Del Palacio de Mónaco a las páginas del papel couché, su historial amoroso fue tan comentado como su carisma personal.

Philippe Junot ha fallecido a los 85 años en Madrid. La noticia la comunicó su hija Victoria a través de un emotivo mensaje publicado en redes sociales, en el que explicaba que su padre murió «en paz, rodeado de su familia», el pasado 8 de enero de 2026, tras una vida que definió como «larga y hermosa, llena de aventuras». Una despedida íntima que llega, además, en un momento especialmente sensible para la familia, ya que Isabelle, marquesa de Cubas, afronta la recta final de su embarazo. «Abuelo de tres nietos, casi cuatro», añadía el comunicado.
Aunque en los últimos años había optado por una vida discreta, alejada del foco mediático, el nombre de Philippe Junot forma parte inseparable de la crónica social europea del último medio siglo. Financiero de profesión y personaje habitual del papel couché por vocación —o por destino—, su trayectoria vital estuvo marcada por una intensa vida sentimental que le granjeó la etiqueta de ‘playboy’ y lo situó durante décadas en el centro del interés mediático.
El matrimonio que sacudió a Mónaco
Si hay una relación que definió la proyección pública de Junot fue, sin duda, su matrimonio con Carolina de Mónaco. Se conocieron en 1976, cuando la princesa acababa de instalarse en París para estudiar Filosofía y él ya arrastraba una reputación que inquietaba profundamente a Rainiero y Grace Kelly. Pese a las reticencias familiares y a los rumores que rodeaban al financiero, Carolina hizo oídos sordos a las advertencias y, en 1978, ambos se dieron el ‘sí, quiero’ en una boda celebrada en el Palacio de Mónaco que captó la atención del mundo entero.
El enlace reunió a representantes de la realeza europea y a grandes nombres de Hollywood. Sin embargo, los temores de la corte no tardaron en materializarse: apenas dos años después, el matrimonio se disolvió. La juventud de la princesa y la experiencia vital de Junot resultaron difíciles de conciliar, y la historia terminó convirtiéndose en uno de los episodios más comentados de la vida sentimental de Carolina.

Un nuevo comienzo junto a Nina Wendelboe-Larsen
Tras aquel divorcio, Philippe Junot rehízo su vida junto a Nina Wendelboe-Larsen, una joven danesa con la que se casó en octubre de 1987 en una ceremonia sobria celebrada cerca de Copenhague.
De este matrimonio nacieron tres hijos —Isabelle, Victoria y Alexis—, que se convertirían en el eje central de la vida de Junot. Aunque la pareja se divorció en 1997, mantuvieron con el paso del tiempo una relación basada en el respeto y la cordialidad, alejándose de los titulares más turbulentos de su pasado.

Amores, rumores y una vida bajo el foco
Después de su segunda separación, Junot volvió a ser vinculado con distintas mujeres, entre ellas Marta Chávarri, con quien compartió unas vacaciones en Mallorca que despertaron una enorme expectación mediática, aunque la relación no fue más allá de aquel breve episodio.
En 2005, su vida volvió a cambiar con el nacimiento de su cuarta hija, fruto de su relación con la modelo sueca Helen Wendel. Ella, tras una sólida carrera internacional en las pasarelas, se volcó posteriormente en el mundo de la joyería, fundando su propia firma y consolidando una nueva etapa profesional.
Un legado personal, más allá del mito
Más allá de los romances y del personaje público, quienes le conocieron destacan que, con los años, Philippe Junot fue priorizando su faceta familiar. Padre de cuatro hijos y abuelo entregado, su figura fue ganando serenidad a medida que su presencia mediática se diluía.
Su muerte cierra un capítulo emblemático de la alta sociedad europea, el de un hombre que encarnó como pocos el espíritu de una época marcada por el glamour, la exposición pública y las historias sentimentales que cruzaban fronteras y coronas. Una vida intensa, polémica y, según sus propios hijos, vivida hasta el final con plenitud.