Vito Quiles confrontó públicamente al ministro Óscar Puente con preguntas directas sobre el uso de fondos europeos y su gestión tras la tragedia ferroviaria de Adamuz.

Vito Quiles ha llevado a cabo un incisivo interrogatorio al ministro de Transportes, Óscar Puente, que ha resonado en las redes sociales y ha reavivado la tormenta política tras la tragedia de Adamuz.
En un encuentro cara a cara en plena vía pública, el periodista no dudó en lanzar una serie de preguntas directas y contundentes, dejando al ministro visiblemente incómodo y sin respuestas claras.
“Señor Puente, ¿qué hizo usted con los 100 millones de euros que le dio Bruselas para reforzar las vías?”, inquirió Quiles, desafiando al ministro a justificar su gestión.
La pregunta no solo fue directa, sino que también reflejó la creciente indignación social hacia la administración ferroviaria del Gobierno.
La respuesta del ministro fue un silencio elocuente, lo que, para sus críticos, confirma la falta de explicaciones políticas en un contexto donde la tragedia ha dejado 46 fallecidos, una situación que muchos consideran evitable.
El enfrentamiento continuó cuando, horas después, Quiles reforzó su ofensiva a través de un vídeo en su perfil de X, elevando aún más el tono de su crítica.
“Cada vez más españoles se preguntan: ¿por qué no dimite después de una gestión criminal que ha dejado 46 muertos?”, afirmó el periodista, apuntando a la responsabilidad del ministro en la catástrofe.
Además, Quiles sostuvo que la tragedia podría haberse evitado si se hubieran seguido las recomendaciones de los maquinistas y si los fondos europeos destinados a ADIF se hubieran invertido “en lo realmente importante y no en colocar a sobrinas en el Ministerio”.

Este cruce de palabras se produce en un contexto de creciente presión sindical y social contra Óscar Puente.
El Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios ha convocado una huelga en Renfe para los días 9, 10 y 11 de febrero, exigiendo cambios estructurales, más seguridad, la reversión de externalizaciones y un aumento de plantillas.
Para los convocantes, el choque protagonizado por Quiles es un reflejo del malestar acumulado entre miles de trabajadores y usuarios del sistema ferroviario.
La tensión en torno a la figura de Puente se intensifica, y sus detractores ven en el episodio con Quiles la prueba de que ha perdido tanto autoridad como credibilidad.
Mientras la tragedia de Adamuz sigue sin que se asuman responsabilidades claras, la calle se agita y los sindicatos paralizan la actividad.
El silencio del Gobierno se hace más palpable, y el cerco sobre Óscar Puente se estrecha cada día más.
En medio de este clima de máxima tensión, las palabras de Quiles resuenan con fuerza: “Si en vez de contratar prostitutas hubieran contratado técnicos, ¿cree que esto hubiera pasado?”.
La pregunta no solo desafía al ministro, sino que también refleja el clamor de una sociedad cansada de la impunidad y la falta de acción ante situaciones que han costado vidas.
La gestión del ministro está bajo el microscopio, y cada día que pasa, la presión aumenta.

La situación en Renfe y el sector ferroviario se ha convertido en un tema candente en el debate político español.
Las críticas hacia la gestión de Puente no solo provienen de los medios de comunicación, sino también de figuras políticas y sindicales que exigen un cambio.
Con una huelga a la vista y una ciudadanía cada vez más movilizada, el futuro del ministro parece incierto.
Las palabras de Vito Quiles han marcado un antes y un después en la narrativa sobre la tragedia de Adamuz.
Su valentía al cuestionar al ministro en un espacio público ha resonado en el corazón de muchos españoles, quienes buscan respuestas y, sobre todo, justicia.
La gestión ferroviaria del Gobierno se enfrenta a un escrutinio sin precedentes, y la presión para que se tomen medidas concretas es más fuerte que nunca.
En conclusión, la situación actual del ministro de Transportes es crítica.
Mientras la sociedad exige responsabilidad y acción, el silencio del Gobierno se convierte en un eco de la desconfianza que crece día a día.
El episodio protagonizado por Vito Quiles no es solo un enfrentamiento entre un periodista y un político; es un reflejo de la lucha de una sociedad que reclama cambios y que no se detendrá hasta que se haga justicia.