Luis Zaher, que ha regresado a ‘El Hormgiuero’ para presentar ‘Animal’, la nueva serie que protagoniza en Netflix, ha revelado el episodio por el que casi pierde la vida al cuidar unos cerdos.
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ALuis Zahera (59 años) el éxito le llegó tarde. Su trayectoria profesional se asemeja a una carrera de fondo. Ha trabajado en cine, teatro y televisión. Sus proyectos casi llegan a la centena. Entre ellos, destacan títulos como ‘Entrevías’, ‘Vivir sin permiso’, ‘As Bestas’ o ‘El Reino’. Este martes se ha sentado en el plató de ‘El Hormiguero’ para presentar uno más, ‘Animal’ (Netflix), una comedia rural ambientada en Santiago.
Esta vez, le toca interpretar a Antón, un veterinario de mal carácter. No es la primera vez que le toca interpretar a alguien con malas pulgas. De hecho, Zahera se ha quejado en repetidas ocasiones de sentirse encasillado. “Me quejo porque, en este trabajo, imagínate que eres un niño que tienes que jugar siempre con el mismo juguete, que siempre tienes que jugar a hacer un personaje que es malvado…”, apuntaba en una entrevista reciente en ‘El Correo Gallego’.
Pese a la queja, el actor insiste en que para él el verdadero problema sería “no trabajar”. “Soy afortunado porque no me falta trabajo. Con la edad, ahora que vienen los jóvenes, ya te van dulcificando los personajes, ya es mi momento para hacer de tío, de padre, de un abuelo… Gracias a Dios, como decía mi madre, las cosas se van dulcificando, pero ningún problema con hacer malvados”, añadía.
Su entrevista en ‘El Hormiguero’

Tras entrar en el plató y levantarse la camiseta dejando ver que está en plena forma, Luis se ha llevado un baño de masas en ‘El Hormiguero’ porque su papel en ‘Animal’ es el primer coprotagonista de su carrera tras cientos de secundarios.
“Es mi primer coprotagonista. Ya era hora. Lo de ser secundario es más cómodo porque están menos pendientes de ti, puedes hacer más trampas, cambiar más el guion. Ser protagonista te tienen vigilado. Estoy encantado”, ha asegurado a Pablo Motos. Tras intentar explicar de qué va la trama (le ha costado desarrollar la historia sin ponerse muy nervioso), el actor además ha explicado lo bonito que ha sido trabajar con animales de verdad.
“Ha sido la primera vez que grababa con animales. Había una cobaya embarazada y la abandonaban. La tenía que manipular, era un animal de verdad. Noté que esa cobaya te miraba como ‘déjame en paz, estoy embarazada’. Me empezó a morder, advirtiéndome que la dejara en paz. Cuando nacieron las crías ya nos olía y era otra onda. Me pareció increíble lo de la naturaleza, el bicho avisando de que no estaba para tonterías”, ha explicado emocionado.
Sobre su infancia, el intérprete de ‘Entrevías’ ha explicado que tuvo mucha suerte de criarse con animales de granja, aunque vivió un episodio en el que casi pierde la vida. “en nada cumplo 60 años. Todavía conocí las aldeas de Galicia. Mis padres alquilaban una casa al lado de Padrón e íbamos en verano. La señora Rosa me montaba en el carro de vacas, uno de madera que pasaba el río, daba de comer a los cerdos, cogía las trampas de las palomas…” ha explicado el actor.
“Hacían un cocido con entrañas para los cerdos y se lo echaban. Lo devoraban y yo de niño, un día que no estaba la señora, tiré toda la comida y me puse a recogerlo con las manos. Tuve una suerte… porque los cerdos tienen una mordida de 150 kilos por centímetro cuadrado”, ha asegurado sobre ese momento tan terrorífico. Eso sí, Luis ha hecho hincapié en que tuvo una infancia feliz con animales. “Yo he flipado porque mi compañera nunca había visto una vaca. Yo sí tuve la fortuna”, ha relatado.

Así nació su vínculo con la interpretación
Es habitual ver a Luis Zahera en los repartos de las ficciones españolas. Su vínculo con la interpretación es largo. Lo descubrió cuando solo tenía 16 años. Su hermana Ángeles le llevó al teatro a ver la obra ‘Angelina en el umbral del cielo’. Lo suyo fue amor a primera vista. “Fue el 12 de febrero de 1982. Fue una revelación, como una aparición de la Virgen María. Me quedé loco. Llegué a casa diciendo que iba a ser actor porque sentí algo increíble. Mi madre se reía, pero empezó todo así. De hecho, conservo el programa de la función”, relató a La Vanguardia.
Dio sus primeros pasos en las tablas con la compañía de teatro DITEA. Su gran oportunidad no llegó hasta finales de los años 80. Debutó en la gran pantalla con ‘Divinas palabras’, en 1987. Compartió rodaje con Ana Belén, Imanol Arias y Francisco Rabal. Había conseguido su gran (primera) oportunidad con apenas 20 años, pero se dio cuenta de que había elegido un camino difícil de recorrer. Eso y que le daban miedo los castings.
Trabajó como pintor para ganarse la vida hasta que en 1992 hizo las maletas. Se fue a vivir a Nueva York una temporada. Cruzó el océano Atlántico para trabajar en un ropero en un restaurante italiano de lujo y en unas obras en las Torres Gemelas.
Una segunda oportunidad a la interpretación
Regresó a España y volvió a probar suerte en la interpretación. Se unió al Teatro do Aquí hasta que le seleccionaron para la serie ‘Pratos combinados’ (TVG). De ahí pasó a la exitosa ficción gallega ‘Mareas Vivas’. Su interpretación de Petróleo le valió el cariño del público; su talento hizo el resto.
De la televisión gallega pasó a la nacional. Se posicionó como uno de los actores secundarios más reclamados y el ‘malo’ más querido por los espectadores. Prueba de ello es que ha sido el compañero de fatigas del Duque en ‘Sin tetas no hay paraíso’, ha interpretado a Ezequiel, el tierno malo de ‘Entrevías’; o ha dado vida a Antonio, en ‘Vivir sin permiso’.
“Mientras haya trabajo, que me encasillen”, dijo sobre el tema en una entrevista en El Mundo. No le importa el cómo mientras haya trabajo, pero prefiere no verse en pantalla. Da igual si está más o menos contento con el resultado. Su afán perfeccionista le impide disfrutar de cualquier visionado en el que él aparezca. Ni siquiera ha visto ‘El Reino’ o ‘As Bestas’, títulos que le valieron dos Goyas a Mejor Actor de Reparto. No los tiene en su poder; los guarda su tía Cefe.
“Es un reconocimiento a toda una vida de trabajo, pero no solo los Goyas son el reconocimiento: el día a día y que te sigan llamando es el mayor reconocimiento que hay. Ambas estatuillas las custodia mi tía Cefe, en su casa, a sus 90 años”, decía en una entrevista que publicó el Ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid con motivo del Festival de Cine de Rivas.

Muy celoso de su intimidad
Luis Zahera ha dado pocos detalles de su vida privada. Sí ha compartido que su pasión por la interpretación la descubrió junto a su hermana o que le hubiese gustado que su madre viese el cariño que le tiene el público antes de fallecer. “Falleció justo antes de estrenar la serie ‘Mareas vivas’. Sus amigas me decían que me veía desde el cielo, estas cosas que se dicen. Pero sí me vio en el teatro y tenía una frase: ‘Hijo mío, haces muy bien el tonto”, recordaba el actor. Era ella quien mandaba en casa, aunque su padre no pensase lo mismo.
En lo sentimental, no se le conoce ninguna pareja oficial. Se arrepiente de no haber tenido hijos por su “adicción al trabajo”. Lo comentó en una entrevista en La Razón y también en otra en Vanity Fair. “Es verdad que, cuando eres un adicto al trabajo como yo, vas dejando pasar muchas cosas, como esta por ejemplo”, dijo en la última publicación citada. Se dio cuenta cuando llegó a la habitación del hotel después de recibir su primer Goya en 2019. “No hay nadie esperándome. Me digo: hostia, tío, todo esto para, al final, vivirlo solo”, añadió.