad y una auténtica vocación de servicio.
Sus palabras fueron subiendo de tono conforme avanzaba la conversación.
Sonsoles no escondió su frustración ante el panorama político actual y fue especialmente contundente al valorar a los dirigentes que encabezan las listas electorales.
“No. No existe. En España no existe. Para tener mi voto no existe”, sentenció con firmeza, dejando claro que su voto en blanco no es una postura cómoda, sino una forma de protesta consciente.
La presentadora quiso matizar que no duda de que existan personas válidas dentro de los partidos, pero insistió en que esas figuras no llegan a ocupar los puestos clave.
Según explicó, el problema no es la falta de talento político en el país, sino que ese talento no se traduce en candidaturas capaces de generar ilusión real.
“No es que no los haya, es que no concurren como cabezas de lista ni en un cartel electoral”, afirmó, marcando una clara diferencia entre la base política y quienes terminan representando a la ciudadanía.
Durante la charla, Sonsoles también subrayó la importancia del voto como herramienta democrática, incluso cuando se ejerce en blanco.
“El voto es importantísimo”, recalcó, desmontando la idea de que esta opción implique pasividad o desinterés.
Para ella, votar en blanco es una forma de participar y, al mismo tiempo, de expresar una profunda exigencia hacia quienes aspiran a gobernar.

La confesión ha generado reacciones de todo tipo.
Algunos aplauden su sinceridad y valentía por decir públicamente lo que muchos ciudadanos sienten, mientras que otros cuestionan si una figura tan influyente debería pronunciarse de manera tan explícita sobre cuestiones políticas.
Lo cierto es que Sonsoles Ónega ha demostrado, una vez más, que no teme mojarse cuando cree que el mensaje merece ser lanzado.
Esta faceta crítica y reflexiva encaja con la imagen de una periodista que ha sabido mantener su identidad propia tanto en la televisión como en la literatura.
Ganadora del Premio Planeta por Las hijas de la criada, Ónega se ha consolidado como una voz influyente que no se limita a leer titulares, sino que analiza, cuestiona y toma posición desde la coherencia personal.
Su paso por Ac2ality no solo ha servido para conocer su voto, sino para retratar el sentir de una parte de la sociedad que no se siente representada por las opciones políticas actuales.
En un momento de polarización extrema, su decisión de votar en blanco se presenta como una llamada de atención y una exigencia de mayor altura política.
Con esta confesión, Sonsoles Ónega ha demostrado que la neutralidad no siempre implica silencio y que se puede defender la democracia desde la crítica constructiva.
Su mensaje, claro y contundente, resuena más allá del plató y deja una reflexión incómoda pero necesaria sobre el liderazgo político en España y la responsabilidad de quienes aspiran a gobernar.
