Belén Esteban ha vivido un año complicado, especialmente en el terreno profesional. Tras su salida de la empresa de alimentación que llevaba su nombre —gazpachos, salmorejos y patatas fritas—, la colaboradora atravesó una etapa de incertidumbre laboral que coincidió con su menor presencia en televisión. La empresa continuó su actividad bajo otra denominación, pero todo apunta a que la desvinculación de su figura mediática tuvo un impacto directo en las ventas.

Belén atribuyó el descenso a decisiones de los supermercados, como la colocación del producto en estanterías poco visibles, aunque muchos interpretaron estas explicaciones como intentos de justificar una realidad evidente: fuera del foco televisivo, su tirón comercial se resintió.
Sin embargo, si en lo laboral el año ha sido irregular, en lo personal lo ha cerrado de la mejor manera posible.
Este 2024 ha terminado con una imagen que Belén llevaba años esperando: celebrar la Nochebuena con su hija Andrea Janeiro en casa. Un hecho especialmente significativo si se tiene en cuenta que, desde 2020, Andrea no había pasado estas fechas con su madre.
Durante cuatro años consecutivos —2020, 2021, 2022 y 2023— la joven pasó la Navidad fuera de España, primero por las restricciones de viaje y después por su vida académica y personal en el extranjero, tanto en Estados Unidos como en Reino Unido.
Por eso, el mensaje que Belén publicó en redes sociales no pasó desapercibido:
“Ya tengo a todos los míos en casa. Ojalá otras personas pudieran disfrutar como yo. No sabéis lo que os perdéis, pero yo os deseo feliz Navidad”.
Un mensaje cargado de emoción… y también de intención.
El dardo inevitable a Jesulín de Ubrique

Muchos interpretaron esas palabras como un claro dardo dirigido a Jesulín de Ubrique, padre de Andrea. Una vez más, la relación entre ambos volvió a colarse en el discurso navideño de Belén, algo que ha generado división de opiniones entre el público.
Para algunos, la felicidad de reunir a su hija justificaba el comentario. Para otros, era innecesario volver a señalar al torero, especialmente teniendo en cuenta que él también tiene derecho a disfrutar de la Navidad con el resto de sus hijos.
La historia entre Belén y Jesulín parece condenada a repetirse: cada gesto acaba reabriendo un conflicto que nunca termina de cerrarse.
Belén no publicó ninguna imagen de Andrea, fiel a la decisión de preservar la intimidad de su hija. Sí compartió, en cambio, una fotografía junto a su cuñada y su sobrina, con quienes mantiene una relación muy estrecha. En la imagen, se aprecia una Belén relajada, sonriente y visiblemente feliz.
Todo apunta a que la celebración fue íntima y familiar. No se sabe con certeza si Miguel Marcos, su marido, pudo estar presente durante toda la velada, ya que su trabajo implica turnos y guardias, pero el ambiente general transmitía calma y satisfacción.
El contraste con años anteriores es evidente. En 2021, Andrea pasó Nochebuena y Navidad en Reino Unido junto a su entonces pareja, Daniel Buza, una relación que también generó especulación mediática. Belén se mostró molesta con algunas informaciones, aunque curiosamente fue más permisiva con la exposición del novio que con otros aspectos de la vida privada de su hija.
Nunca se confirmó que Andrea tuviera problemas con Miguel Marcos, pese a los rumores que circularon en su momento. Al contrario, siempre se ha hablado de una relación correcta y cercana entre ambos.
Campanario, Andrea y una imagen que se suaviza

En los últimos años, la imagen pública de Belén Esteban se ha ido suavizando. Sin convertirse en un personaje unánime, sí ha mostrado una versión menos combativa y más reflexiva que en etapas anteriores.
También ha cambiado la percepción sobre María José Campanario, a quien durante años se le adjudicó el papel de antagonista. Hoy, muchos coinciden en que ha optado por la discreción, centrada en su familia y en la educación de sus hijos. Andrea, ya adulta, ha demostrado ser una joven educada, alejada del foco mediático y con relación con todos sus hermanos, incluido Hugo, el hijo menor de Jesulín.
Belén Esteban no ha tenido un año fácil, pero lo ha cerrado con algo que para ella lo compensa todo: su hija a su lado en Navidad. Esa imagen, más que cualquier éxito profesional, parece haberle devuelto la calma.
Quizá por eso el deseo final sería sencillo: disfrutar de lo que tiene, sin reabrir viejas guerras. Dejar atrás los reproches públicos y permitir que cada parte viva su propia felicidad sin necesidad de comparaciones ni mensajes cruzados.
Porque después de tantos años de ruido, quizá esta Navidad marque, al menos por un momento, una tregua.