El 19 de enero de 2026, el eco de las palabras de doña Luzmery Galeano sigue resonando con una fuerza sobrenatural en cada rincón de Colombia.
Lo que comenzó como una despedida masiva en el Movistar Arena de Bogotá se ha transformado en una revelación que desafía la lógica y que ha puesto al país a reflexionar sobre los misterios del destino.
La madre de Yeison Jiménez ha roto el silencio para confesar una verdad que guardaba bajo llave: su hijo no solo presentía su final, sino que lo había visto con una precisión aterradora en sus propios sueños.

La tragedia del 10 de enero, donde la avioneta Piper PA-31 Navajo se precipitó a tierra cobrando la vida de Yeison y cinco integrantes de su equipo, parece ser la culminación de una serie de advertencias que el artista recibió y, lamentablemente, no pudo o no supo evitar.
Las declaraciones de su madre, sumadas a las entrevistas que el propio “Aventurero” dio semanas antes de morir, dibujan un panorama premonitorio que hiela la sangre de sus seguidores.
Las tres señales: El mapa de un destino marcado
Yeison Jiménez vivió sus últimos meses bajo la sombra de tres sueños recurrentes.
En su mente, el escenario siempre era el mismo: un aeródromo, un motor que fallaba y el silencio definitivo.
Según relató el artista al programa Se dice de mí, el primer sueño fue una advertencia técnica; el segundo, el choque inevitable; y el tercero, el más cruel, lo mostraba a él mismo como protagonista de los titulares de prensa que anunciaban su muerte en todo el país.
“Dios me dio tres señales y yo no las capté”, fueron las palabras de Yeison que hoy cobran un sentido profético.
Esta sensación de fatalidad inminente no era infundada.
En 2025, el cantante ya había sobrevivido a un incidente crítico cuando un turbo mal ajustado en el taller provocó que su avión perdiera potencia justo frente a una montaña en Medellín.
Aquella vez, el milagro de los “flaps” y la pericia del piloto lo salvaron, pero lo sumieron en una depresión de cuatro meses y un terror constante a morir sin conocer a su hijo varón, Santiago.
El desgarrador testimonio de una madre “berraca”

El 14 de enero, ante más de 11,000 personas, doña Luzmery Galeano subió al escenario del Movistar Arena.
No lo hizo sola; iba de la mano de Taliana, la hija de 7 años de Yeison, quien se convirtió en su soporte emocional.
La confesión de Luzmery fue una descarga de honestidad brutal que sacudió los cimientos del recinto.
La pelea con Dios: Con una sinceridad que solo el dolor más profundo permite, doña Luzmery admitió haber cuestionado y “peleado” con el Creador al recibir la noticia.
“Me pregunté cuál era su voluntad”, confesó, admitiendo que en un principio sintió que no tendría la “berraquera” que su hijo siempre le atribuyó.
La promesa inquebrantable: Mirando hacia el féretro, Luzmery retomó su papel de heroína.
Prometió ante el país que, mientras Dios le preste vida, ella será la guardiana de los tres hijos de Yeison (Camila, Taliana y el pequeño Santiago) y de su esposa, Sonia Restrepo.
“Acá está tu heroína, acá está tu mamá”, sentenció, reafirmando que la mujer que lo sacó de la pobreza cargando bultos en Corabastos no le fallaría en su ausencia.
La canción de despedida: Reveló que la canción “Confieso” de Kany García fue su mensaje interno de despedida días antes de la tragedia, y prometió cantársela el día que vuelvan a encontrarse en la eternidad.
El misterio del último suspiro
A las revelaciones de la familia se suman teorías que buscan dar consuelo al dolor.
Taliana, con una madurez que sobrepasa sus 7 años, ha compartido una versión que circula en el círculo íntimo: “A mi papá le dio un paro antes de todo”.
Esta teoría sugiere que Yeison podría haber fallecido por un paro cardíaco fulminante antes del impacto, lo que significaría que no sufrió el terror del choque final.
Esta versión coincide con percepciones de médiums como Aida Valencia, quienes afirman que la muerte de los seis ocupantes fue inmediata tras el primer impacto.
Una investigación que apunta al mantenimiento

Mientras el luto continúa, la Aeronáutica Civil y la Fiscalía General avanzan en una investigación intensiva.
Los motores de la aeronave, ensamblada en 1982, han sido enviados a Estados Unidos para un análisis metalúrgico y técnico exhaustivo.
Se investiga si el historial de fallas menores reportadas en los meses previos fue subestimado y si el peso de la carga en un aeropuerto de gran altitud como el Juan José Rondón de Paipa (a más de 2,500 metros sobre el nivel del mar) fue el factor determinante en la pérdida de sustentación.
Doña Luzmery ha pedido que la memoria de su hijo no sea manchada por rumores de amantes o escándalos pasajeros que han surgido en redes sociales.
Su deseo es que el mundo recuerde al niño de Corabastos que cumplió su sueño y que nunca olvidó sus raíces.
Para honrar este deseo, ha anunciado la creación de la Fundación Yeison Jiménez: Soñadores sin límites, la cual otorgará becas y formación musical a niños de escasos recursos.
Hoy, 19 de enero de 2026, la historia de Yeison Jiménez deja de ser una crónica de espectáculos para convertirse en una lección de vida sobre la fragilidad humana y la fuerza del amor materno.
Colombia despide a su ídolo, pero se queda con el ejemplo de una madre que, tras pelear con Dios, ha decidido convertirse en el pilar que mantendrá vivo el legado del “Aventurero” a través de sus hijos y de la ayuda a los más necesitados.