🟥🚆 Tragedia en Adamuz: duras críticas a Óscar Puente y al Gobierno por la gestión ferroviaria tras el accidente

Alicia Bódalo lanzó duras críticas contra Óscar Puente y Pedro Sánchez tras la tragedia ferroviaria de Adamuz, acusándolos de negligencia y de ignorar durante meses los problemas en la red ferroviaria.

 

 

La tragedia ferroviaria de Adamuz ha reavivado con fuerza el debate político y social sobre el estado de las infraestructuras en España y la gestión del Ministerio de Transportes.

En este contexto de conmoción nacional, la actriz y comunicadora Alicia Bódalo ha protagonizado una intervención especialmente dura, cargada de indignación y emoción, en la que ha señalado directamente al ministro Óscar Puente y al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por lo que considera una negligencia prolongada que habría desembocado en el siniestro.

El testimonio de Bódalo se produjo en una fecha especialmente sensible para ella.

“Me duele que sea hoy mi cumpleaños, efectivamente por el tema este”, afirmó al inicio de su intervención, visiblemente afectada.

Sin embargo, dejó claro que su dolor personal quedaba eclipsado por la gravedad de lo ocurrido y por la situación que, a su juicio, atraviesa el país.

“España no puede más”, sentenció, en una frase que resume el tono general de su mensaje.

 

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Alicia Bódalo sostuvo que la continuidad de Óscar Puente al frente del Ministerio de Transportes resulta incomprensible tras los problemas acumulados en la red ferroviaria.

“Óscar Puente no puede seguir de ministro, pero no ahora.

Tenía que haber dimitido y haberlo retirado Sánchez hace meses ya”, afirmó, recordando los retrasos constantes, las averías y las incidencias que, según sus palabras, venían produciéndose desde la primavera.

En su relato, describió una situación de colapso cotidiano para miles de usuarios: “La gente esperando tres y cuatro horas de retraso y un día y otro día y otro día”.

La crítica se intensificó al referirse a la actitud del ministro durante ese periodo.

“El tío jugando al golf, tuiteando, insultando a todos los ciudadanos mientras los trenes no funcionaban”, afirmó, subrayando una percepción de desconexión entre la gestión política y los problemas reales de los usuarios.

Para Bódalo, el accidente de Adamuz no ha sido un hecho aislado, sino la consecuencia de una cadena de advertencias ignoradas.

“Yo lo dije y lo dije aquí: hasta que no haya un accidente gordo y muera gente, no van a mover el culo porque es lo que hacen siempre”, expresó con crudeza.

 

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En su intervención, también cuestionó la reacción del Gobierno tras conocerse el siniestro.

A su juicio, la preocupación principal no habría sido el dolor de las víctimas, sino el impacto político del accidente.

“Ellos miran por ellos.

A ellos, vuelvo a repetirte, que las víctimas del tren se la pelan.

Ellos estarán diciendo: ‘Joder, lo que nos faltaba’”, afirmó, insistiendo en que el cálculo electoral habría primado sobre la empatía y la responsabilidad.

Uno de los puntos más relevantes de su denuncia fue la referencia a las advertencias previas de los profesionales del sector ferroviario.

Según explicó, los maquinistas habrían alertado formalmente al Ministerio sobre el mal estado de varios tramos de la red.

“Los maquinistas enviaron una carta a Óscar Puente diciendo que la zona donde ha habido el accidente y otras zonas más… estaban con agujeros, estaban con garrotes”, relató, añadiendo que elementos clave como la catenaria, “importantísima”, se encontraban en mal estado.

En su versión, estas advertencias no solo no fueron atendidas, sino que fueron despreciadas desde el ámbito político.

“Cuando se lo dijo la oposición, le dijo que se callara la boca, que eran unos catetos”, aseguró.

El discurso de Bódalo también puso el foco en una cuestión especialmente polémica: el destino de los recursos económicos.

En uno de los momentos más contundentes de su intervención, criticó la política de inversiones del Gobierno.

“No ha movido un dedo para invertir un solo duro en los trenes en España”, afirmó en referencia al ministro de Transportes.

Acto seguido, añadió una comparación que ha generado una fuerte reacción en redes sociales y en el debate público: “Eso sí, Pedro Sánchez le acaba de dar 300 millones a Marruecos para que arreglen su red ferroviaria”.

 

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La frase que cerró esta parte de su denuncia fue especialmente dura y gráfica, reflejo del tono emocional del momento: “Para Marruecos sí hay dinero para arreglar los trenes, pero a España que la vuelvan a dar por culo otra vez”.

Aunque expresada con crudeza, la afirmación resume una crítica que comparten sectores de la ciudadanía: la sensación de abandono de las infraestructuras nacionales frente a compromisos internacionales.

Más allá del lenguaje utilizado, el mensaje de Alicia Bódalo conecta con un malestar social creciente tras el accidente de Adamuz.

La tragedia ha dejado víctimas mortales y familias destrozadas, pero también ha abierto un profundo cuestionamiento sobre la seguridad ferroviaria, la respuesta política a las advertencias técnicas y la gestión de las prioridades presupuestarias.

Las palabras de Bódalo, lejos de ser un caso aislado, se suman a un coro de voces que reclaman explicaciones, responsabilidades y cambios profundos en la política de transportes.

Mientras avanzan las investigaciones para esclarecer las causas técnicas del siniestro, el debate político sigue intensificándose.

La intervención de Alicia Bódalo ha puesto palabras a una indignación que va más allá de una figura concreta y que interpela directamente al Gobierno y a su forma de gestionar un servicio público esencial.

En un país aún conmocionado por la tragedia, su discurso ha resonado como un grito de hartazgo y como una exigencia de que la seguridad y la dignidad de los ciudadanos vuelvan a situarse en el centro de la acción política.

 

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