Víctor Janeiro y Beatriz Trapote relataron con angustia el impacto del fuerte temporal en Cádiz, calificándolo como una situación inédita y aterradora.

El temporal que ha azotado Cádiz esta semana ha dejado a muchos residentes, incluidos Víctor Janeiro y Beatriz Trapote, en una situación de angustia y desesperación.
Con más de 20 años viviendo en la zona, Beatriz describe la situación como “algo que nunca se había visto”.
“Esto no se ha visto jamás en la vida”, afirma, mientras comparte su experiencia con la fuerza del viento y la lluvia que ha devastado la región.
Víctor, quien ha crecido en Cádiz, remarca la gravedad de la situación: “La verdad que es terrible.
He vivido aquí toda mi vida y lo que estamos viviendo estos días no lo he visto ni escuchado de la gente mayor”.
Su preocupación se centra en sus amigos y vecinos que residen en Grazalema, un área gravemente afectada.
“Es un desastre”, dice Víctor, quien espera que el tiempo cambie pronto para aliviar el sufrimiento de su comunidad.
Beatriz, además de ser vecina, también actúa como periodista, utilizando sus redes sociales para informar y ayudar a quienes lo necesitan.
“Estoy colaborando a través de mis redes.
Grazalema nos necesita, Arcos también”, comenta, mientras describe las imágenes aterradoras de la devastación.
“Son imágenes que dan miedo.
Venimos por la carretera y vemos carreteras cortadas, socavones, y te preguntas, ‘¿qué está pasando?'”.

La situación en Arcos de la Frontera, donde se encuentran, es crítica.
María Ortega, desde el lugar, informa sobre la evolución de la tormenta y la activación de avisos naranjas por fuertes vientos.
“Estamos con una de las familias más conocidas de España que está sufriendo este temporal”, dice, refiriéndose a Víctor y Beatriz.
“¿Cómo está vuestra familia?”, pregunta María.
Víctor responde: “La verdad que es terrorífico, especialmente por los vecinos de las poblaciones alrededor”.
Agradece que su área ha logrado escapar de las peores inundaciones, pero lamenta la difícil situación de sus amigos en Grazalema y Ubrique.
“Tengo muchas amistades allí que están pasando una situación complicada”, añade.
El clima ha obligado a cerrar colegios y a mantener a los niños en casa.
Beatriz explica: “No pueden salir a la calle, las rachas de viento son muy fuertes y no sabes cuándo un puente puede colapsar”.
La angustia se siente en sus palabras mientras detalla el impacto en la vida cotidiana de las familias.
“Es muy duro para las personas mayores que no pueden salir a buscar alimentos”, dice, refiriéndose a su suegra, Carmen, quien vive en una zona afectada.

“Nosotros estamos intentando ayudar a todos los que podemos.
La solidaridad del pueblo gaditano es impresionante”, dice Beatriz, resaltando el esfuerzo conjunto para enfrentar la crisis.
“El Ayuntamiento está ofreciendo casas y apoyo a quienes lo han perdido todo”, agrega.
Víctor también menciona la preocupación por la seguridad en las áreas evacuadas.
“La presión del agua en Grazalema es alarmante.
Si el nivel baja, podría crear un vacío peligroso en la población”, advierte, evidenciando la gravedad de la situación.
A medida que la tormenta continúa, ambos residentes expresan su esperanza de que la situación mejore pronto.
“Espero que este fin de semana sea el último coletazo”, dice Víctor, mientras observa las proyecciones meteorológicas.
“A partir del lunes, espero que todo comience a cambiar”, concluye.
Mientras tanto, la comunidad sigue unida, enfrentando el temporal con valentía y solidaridad.
“Esto es impensable y no se había vivido nunca”, reflexiona Víctor, reconociendo el impacto histórico de este fenómeno climático.
La situación es crítica, pero la esperanza persiste entre los gaditanos que, a pesar de la adversidad, se apoyan mutuamente en estos momentos difíciles.
