♌ Vaitiare, la primera mujer que desveló prácticas comprometidas de Julio Iglesias: “Cuando se trata de él, todo está relacionado con el sexo”

Tras las acusaciones vertidas en Eldiario.es y Univisión contra Julio Iglesias, recordamos la entrevista que LOC hizo en 2010 a Vaitiare, ex pareja del cantante, la primera mujer que habló abiertamente sobre las controvertidas prácticas del cantante.

El día que Vaitiare, ex de Julio Iglesias, habló de cocaína y tríos  sexuales con el cantante: "Nos quería dispuestas a todo"

Tras las acusaciones de agresión sexual vertidas en Eldiario.es y Univisión contra Julio Iglesias, recordamos la entrevista que LOC hizo a Vaitiare, ex pareja del cantante, en 2010, la primera mujer que habló abiertamente sobre las controvertidas prácticas del ídolo.

“Asegúrate de no enamorarte de Julio Iglesias (82 años en la actualidad). Solo terminarás con el corazón roto”. Vaitiare Hirshon (que tenía 46 años cuando nos dio la entrevista) o simplemente Vaitiare no hizo caso a esta advertencia y durante seis años fue la novia mudélica(acrónimo de muda y modélica) del cantante que ha vendido más de 350 millones de discos y amado a más de 3.000 mujeres. Demasiadas hembras para recordar, pero si en la procelosa memoria sentimental de los españoles, la porcelánica Isabel Preysler (75 años) siempre será la progenitora de los hijos mayores de Julio Iglesias y la etérea Miranda Rijnsburger (60 años), su esposa y madraza, puede que Vaitiare ocupe el merecido puesto como la novia más voluptuosa del cantante en el apogeo de su carrera de seductor. Bella, sensual y tan rebosante de juventud y vitalidad que la flor, con la que siempre enmarcaba su rostro polinesio para posar en las revistas del corazón, parecía brotar naturalmente de lo más profundo de su trompa de Eustaquio. Pero para el artista, el cuerpo de Vaitiare, de apenas 163 centímetros, tenía su punto álgido en el tafanario, sus nalgas marinas. Un sucedáneo tahitiano de Brooke Shields, que escapó del lago azul para sumergirse en las aguas del estanque dorado.

La modelo tahitiana presentó en 2010 Muñeca de Trapo (Ediciones B), un libro donde recuperaba los recuerdos agridulces de su pasado. La Otra Crónica tuvo acceso a sus páginas, escritas por Vaitiare, otrora lolita exótica y hoy toda una mujer que reside junto a su segundo marido en Los Ángeles. Aún lleva su flor en el pelo, «aunque en el lado izquierdo (cerca del corazón) que en Tahití significa estar enamorado. Con Julio la llevaba en la oreja derecha».

El contenido no puede ser más polémico. Sexo, drogas y Julio Iglesias: “Me cuenta que va a llegar una muchacha: Es guapa, viene de Alemania, y, si queremos, ella podría hacernos el amor al mismo tiempo (página 175)”. No digo nada pero me siento sucia (…). Cada noche hay una mujer distinta en nuestra cama, son como él las quiere, de senos grandes y dispuestas a todo. Son sombras que me abrazan, me hacen el amor, me comparten con él (p. 184)”.

Vaitiare (ex de Julio Iglesias) y su lucha contra el cáncer: arropada por  sus dos hijos y aferrada a su fe en Dios | Vanity Fair

Pregunta.- Supongo que es más fácil acostarse con 3.000 mujeres si se hace de dos en dos. Usted sufría con los tríos…

Respuesta.- Bueno, la mayoría de los hombres tienen esa fantasía pero Julio la podía hacer realidad porque entonces estaba en la cima de su popularidad y encantaba a todas las mujeres. Pero a mí se me partía el corazón porque me moría de los celos.

Cuando se conocieron en 1982, Vaitiare tenía 17 años. Julio, 21 años mayor, la había escogido para rodar un vídeo en la isla. Según relata en el libro, el amor no tarda en surgir. “Cuando entro en su bungaló, él me invita al balcón. Saca un enorme cigarrillo de marihuana. “¿Te tienta?”, me preguntó. Contesto que no me gusta el olor. Él insiste: “¿No tienes ningún vicio”? Guardo silencio. Claro que tengo, pero no voy a contárselos a alguien que me gusta en la primera cita. Con cuidado me acerca el cigarrillo. El olor me da náuseas. Aplaude: “Vas a ver como llega a gustarte”. Ese día me pide que hagamos el amor, pero me niego. Él se resigna y nos dormimos” (p. 69). “La noche que cumplo 18 años, me entrego a él con la felicidad de la primera vez. Cuando él me penetra, siento que todo queda atrás (p. 76)”. “Sé que traiciono a Jan [Paulsson, un abogado con quien estuvo prometida]. Cuando entramos en la habitación, siento que soy una miserable. Julio me da cocaína. No quiero aceptar: he estado libre de drogas durante meses. Él insiste y, finalmente, inhalo la raya. Luego hacemos el amor. Jan está despierto. Me pregunta dónde he estado. No le contesto. Le digo que estoy cansada” (p. 156).

P.- No creo que a Julio Iglesias le guste que haya escrito que él fue quien la inició en las drogas.

R.- Él solo me inició en la marihuana porque ya había probado la cocaína antes. En los 80 era normal, pero ni Julio ni yo éramos entonces como somos ahora. Ya ni siquiera fumamos tabaco. Las drogas solo fueron la típica tontería. Éramos jóvenes. Another época. Pero quiero dejar claro que él no fue responsable de mis adicciones. Estoy segura de que hace muchos años que no prueba las drogas.

P.- ¿Incluye la viagra en ese apartado?

R.- Esa pregunta debería contestarla Miranda.

P.- Pero lo que usted cuenta puede dañar su imagen.

R.- Él ya ha contado que fumaba. Y lo de la cocaína… eso era muy normal en los 80. Éste no es un libro para hacer daño a nadie sino para reconciliarme conmigo misma. Nuestra historia se ha contado en las revistas pero yo quería dar mi versión.

Vaitiare copó las páginas del cuché. Julio frisaba la cuarentena con una chiquilla que sólo era seis años mayor que su hija Chábeli. Era como Eva en el paraíso, aunque Vaitiare conocía bien los frutos del árbol de la ciencia, sobre todo si eran rijosos: “La vida es una rutina de lujo. De la cama se pasa a los ensayos, de los ensayos a las grabaciones, de la cama a los conciertos, de la cama a los aplausos, de los aplausos a la cama, donde cosechas más aplausos…” (p.51) “Le propone a una señora francesa que llame a su perro miniatura Foufounette. Ella se escandaliza. Sabe que Foufounette es el nombre que se le da a las partes íntimas de las mujeres. Una palabra que yo le había enseñado en nuestros momentos de intimidad” (p.89). El libro prosigue: “Debo ser feliz porque saldré con él en las portadas de las revistas, provocarle celos a su mujer, Isabel Preysler” (77). “Todas comenzamos siendo únicas pero con el tiempo, comenzamos a ser un estorbo para tus sueños de conquista donde caben todas las mujeres del mundo. Y yo, lo sé, no soy sino una más entre esos millones de mujeres, una mujer que te acompaña, que te hace el amor, que te quiere y sufre tus infidelidades, tus deseos torcidos” (p. 45). “Pero no soy la princesa de un cuento. La princesa es Chábeli, que asiste al espectáculo de su padre mordiéndome la nariz y las mejillas. Es incómodo. Julio me pide que baile para su hija una danza de Tahití. Chábeli defiende su territorio y me dice que su madre también podría hacerlo”. (p. 87).

Vaitiare, la primera mujer que desveló prácticas comprometidas de Julio  Iglesias: "Cuando se trata de él, todo está relacionado con el sexo" |  Famosos

P.- Usted tenía 18 años cuando… ¿Era tierra virgen para el conquistador español?

R.- La verdad es que yo ya me había entregado antes. Pero es cierto que nuestra relación fue muy apasionada. Demasiado.

P.- Y ¿es tan buen amante como se le presume?

R.- Sí. Entonces era lo que pensaba. Y él presumía mucho. Pero, sobre todo, era maravilloso. Tenía muchísimo sentido del humor. Y era tan guapo.

P.- La verdad es que tiene gracia que quisiera llamar a un perro como a su…

R.- Eso no lo ponga, por Dios.

P.- ¿Cómo era esa intimidad?

R.- Era increíble. Julio es un hombre muy detallista y atento. Me hablaba en francés…

P.- Pensé que su idioma nativo era el inglés y que Julio le obligó a aprender español.

R.- No me gustaban esas clases. Sólo me gustaba una palabra que él me decía mucho: cabrrrroona. Otras palabras que aprendí fueron Lápiz, sopa, la mesa, Galisia [y tararea: un canto a Galisia eeeehhh]. En el día a día le hablaba en inglés para que lo mejorase, pero en la cama, aunque se le escapase algún carriño o mi amorrr, siempre me hablaba en francés. Aunque tenía mal acento.

P.- Conoció también a sus tres hijos mayores pero creo que con Chábeli no se llevaba demasiado bien.

R.- Bueno… Lo normal. Yo también me hubiera odiado. Es que tenía edad para ser su hermana. Pero tanto ella como sus hermanos Julio y Enrique fueron siempre muy educados conmigo.

El romance también estuvo salpicado de momentos amargos. Los celos de Julio y sobre todo, la ambición de Vaitiare de triunfar como modelo frente al deseo del cantante de casarse y tener una camada de niños arios. Un sueño del que ya hablaba que según el libro obsesionaba al cantante: «Mi hermano, de cinco años, se sienta en mi regazo. Julio nos mira: “Me fascina verte en el papel de mamá. Y con un niño rubio”». (p. 75).

“En Huanine, la isla apartada que tú quieres comprar para nosotros, me preguntas si podré dedicarme en ella a criar a nuestros hijos. Te miro aterrada. Tengo 18 años, quiero ser modelo, quiero hacer mi vida” (p. 65). “Estoy aburrida. Me dedico a mi pelo y cambio mi maquillaje. Necesito verme mayor para que la pareja que formo contigo tenga un mejor equilibrio, siquiera cronológico. Entras en mi habitación: “Pero ¿cómo se te ocurre? Pareces una prostituta”. Y más: “No quiero que salgas sin sostén ni que uses tacones de más de siete centímetros, porque de ahí para arriba son zapatos de prostituta y tú tienes que ser una lady (p. 46)”. Pero los celos no sólo consumen a Julio: “Voy a nuestro baño y me encuentro el tubo de un tampón. Tiene que ser reciente. Le pregunto qué es. ‘No sé. Será de mi cuñada’. Es un actor nato” (p. 132). La relación continúa con altibajos. Vaitiare se sumerge en el mullido regazo que proporcionan el champán y el valium. Incluso llega a prometerse con otro hombre. Pero siempre vuelve a aparecer Julio. Hasta que «su ayuda financiera desaparece por completo. Llamo a su casa de Bahamas. Me contesta la voz de una muchacha. Ella me cuenta que ha oído hablar de mí y se alegra de conocerme. “Soy Miranda”(p. 166).

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P.- ¿Sufrió mucho?

R.- Sí. Pero hubo también momentos muy hermosos. Y aprendí mucho de todo aquello. Mis errores no fueron culpa de Julio. Pero tampoco quería contar una historia que todo fuese la la la. [No interpreta a Massiel sino que dice que el romance no fue tan idílico como mostraba las páginas de ¡Hola!]

P.- Lo que parece sorprendente es que sus padres no le aplicaran el clásico método del bofetón por salir con un notorio mujeriego que además, le doblaba la edad. Usted era casi una niña.

R.- Es que mi padre era igual que Julio. La misma pasión por las mujeres. Cuando venía a Tahití, salían juntos.

P.- Usted podría haber sido Miranda, la madre de los hijos de Julio Iglesias, su mujer…

R.- No. Yo no era la adecuada. Ella es maravillosa y tan hermosa.

P.- ¿Qué pensará Julio?

R.- Supongo que se reirá por los viejos tiempos. Además, nunca ha ocultado que es un machista.

P.- Al final su relación fue intermitente. ¿Coincidió con los inicios de su relación con Miranda?

R.- No sé. Cuando Julio y yo nos encontrábamos y acabábamos en la cama, no nos preguntábamos con quién salíamos.

P.- Y en esa intimidad de lecho ¿pudo ver su perfil malo (siempre se fotografía el lado derecho)?

R.- Le puedo asegurar que vi a Julio desde todos los ángulos. Por delante, por detrás, desde arriba desde abajo. Cuando fui con mi hija Tatiana (nacida de su relación con el actor Michael Shanks), le dejó que le hiciese una foto de su lado malo, el izquierdo.

Dice en el libro que el marisco es la comida favorita de Julio. Cree que se debe a sus propiedades afrodisiacas.

R.- Cuando se trata de Julio, todo está relacionado con el sexo.

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Aún así. Pese a Julio, sus dos maridos y sus amantes, la flor de Vaitiare (que cómo no, significa flor de agua en tahitiano) sigue intacta. La de la melena, claro.

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