🎤💔 ¡Emotivo adiós! El conmovedor homenaje a Yeison Jiménez en el concierto “Mi Promesa 2.0” que tocó los corazones de todos
El ambiente en el recinto era electrizante, cargado de una mezcla de tristeza y celebración.
Vestidos en su mayoría de blanco, los asistentes se unieron en un acto de amor y respeto, mostrando que la memoria de Yeison Jiménez permanecería viva en cada corazón presente.
Desde el primer acorde, se sintió la conexión entre el artista y su público, una conexión que había sido forjada a través de años de música y emociones compartidas.

El concierto “Mi Promesa 2.0” fue un espectáculo meticulosamente diseñado, manteniendo el concepto escénico que Yeison había creado.
La banda que lo acompañó durante años se encargó de recrear la esencia de sus presentaciones, interpretando cada canción con la misma energía y pasión que él solía transmitir.
“Nos duele, nos ha dolido, nos va a doler toda la vida”, expresaron sus seres queridos, reflejando el profundo vacío que dejó su partida.
En Colombia, este tipo de dolor se conoce como “tusa eterna”, un término que encapsula la tristeza de perder a un ser querido, especialmente a alguien tan querido como Yeison.
Artistas como Al Campo, Andy Rivera, el mexicano Chay Rubio y la española Natalia Jiménez se unieron para rendir homenaje a Yeison, cada uno aportando su estilo único al tributo.
Sin embargo, uno de los momentos más conmovedores de la noche fue protagonizado por un artista que no pudo contener las lágrimas al interpretar “Pedazos”, una canción que grabó junto a Yeison en agosto de 2025.
“Esta es la primera vez que canto esta canción.
Nunca me imaginé que iba a tener que cantarla sola”, confesó, lo que provocó un profundo silencio en el público, que compartía su dolor.
Luis Alfonso, un amigo cercano de Yeison, también subió al escenario, compartiendo recuerdos y anécdotas que hicieron reír y llorar a la audiencia.
Su presentación estuvo marcada por la amistad y el cariño que compartían.
“A ver si la cantamos de aquí para arriba porque él está mirando de allá para abajo”, dijo, animando a todos a unirse en un canto colectivo que resonó en el corazón de los presentes.
Este tipo de interacciones no solo hicieron que el público se sintiera parte del homenaje, sino que también crearon un ambiente de camaradería y unidad en el dolor.
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Uno de los momentos más innovadores del homenaje fue la utilización de inteligencia artificial, que permitió a los asistentes volver a escuchar canciones interpretadas con la voz y la imagen de Yeison Jiménez.
Esta tecnología no solo fue un tributo a su talento, sino también una manera de mantener su presencia viva en el escenario, recordando a todos que su legado musical perdurará a través del tiempo.
Las imágenes de Yeison, proyectadas en pantallas gigantes, hicieron que muchos se sintieran como si él estuviera allí, cantando junto a ellos.
El homenaje multitudinario reafirmó el impacto de Yeison Jiménez en la música popular colombiana y el profundo vínculo que mantuvo con su público.
La noche fue un testimonio de amor, gratitud y respeto, donde cada lágrima derramada y cada aplauso resonante fueron una celebración de su vida y su arte.
A medida que la música continuaba, se sentía que Yeison estaba allí, en espíritu, acompañando a todos con su inigualable voz.
El evento no solo fue una despedida, sino una reafirmación de la comunidad que se había formado en torno a su música.
Los asistentes compartieron historias sobre cómo las canciones de Yeison habían influido en sus vidas, creando un sentido de pertenencia y conexión que trascendía el dolor de su pérdida.
La música tiene una forma única de unir a las personas, y en esta noche, esa unión fue palpable.
Al final de la velada, el mensaje era claro: aunque Yeison Jiménez ya no esté físicamente entre nosotros, su música y su legado vivirán eternamente en los corazones de quienes lo amaron.
Este emotivo adiós no solo fue un cierre, sino un nuevo comienzo para recordar y celebrar la vida de un artista que conquistó tantos corazones.
La comunidad se unió en un solo clamor: “Gracias, Yeison, por cada canción, cada risa y cada recuerdo.
Siempre estarás con nosotros”.

El concierto “Mi Promesa 2.0” se convirtió en un símbolo de esperanza y resiliencia, recordando a todos que, aunque la vida trae consigo pérdidas dolorosas, el amor y la música pueden sanar y unir.
La historia de Yeison Jiménez no termina con su partida; su legado continúa vivo en cada nota, en cada recuerdo compartido y en cada corazón que ha sido tocado por su arte.
A medida que la noche llegaba a su fin, la promesa de que su música seguiría resonando en el tiempo se convirtió en un mantra que todos llevaban consigo, un recordatorio de que los verdaderos artistas nunca mueren, sino que viven eternamente en la memoria de quienes los aman.