La modelo escribió un libro de memorias en el que contó cómo el artista le había introducido en el consumo de las drogas y le había obligado a participar en tríos

La figura de Vaitiare Hirshon ha vuelto a ocupar un lugar central en la actualidad mediática española tras la reciente publicación de una investigación que recoge denuncias de dos extrabajadoras contra Julio Iglesias por presuntas agresiones sexuales, tocamientos no consentidos y un clima de control y humillaciones.
Hirshon, actriz y modelo tahitiana de 62 años, fue pareja del cantante durante seis años en la década de los ochenta y es considerada la primera mujer que habló públicamente de episodios de abuso vinculados al artista.
La relación entre Vaitiare y Julio Iglesias comenzó cuando ella acababa de alcanzar la mayoría de edad y el cantante, recién separado de Isabel Preysler, se acercaba a los 40 años.
Durante años, la historia fue presentada como un romance intenso que terminó sin escándalos aparentes.
De hecho, ambos mantuvieron una relación cordial tras la ruptura, hasta que en 2010 Hirshon publicó sus memorias, *Muñeca de trapo*, un libro que supuso un punto de inflexión en la percepción pública de aquella relación.

En esas páginas, la actriz relató experiencias que, según su testimonio, marcaron profundamente su vida.
Afirmó que Julio Iglesias la introdujo en el consumo de drogas y que la obligó a participar en tríos “contra su voluntad”, una revelación que en su momento generó una fuerte polémica mediática.
Años después, en una intervención televisiva, fue aún más explícita al recordar que esas prácticas respondían a los deseos del cantante, “preferentemente con mujeres de senos grandes”, y que llegó un momento en que tomó la decisión de marcharse porque, según sus propias palabras, “me estaba convirtiendo en un objeto”.
Pese al impacto de aquellas confesiones, Vaitiare rehízo su vida en Estados Unidos y se mantuvo alejada del foco mediático español durante años.
Su nombre volvió a sonar con fuerza en 2020, cuando compartió públicamente uno de los episodios más duros de su vida: su lucha contra un cáncer de médula.
A través de sus redes sociales, relató el proceso médico al que tuvo que someterse y expresó su gratitud tras recibir un trasplante.
“Dios me dio una segunda oportunidad.
Mi donante de Alemania, una joven de 26 años, es mi ángel.
Espero que en un año podamos conocernos.
Ella me ha dado el regalo más hermoso”, escribió entonces, en un mensaje que despertó una ola de apoyo y solidaridad.
Ahora, el nombre de Vaitiare Hirshon vuelve a aparecer ligado al de Julio Iglesias tras la denuncia conocida el 13 de enero, una información ante la que el cantante aún no ha ofrecido una respuesta pública.
La reaparición de este caso ha provocado que se rescaten fragmentos de *Muñeca de trapo* y declaraciones pasadas de la actriz, situándola de nuevo en el centro del debate.

Anoche, durante un especial televisivo dedicado a analizar la figura del artista y las acusaciones que pesan sobre él, Vaitiare ofreció su primera reacción.
Sus palabras reflejaron sorpresa y cautela.
“Estoy en shock y no sabía qué ha pasado, mi teléfono explotó esta mañana todo el día, pero no he tenido tiempo de enterarme de la magnitud de lo que está pasando”, confesó, visiblemente afectada por la situación.
Lejos de adoptar un tono acusatorio inmediato, la actriz se mostró prudente y explicó que prefería no pronunciarse de forma contundente mientras la información no estuviera clara.
“Es un poco difícil hablar de esto ahora, no quiero hacerlo porque hay mucha confusión, no está muy claro lo que ha pasado”, señaló, subrayando la complejidad del momento y la avalancha de reacciones que se han generado en torno al caso.
Uno de los aspectos que más ha llamado la atención de su intervención es que, a pesar de las duras revelaciones contenidas en su libro, Vaitiare aseguró que en la actualidad mantiene una buena relación con Julio Iglesias.
“Somos amigos, no es el Julio que yo he conocido hace muchos años.
Mi relación con Julio nunca cambió, también éramos amigos cuando escribí el libro, somos todos amigos también con su familia”, afirmó, dejando claro que su testimonio pasado no rompió del todo el vínculo personal entre ambos.

Estas declaraciones contrastan con la imagen que se desprende de las acusaciones recientes y con el contenido de sus propias memorias, lo que ha generado opiniones encontradas tanto en la opinión pública como en los círculos mediáticos.
En su momento, el propio Julio Iglesias restó importancia al libro de Vaitiare y reaccionó con ironía.
“No tiene importancia”, dijo entonces, añadiendo que ojalá se escribieran más cosas sobre él.
“Voy a vivir con las pocas especulaciones que haya sobre mí”, aseguró, mostrándose tranquilo ante la polémica.
La reaparición de Vaitiare Hirshon en este contexto pone de manifiesto la complejidad de las relaciones personales marcadas por el desequilibrio de poder, la fama y el paso del tiempo.
Su testimonio, tanto el de hace más de una década como el actual, se mueve entre la denuncia, la memoria personal y una actitud de cautela ante los nuevos acontecimientos.
Mientras las acusaciones contra Julio Iglesias continúan generando reacciones y debates, las palabras de Vaitiare resuenan como el relato de una mujer que ya habló cuando pocos lo hacían y que ahora observa, con sorpresa y distancia, cómo su historia vuelve a ser revisitada.
Su “shock” no solo refleja la magnitud mediática del caso, sino también el peso emocional de revivir episodios que, según ella misma ha contado, marcaron una etapa decisiva de su vida.