El Video de la Discordia: “Petro-Barbie”
La pieza audiovisual utilizaba fragmentos del tráiler de la película protagonizada por Margot Robbie, intercalándolos con imágenes del presidente Gustavo Petro y la vicepresidenta Francia Márquez.
En el video, se presentaban escenas de la película con filtros rosados, el icónico logo de la muñeca y música característica, acompañadas de mensajes que invitaban a la ciudadanía a asistir al desfile del 20 de julio en la isla de San Andrés.

El guion gráfico sugería una estética “Barbie” para un evento que históricamente representa el honor de las Fuerzas Armadas y el sacrificio de los próceres de la libertad nacional.
La mezcla de los zapatos de tacón rosados y la estética plástica con las botas de los soldados colombianos generó un choque visual y cultural que la audiencia no tardó en condenar.
La Falta de Respeto a los Símbolos Patrios

La crítica principal radica en la pérdida de la solemnidad que requiere una fecha tan sagrada para el calendario nacional colombiano.
El desfile del 20 de julio no es solo un acto protocolario, sino el inicio de una nueva legislatura en el Congreso y un homenaje a la soberanía del país.
Expertos en protocolo han señalado que el Community Manager de la Presidencia parece haber olvidado la altura que representa el cargo del Jefe de Estado.
Mezclar la independencia con el lanzamiento de una película comercial trivializa la historia patria y reduce un hito libertador a un simple “meme” de redes sociales.
Para muchos ciudadanos, este contenido parece haber sido diseñado por adolescentes de 12 o 13 años, careciendo de la seriedad mínima que se espera de un canal oficial de comunicación gubernamental.
Consecuencias de una Estrategia Fallida
Tras la lluvia de críticas y la ola de comentarios que tacharon el video de “vergüenza nacional”, la Casa de Nariño decidió retirar la publicación de todas sus redes sociales oficiales.
Sin embargo, el daño a la imagen institucional ya estaba hecho, pues miles de usuarios descargaron el material para utilizarlo como ejemplo de una comunicación política “infantilizada” y “desconectada”.
Además de las críticas éticas y protocolarias, surgieron dudas sobre el uso de derechos de autor de la marca Mattel y Warner Bros por parte de una entidad estatal.
Utilizar propiedad intelectual ajena para fines de propaganda oficial podría haber acarreado complicaciones legales internacionales para el Gobierno de Colombia.
El Impacto en la Institucionalidad

Este incidente subraya una tendencia preocupante en la actual oficina de comunicaciones de la Presidencia, donde el deseo por la viralidad parece estar por encima del respeto a los símbolos nacionales.
La seriedad de las comunicaciones del Estado es fundamental para proyectar confianza tanto a nivel interno como ante la comunidad internacional.
Al convertir el Día de la Independencia en una parodia de Barbie, se envió un mensaje confuso sobre las prioridades y la madurez del equipo encargado de la imagen del presidente.
La institucionalidad no debe ser un circo de tendencias, sino un espacio de respeto y altura donde se honre la identidad del pueblo colombiano.
Este informe concluye que el video de “Presidencia con Barbie” representa un punto bajo en la historia de la comunicación oficial en Colombia.
La búsqueda de likes y la conexión con audiencias jóvenes no justifica el sacrificio de la dignidad nacional ni la burla indirecta a las Fuerzas Militares que marchan ese día.
Es imperativo que la Casa de Nariño reevalúe sus protocolos de comunicación para evitar que fechas tan importantes vuelvan a ser objeto de burlas y críticas por la falta de criterio profesional.
La soberanía colombiana merece ser celebrada con el orgullo de su propia historia, no bajo la sombra de un producto comercial extranjero.