La sesión en el Senado estuvo marcada por un duro enfrentamiento entre la senadora de Vox Paloma Gómez y el ministro de Justicia Félix Bolaños, con acusaciones políticas y varias intervenciones de la presidenta para mantener el orden.

La sesión de control celebrada en el Senado estuvo marcada por un intenso intercambio dialéctico entre la senadora Paloma Gómez (Vox) y el ministro de Justicia, Félix Bolaños.
La comparecencia, convocada para abordar cuestiones relacionadas con el ámbito judicial, derivó rápidamente en un enfrentamiento político que obligó a la presidenta de la Cámara a intervenir en varias ocasiones para pedir que las intervenciones se ajustaran al objeto del debate.
La senadora Gómez abrió su turno con una intervención extensa y cargada de reproches.
Tras felicitar irónicamente al ministro por su “nuevo papel como negociador”, citó informaciones difundidas en medios sobre declaraciones del exjefe de inteligencia venezolano Hugo ‘El Pollo’ Carvajal, afirmando que mencionaban a “altos funcionarios del Gobierno español” supuestamente relacionados con tramas irregulares.
“A mí esto me huele mal”, afirmó, sugiriendo que tales circunstancias explicarían la salida de otros interlocutores del Ejecutivo en procesos de negociación política.

La senadora acusó al ministro de Justicia de intentar “presionar” al Consejo General del Poder Judicial mediante una queja presentada después de haber declarado como testigo en el procedimiento que investiga a Begoña Gómez.
Según su relato, dicho escrito buscaba “pararle los pies al juez”. Añadió que esas actuaciones demostrarían la intención del ministro de “controlar la justicia”, presentándolo como “un ministro machacante, insistente y obediente a Pedro Sánchez”.
Gómez extendió sus acusaciones a múltiples miembros del PSOE, citando nombres como Santos Cerdán, José Luis Ábalos, el asesor Koldo García, el diputado Juan Bernardo Fuentes y otros cargos del partido o del Ejecutivo en distintos momentos.
A cada uno atribuyó la existencia de investigaciones judiciales o policiales, siempre mencionadas como presuntas y en curso.
“Dios sabe lo que nos quedará aún por llegar”, llegó a afirmar, acompañando sus palabras con fotografías impresas que mostró al ministro y al hemiciclo.
En este contexto, aseguró que lo descrito formaría parte de “una organización criminal”, expresión que llevó a la presidenta del Senado a interrumpir su intervención para recordar que las comparecencias deben ceñirse a los asuntos solicitados oficialmente.
La presidenta subrayó que, aunque se permite contextualizar, no corresponde convertir una comparecencia en un debate general sobre casos político-judiciales ajenos al objeto del orden del día.
Gómez justificó su enfoque alegando que el ministro había evitado responder a preguntas previas en el Pleno y que la comparecencia era “una oportunidad” para reiterarlas.
Aseguró que todas las referencias realizadas eran conocidas por la Cámara y que su intención era subrayar lo que, a su juicio, constituye una responsabilidad política directa del ministro.
En su turno de respuesta, el ministro Bolaños criticó con dureza el planteamiento de Vox. “Allí donde hay un bulo, allí está la ultraderecha revolcándose”, afirmó, señalando que la senadora citaba como fuentes “malas lenguas” y rumores.
Negó haber utilizado insultos y sostuvo que la propia senadora había construido su intervención sobre descalificaciones personales. “Póngase usted un espejo y cuente los insultos que ha pronunciado”, añadió.
Bolaños defendió sus actuaciones ante el CGPJ como un ejercicio de derechos ciudadanos cuando considera vulneradas sus garantías.
Sobre las alusiones a su trayectoria, respondió que se trataba de una “versión Wikipedia faltón”, aunque afirmó que agradecía que se difundieran aspectos de su labor política.
Reivindicó su presencia en los congresos de asociaciones judiciales y animó a la senadora a revisar sus discursos íntegros, disponibles, dijo, en redes sociales.
El ministro también comparó la postura de Vox con episodios históricos de persecución ideológica. “Ustedes desean meter en la cárcel a personas honestas solo por ser progresistas”, declaró. La presidenta intervino nuevamente para pedir calma ante interrupciones cruzadas.
En su réplica final, Gómez aseguró que la respuesta del ministro no había aclarado “nada” y volvió a acusarlo de ser “repetitivo” y “evasivo”. Cuestionó que el Gobierno no convoque elecciones “si tan claro tiene que la gente vota el progresismo”.
Concluyó reiterando que, en su opinión, el ministro abusa de su poder “para beneficiarse a sí mismo y a presuntos delincuentes de su partido”.
El intercambio cerró uno de los debates más tensos de la legislatura en el Senado, caracterizado por acusaciones de gran intensidad, llamamientos al orden y una creciente polarización entre Gobierno y oposición.