“Aunque hubiese sido la peor madre del mundo, que no lo he sido, un hijo no puede hablar así de su madre”, nos apunta la vedette con cierto tono melancólico.

Bárbara Rey vuelve a la primera línea con su participación en ‘Bailando con las estrellas’ (Telecinco), un reto que afronta con ilusión. Sincera y sin filtros, la vedette nos habla de sus fortalezas, de las traiciones que ha sufrido, de su faceta como madre y de la paz que, tras años de sufrimiento, ha encontrado en esta etapa.
La expectación de la gente al verte es máxima ¿Te consideras una diva?
Yo no me veo así. Sé que la gente me quiere. Sé que soy Bárbara Rey, pero sigo siendo igual que cuando vivía en mi pueblo, con mis amigas de siempre. No me veo tan “diva”.
Se dice de ti que tienes mucho carácter.
No es carácter, es que sé defenderme. Yo soy muy fácil de llevar, como una bolsa de aceite, muy dócil. Pero si me atacan a mí o a mis hijos, no me puedo callar.
¿Te ha servido ese carácter para sobrevivir?
Totalmente. Porque si me ponen un pie encima de unas fotografías y me atacan, ¿qué quieren, que me calle? Nunca.
¿Crees que se te ha atacado más o querido más?
Públicamente se me ha atacado mucho, pero en lo privado creo que se me ha querido mucho más.
¿Y traicionada?
Me han traicionado prácticamente todos, incluso mi propia familia. Sí he sido querida, claro: por mi hija, por mi hermana, por mi padre, incluso por mi marido, aunque me maltrató. Sé que estaba loco de amor por mí, aunque su cabeza no funcionaba. Pero otras personas que me han hecho daño, no me quieren. Porque si te quieren, no te hacen eso.
Qué difícil… Ya, es difícil en mi vida. Pero he llegado a un límite en el que se me ha hecho tantísimo daño…

¿Injusto?
No hablo de justo o injusto. Se me ha hecho tanto daño que he traspasado ese umbral del dolor emocional. Del corazón y del alma. Y ahora estoy en paz.
¿Crees que ese daño fue a niveles superiores?
Por supuesto. Totalmente injusto. Pero he dado audiencia y ha sido así. Aun así, tengo paz y estoy bien. Veo a otras personas que me hicieron daño que no están tan bien como yo. Yo siempre perdono.
¿Has olvidado?
Hay cosas que no se pueden olvidar, es imposible.
¿Y por qué crees que se te ha hecho tanto daño?
Yo no he hecho nada para que me pase. Hay mucha maldad. Algunos lo han hecho por intereses: unos por audiencia, otros por dinero, otros porque son malos de nacimiento… Yo no me meto con nadie.
Haciendo autocrítica… Tengo muchos defectos, pero nunca he ido por ahí haciéndole daño a nadie. Me he portado muy bien con mis padres, mis hijos, mis hermanos, mis amigos y con la gente con la que he trabajado.

¿Te ha dolido más que se te cuestione como madre?
A mí España no me ha cuestionado. España me quiere. Me han cuestionado unos cuantos. Dentro de ese “España” hay gente que no me quiere y que se cree cosas surrealistas. Incluso aunque fueran verdad, que no lo son, hay cosas que nunca deberían decirse.
¿Una madre perdona siempre a un hijo?
Las madres siempre perdonamos. Pero lo que mucha gente debería pensar es cómo un hijo puede hablar así de una madre, aunque hubiese sido la peor del mundo, que no lo he sido. Eso no se puede hacer jamás.
¿Volverías a ser la madre de Ángel Cristo?
No quiero seguir hablando de esto, por favor.
¿El agua volverá a su cauce?
No quiero hablar de eso, quiero hablar de mi baile. Hoy me duele la rodilla izquierda, mañana quizá la derecha… pero se va compensando. He ensayado apenas dos días, todavía no he tenido más tiempo.
¿Qué aprendizaje te ha dejado todo eso?
Que los golpes llegan cuando menos lo esperas y que hay que superarlos. Pero no me han enseñado a cambiar: sigo siendo igual, sigo dando amor y cariño, aunque a veces me duela.
¿Has sentido alguna vez que ser tan buena te ha perjudicado?
Sí, muchas veces. He sido buena madre, buena hija, buena hermana, buena amiga y buena trabajadora. Y la vida, a veces, te juega malas pasadas.

Has escrito tus memorias recientemente, pero… ¿Quedaron cosas por contar?
He contado mucho, pero han quedado cosas porque me han pasado tantas… El libro no podía tener 800 páginas. Quizá en un futuro podría hacer una segunda parte con anécdotas, porque son divertidas y rápidas de leer.
¿La gente te lo pide?
Algunos sí. Porque las anécdotas enganchan, son simpáticas y tienen mucho movimiento…
Esta semana se estrena en una plataforma la serie sobre el rey Juan Carlos, en la que apareces… ¿quieres hablar de ello?
¿Quién es ese señor?
¿Te gustaría salir en esa serie?
No quiero hablar de eso. Ese señor hace mucho tiempo que dejó de interesarme.
Dime al menos quien te gustaría que te interpretase…
Me da pereza y cansancio. Llevo toda la vida defendiéndome, y ahora solo quiero hablar de baile.
Pues hablemos de baile. ¿En qué momento te llega la propuesta de participar en ‘Bailar con las Estrellas’?
Cuando me lo ofrecieron me emocioné mucho. Y mi hija todavía más. Porque llevaba ya muchos años apareciendo solo en programas de corazón, y en esta vida hay que trabajar y vivir. Pero yo en realidad soy actriz, una profesional del espectáculo. He hecho circo, televisión, revista, cine, radio, he sido modelo… tantas cosas.
Y sin embargo, algunos dicen que no has trabajado nunca.
Sí, lo he visto en redes y me quedo loca. Qué absurdo. Pero bueno, que opinen lo que quieran.

¿Tienes miedo a algún tipo de baile por tu edad? ¿O piensas en alguna estrategia para competir?
No, nunca he tenido estrategias. Ni en mi vida ni en el trabajo. Yo improviso, digo lo que siento en el momento. Esa naturalidad creo que es uno de mis fuertes. Ahora lo único que voy a hacer es ensayar lo máximo con mi bailarín, que es maravilloso, un maestro extraordinario y además guapísimo. Me gusta mucho trabajar con él y lo haré con toda la ilusión. Eso sí, teniendo en cuenta mi edad: no me pidáis que haga lo que hacía con 20 o 30 años.
¿Cuánto ha pesado el caché en tu decisión de aceptar el programa?
No demasiado. Tengo un contrato con Telecinco para todo el año y haré distintas cosas. El programa dura tres meses, aunque eso no significa que esté todo ese tiempo porque se va expulsando a concursantes. No ha sido una cuestión económica.
¿Tu contrato incluye otros formatos? ¿Podría ser incluso ficción?
Sí, podría ser. No puedo adelantar nada, pero ya veremos.
¿Y si te ofrecieran ir a Supervivientes?
No podría. Me encanta nadar y pescar, eso sí lo haría bien, pero las pruebas son durísimas. Yo sería un mueble allí, porque hay cosas que no podría hacer. Si fuera una semana como invitada, encantada. Pero a competir, imposible.
Entonces, ¿descartas Supervivientes como Terelu, con condiciones más fáciles?
El agua me gusta y lo disfrutaría, pero lanzarme por un tobogán de 300 metros… no quiero ni pensarlo.
¿Qué sientes al regresar ahora a un formato de espectáculo?
Orgullo y felicidad. Aunque no soy bailarina, entra dentro de mi profesión y me siento en mi sitio.

¿Ha cambiado la situación para ti en el medio?
Sí. Durante mucho tiempo hubo personas excesivamente protegidas y eso me perjudicó. Ahora las cosas han cambiado, aunque no del todo. El tiempo pone todo en su lugar.
¿Te sientes más liberada?
Sí, me siento bien y eso hasta se nota en mi físico. He pasado años muy duros, terribles, pero ahora estoy en paz.
¿Te habría gustado estar en MasterChef?
Claro. Mi representante lo intentó muchas veces y nunca me quisieron. Ni la cadena ni la productora. Es algo que me negaron pese a tener amigos dentro que me defendían.
¿Tienes esa espinita profesional con la interpretación?
Sí, pero tampoco pretendo ya demasiado. Lo que tenía que hacer lo he hecho. Me habría gustado más en su momento, cuando mi familia dependía de mí. Ahora ya no es tan necesario. Mis hijos son autosuficientes y yo quiero vivir tranquila.