🐻 Se levanta y se va en mitad de su cita en ‘First Dates’, cansada de la repetida queja del soltero: “¡Qué pesado, me voy!”

Judith no aguantó más los reiterados comentarios de Alberto y decidió salir huyendo: “No me voy a tomar ni un vaso de agua con este chico”

Foto: Judith y Alberto, en 'First Dates'. (Cuatro)

El restaurante de First Datesvolvió a convertirse anoche en escenario de uno de esos encuentros televisivos que se recuerdan más por el desencuentro que por la chispa.

Judith, administrativa contable de 34 años, y Alberto, agente funerario barcelonés de 36, protagonizaron una de las veladas más incómodas de la temporada a raíz de un detalle tan insólito como repetido: el color del vestido de ella.

Desde el primer momento, Alberto dejó claro ante las cámaras que algo no le cuadraba: “No me ha gustado porque iba de negro y el negro es ruina. Para una cita, una mujer que va de negro… Las personas que van de negro solo me transmiten desilusión”.

Lejos de suavizar su postura, insistió durante toda la velada en remarcar su animadversión hacia el atuendo de Judith.

El tono empezó con cierta ironía: “Sabía que eras funerario y digo, vamos a enlazar el tema”, respondió ella con humor cuando él le soltó que “los ángeles van de luto”.

Pero pronto el comentario pasó de la broma a la incomodidad.

“¿Los ángeles van de luto?”, le repetía una y otra vez, hasta que la soltera decidió tomarse un respiro y hacer una llamada en privado: “No me gusta nada, os vais a reír de mí… Estoy hasta incómoda”, explicaba a una de sus amigas.

Carlos Sobera, anfitrión del programa, puso nombre a lo que se estaba viendo: un episodio de melanofobia, miedo al color negro.

Pero más allá de definiciones, lo cierto es que el clima en la mesa se volvió irrespirable.

Judith, ya harta, pidió ayuda al personal del restaurante para salir del trance y se dirigió a Alberto con franqueza: “Te quiero decir una cosa porque me sabe fatal. Que me voy a ir, estoy superincómoda y no hay feeling, pero con buen rollo”.

Su decisión fue tajante: “Lo ha dicho ocho veces, ¡qué pesado! Si no estoy cómoda conmigo misma, no lo voy a estar con esa otra persona”, explicó después ante las cámaras, dejando claro el mal rato que había pasado durante la velada.

Y añadió una de las frases más contundentes de la noche: “No me voy a tomar ni un vaso de agua en la fuente de un parque con este chico, no coincidimos en nada, no voy a perder el tiempo”, sentenció.

Alberto, por su parte, no abandonó el restaurante.

Se quedó terminando la cena y defendió, una vez más, su visión: “Es una tía de ole, pero los ángeles de luto no me dan confianza. Vistiéndose así, ningún ser humano se puede querer”, dejó claro ante el equipo del programa, subrayando nuevamente una opinión que ya había repetido hasta la saciedad.

El caso ilustra cómo First Dates, en su apuesta diaria por mostrar la diversidad de personalidades y reacciones en un entorno romántico, a menudo se convierte en espejo de fobias, manías y prejuicios.

En esta ocasión, un simple color de vestido bastó para dinamitar cualquier posibilidad de conexión y dejar uno de los momentos más incómodos —y virales— de la temporada.

 

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