Donald Trump criticó públicamente a Pedro Sánchez en el Foro de Davos por no aumentar el gasto en defensa de España dentro de la OTAN, dejando al Gobierno español en una posición incómoda ante líderes internacionales.

En un evento que ha capturado la atención del mundo, el Foro Económico Mundial en Davos se convirtió en el escenario de un enfrentamiento verbal entre Donald Trump y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.
Desde el inicio de su discurso, Trump no dudó en dirigir sus críticas hacia Europa, dejando claro que España no estaba cumpliendo con sus compromisos de defensa dentro de la OTAN.
“Todo el mundo, salvo España, ha aumentado su gasto en defensa al 5% del PIB.
No sé qué pasa con España.
¿Por qué no lo hacen? Quieren que le salga gratis, creo”, afirmó Trump, provocando reacciones entre los asistentes.
El Foro de Davos, un encuentro anual donde se reúnen líderes mundiales, empresarios y representantes de organizaciones internacionales, es conocido por discutir temas que afectan la economía global, la tecnología y el clima.
Sin embargo, para muchos, este evento también simboliza la desconexión de las élites con las realidades que enfrenta la población.
En este contexto, Trump no solo atacó a Sánchez, sino que también hizo hincapié en el papel de Estados Unidos en el mundo.
“¿Alguna vez te has preguntado quién decide realmente el rumbo del mundo?”, cuestionó, mientras enfatizaba la importancia de las decisiones que se toman en este pequeño pueblo suizo.
La intervención de Trump no se limitó a criticar a España.
También se refirió a la situación en América Latina, destacando la figura del presidente argentino, Javier Milei, quien ha promovido reformas económicas radicales en su país.
“América será el faro de luz que vuelva a encender a todo Occidente”, proclamó Milei, quien también estuvo presente en el foro, recibiendo aplausos por su mensaje en contra del intervencionismo estatal.

Mientras tanto, el discurso de Sánchez, que había sido esperado por muchos, se vio eclipsado por su ausencia tras un accidente en Adamuz.
Esto dejó a los asistentes con un “mal sabor de boca”, según algunos comentaristas, quienes lamentaron no haber podido escuchar las “interesantes boludeces” que el líder español podría haber compartido.
En su lugar, se recordó su intervención del año anterior, donde abogó por la censura y el control de la desinformación en las redes sociales.
“Estamos allanando el camino al discurso de odio, la desinformación y el ciberacoso”, había dicho Sánchez, un argumento que muchos consideraron desconectado de la realidad actual.
El contraste entre los discursos de Trump y Milei y la ausencia de Sánchez resaltó la creciente percepción de que el liderazgo español no es tomado en cuenta en el ámbito internacional.
“Mientras el gobierno y el presidente español son despreciados por la figura internacional más importante del mundo, el presidente argentino se sienta en su mesa para firmar un acuerdo de paz”, continuó Trump, subrayando las diferencias entre los enfoques de ambos países hacia el liberalismo y los valores occidentales.
En un momento particularmente llamativo, Trump anunció la creación de un nuevo organismo internacional, la Junta de Paz, que buscaría rivalizar con las Naciones Unidas.
“La Junta es la oportunidad para ser uno de los organismos más importantes jamás creados”, afirmó, provocando risas entre los presentes, incluyendo a Milei.
Este anuncio, aunque polémico, refleja la ambición de Trump de redefinir el orden internacional y su enfoque en la paz y la cooperación.

A medida que el discurso avanzaba, Trump también abordó temas de gran relevancia, como la guerra en Gaza y su relación con Venezuela.
“Casi hemos acabado con el 100% de las drogas que entran a Estados Unidos por agua, por mar, y vamos a hacerlo también por tierra”, aseguró, destacando los esfuerzos de su administración para combatir el narcotráfico y la dictadura de Nicolás Maduro.
“El pueblo de Venezuela está muy contento con eso y tenemos una gran relación con los nuevos líderes de Venezuela”, añadió, mostrando su confianza en el futuro de las relaciones entre ambos países.
Finalmente, Trump cerró su intervención con un tono emotivo, recordando sus raíces europeas.
“Queremos ver a Europa hacer grandes cosas.
Los problemas como el comercio de energía, la inmigración y el crecimiento económico deben ser preocupaciones centrales para cualquiera que quiera ver un oeste fuerte y unido”, concluyó, dejando a la audiencia con una mezcla de admiración y escepticismo.
El evento en Davos no solo fue un escaparate de las tensiones políticas actuales, sino también un reflejo de cómo los líderes mundiales perciben y responden a los desafíos globales.
La humillación pública de Sánchez por parte de Trump resuena como un recordatorio de la fragilidad del liderazgo y la importancia de la percepción en el escenario internacional.