😱 ¡Impactante! 51 sic*rios del CJNG mas*crados en Guerrero: la bru*al emb*scada que dejó a todos en SHOCK 🚨

😱 ¡Impactante! 51 sic*rios del CJNG mas*crados en Guerrero: la bru*al emb*scada que dejó a todos en SHOCK 🚨

La mañana del ataque, el convoy de 51 sic*rios, liderado por un hombre apodado “el tiburón”, se disponía a cumplir con lo que parecía ser una rutina de entrega de dinero al cárt*l.

Sin embargo, lo que no sabían es que su plan de des*rción estaba siendo vigilado de cerca por los murciélagos, quienes habían infiltrado su grupo y conocían cada detalle de lo que estaban tramando.

Con 200 millones de pesos en efectivo en juego, la tra*ción no solo era una cuestión de lealtad, sino de supervivencia dentro de un mundo donde la desconfianza y la vi*lencia son moneda corriente.

 

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La emb*scada fue meticulosamente planeada.

En un tramo de carretera conocido por su vegetación densa y curvas cerradas, los murciélagos se posicionaron estratégicamente, listos para activar bloqueos ocultos que atraparían al convoy.

Cuando el ataque comenzó, la superioridad numérica y arm*mentística de los atacantes fue abrumadora.

Con ametr*lladoras y lanzchetes, desataron un infierno sobre el convoy, que quedó atrapado en cuestión de segundos, sin posibilidad de escape.

Los intentos desesperados de los sic*rios por defenderse fueron en vano.

Aquellos que intentaron salir de las camionetas en busca de cobertura fueron aba*idos antes de dar tres pasos.

Otros que intentaron responder el fuego desde las ventanas de los vehículos fueron elim*nados con precisión quirúrgica por los franc*tiradores.

El caos reinaba en la carretera, y la confusión se apoderó de los hombres que, en un momento, se sintieron invulnerables, pero que ahora enfrentaban una mu*rte inminente.

La bru*alidad de la mas*cre se intensificó cuando los murciélagos, al ver que la resistencia se estaba quebrando, utilizaron lanzchetes para disparar proyectiles directamente contra las camionetas donde había concentración de sic*rios.

Las expl*siones incendiaron varios vehículos, y hombres envueltos en llamas salieron corriendo, gritando, solo para ser aba*idos por ráfagas de ametr*lladora.

En minutos, todo el convoy estaba ardiendo, y el humo negro se elevaba hacia el cielo, como un oscuro recordatorio de la vi*lencia que se desataba en la región.

Algunos sic*rios intentaron escapar corriendo hacia la selva.

Grupos de tres o cuatro se dispersaron en diferentes direcciones, pensando que al menos algunos lograrían escabullirse.

Pero los murciélagos tenían equipos de persecución preparados específicamente para eso.

Cazadores con visión nocturna entraron al monte siguiendo a los que huían.

Durante la siguiente hora, se escucharon ráfagas esporádicas en la selva cada vez que encontraban a alguien.

Uno por uno fueron elim*nados, dejando tras de sí un rastro de mu*rte y destrucción.

 

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El tiburón, líder del grupo, sobrevivió los primeros minutos del ataque.

Logró salir de su camioneta, agarró un rifle y trató de coordinar un contraat*que desesperado con los que quedaban vivos.

Sin embargo, la realidad de la situación se hizo evidente rápidamente.

Cuando se dio cuenta de que no había esperanza, intentó negociar por radio.

Gritó que se rendía, que entregaría el dinero, que podían llevarlo con los jefes para explicarse.

La respuesta que recibió fue escalofriante: “No hay negociación.

Esto es un ejemplo”.

Un franc*tirador lo elim*nó segundos después.

Los últimos en mor*r fueron un grupo de ocho sic*rios que lograron atrincherarse detrás de dos camionetas volcadas, creando una posición defensiva improvisada.

Resistieron casi media hora disparando cada vez que los murciélagos intentaban acercarse, pero eventualmente se les acabaron las municiones.

Salieron con las manos arriba, rogando piedad, diciendo que solo seguían órdenes del tiburón y que no sabían del plan de tra*ción.

Sin embargo, su súplica cayó en oídos sordos; los murciélagos los hicieron arrodillar en fila en medio de la carretera y los ejec*taron uno por uno con tiros en la nuca.

En total, la emb*scada duró menos de 12 minutos desde el inicio del ataque hasta la última ejec*ción.

Los murciélagos no se fueron inmediatamente; se quedaron procesando la escena con una eficiencia que sugiere un entrenamiento profesional.

Recuperaron los 200 millones de pesos de las camionetas, revisando maleta por maleta.

Tomaron fotografías de todos los cuer*os para documentación y revisaron los celulares de los mu*rtos buscando evidencia de con quién más habían estado conspirando.

Dejar un mensaje claro fue esencial: “Esto les pasa a los tradres.

Atenta, CJNG”.

Cuando las autoridades de Guerrero finalmente llegaron, horas después de la mas*cre, encontraron una escena apocalíptica.

17 camionetas destruidas, la mayoría quemadas hasta el chasis, 51 cuer*os en diferentes estados de descomposición, algunos carbonizados, otros acr*billados, algunos con ejeccones de tiro de gracia.

El olor a carne quemada, pólvora y gasolina tardó días en disiparse.

Sin embargo, el gobierno de Guerrero emitió un comunicado técnico sobre el enfrentamiento entre grupos crim*nales, sin dar detalles sobre la cantidad de mu*rtos ni especificar qué cárt*les estaban involucrados.

La fiscalía abrió una carpeta de investigación que probablemente nunca progresará, ya que nadie se atreverá a testificar sobre lo que pasó.

 

'El Chapo' sons blamed for military convoy attack

 

Las familias de los 51 mu*rtos se encuentran atrapadas en un limbo horrible.

Algunas recibieron llamadas anónimas diciéndoles dónde podían recoger los cuer*os de sus familiares si se atrevían.

Otras solo saben que su hijo, esposo, hermano, salió el martes y nunca regresó.

No pueden reportarlo a las autoridades porque eso confirmaría que estaba en el narc*tráfico.

No pueden preguntar al CJNG porque eso los marcaría como familia de un tradr.

Están atrapadas en una ignorancia forzada que es tor*ura psicológica.

Una madre de Acapulco, cuyo hijo iba en ese convoy, contactó desesperadamente buscando información.

No quería hablar con las autoridades, solo quería saber si su hijo estaba entre los mu*rtos para poder al menos llorar su pérdida.

“Tiene 24 años”, me dijo llorando.

“Sé que estaba metido en cosas malas, pero es mi hijo.

No merezco al menos saber si está mu*rto para poder despedirme”.

No supe qué decirle porque la verdad es bru*al.

Su hijo probablemente está en una morgue no identificada o ya fue enterrado en una fosa común.

Y aunque lo encuentre, recoger el cuer*o la marcará ante el CJNG como familia de un tradr.

Los 200 millones de pesos recuperados regresaron a las arcas del CJNG.

No hay proceso legal, no hay decomiso gubernamental, no hay nada.

El cárt*l simplemente recuperó su dinero y lo está usando para financiar operaciones continuas.

Es economía crim*nal operando completamente fuera del alcance del Estado.

La mas*cre envía un mensaje claro a cualquier célula del CJNG que esté pensando en independizarse o cambiarse de bando.

No importa qué tan lejos estés, no importa qué tan bien planees tu escape, los murciélagos te van a encontrar y te van a mat*r.

No hay negociación, no hay perdón, no hay segunda oportunidad.

Es control a través de te*ror absoluto.

Sin embargo, esta bru*al purga también muestra la fragilidad interna del CJNG.

Cuando un cárt*l tiene que mat*r a 51 de su propia gente porque intentaban des*rtar, algo está fundamentalmente roto en su estructura.

Esto significa que hay un descontento masivo, que los sic*rios ya no creen en la organización y que están dispuestos a arriesgarlo todo por escapar.

Un cárt*l saludable y cohesionado no necesita ejec*tar células completas para mantener lealtad, y probablemente no era la única célula planeando una des*rción.

 

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Probablemente hay otras células evaluando si intentar lo mismo, y cada una que lo intente recibirá el mismo tratamiento, creando un ciclo de vi*lencia interna que debilita al cárt*l más que cualquier operación gubernamental.

El cárt*l de Tepalcatepec perdió una oportunidad dorada en este asunto.

Estuvieron a punto de recibir una célula completa con experiencia y 200 millones de pesos en efectivo.

Eso les habría dado la capacidad de expandir sus operaciones significativamente.

Pero ahora saben que el CJNG tiene inteligencia lo suficientemente buena como para detectar y frustrar decisiones planificadas.

La carretera donde ocurrió la mas*cre ahora tiene una reputación de lugar maldito, donde mur*eron 51 personas en 12 minutos.

Los conductores evitarán esa ruta cuando puedan, y los negocios cercanos sufrirán porque nadie quiere estar cerca de una escena de ma*anza.

Siempre habrá el miedo de que se repita, de que mañana otro convoy sea emb*scado y civiles queden atrapados en el fuego cruzado.

Los próximos meses mostrarán si esta mas*cre estabiliza al CJNG o lo debilita más.

¿Podrán los murciélagos mantener ese nivel de vigilancia sobre todas las células del cárt*l o eventualmente alguna logrará escapar exitosamente? Esta dinámica está definiendo el futuro de la organización crim*nal más poderosa de México.

Entonces te pregunto, ¿crees que el CJNG se está fortaleciendo o está mostrando fracturas fatales? ¿Piensas que purgas internas así son signo de poder o debilidad? ¿Te sorprende el nivel de vi*lencia que están dispuestos a usar contra su propia gente? ¿Qué crees que va a pasar con las familias de los 51 mu*rtos?

 

Not special forces. These are members of the CJNG cartel in ...

 

La historia de estos 51 hombres que salieron de Acapulco el martes pensando que iban camino a una nueva vida terminó en trag*dia.

Doce minutos después, todos estaban mu*rtos en la carretera de Guerrero, y sus cuer*os envían un mensaje a miles de otros sic*rios que están pensando lo mismo: el CJNG no perdona tracones.

Pero el hecho de que 51 estuvieran dispuestos a arriesgarlo todo para escapar dice más sobre el estado del cárt*l que cualquier operativo gubernamental podría revelar.

El imperio del Mencho está mostrando grietas, y están tratando de sellarlas con la sangre de su propia gente.

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