El 16 de enero de 2026 marca el punto de no retorno para el género regional, un día en el que la música ha dejado de ser un motivo de celebración para convertirse en el vehículo de un duelo que no conoce fronteras.
La partida de Yeison Jiménez, el “Aventurero” que conquistó los corazones desde su natal Manzanares hasta los rincones más profundos de México, ha generado una onda expansiva de dolor que hoy golpea con fuerza inusitada a una de las dinastías más respetadas del entretenimiento: la familia Aguilar.

El vacío dejado por el artista colombiano tras el trágico accidente aéreo del pasado 10 de enero no es solo una pérdida para la industria, sino una herida abierta en el seno de una amistad que unía a dos naciones a través de la pasión por el mariachi y la banda.
La tragedia se consumó sobre las 4 de la tarde del fatídico sábado, cuando la aeronave en la que viajaba Jiménez, junto a su piloto y copiloto, sufrió un fallo técnico irreversible.
El siniestro ocurrió en la vereda Romita, un punto geográfico ubicado entre Paipa y Duitama, en el departamento de Boyacá.
Yeison se dirigía a cumplir con un compromiso profesional en Marinilla, Antioquia, como parte de una gira que prometía ser la consolidación definitiva de su carrera internacional.
Hoy, mientras los peritajes continúan y el Movistar Arena de Bogotá se llena de seguidores desolados, la familia de Pepe Aguilar ha dejado ver que el impacto de esta noticia ha sido devastador para ellos, reflejando el respeto y el cariño que se gestó durante años de colaboración y respeto mutuo.
Pepe Aguilar, figura central de la música mexicana, fue uno de los primeros en romper el silencio tras confirmarse el deceso de su colega y amigo.
A través de su cuenta de Instagram, el intérprete de “Por mujeres como tú” compartió los acordes de “Aventurero”, el himno que catapultó a Yeison a la fama, acompañándolo de un mensaje que destila una tristeza genuina: “Hasta siempre, querido amigo.
Descansa en paz”.
Estas palabras no son un simple protocolo de redes sociales; son el testimonio de una relación que se tejió con admiración sincera.
Se sabe que Pepe y Yeison compartieron mesas, anécdotas y visiones sobre el futuro del género regional, llegando incluso a disfrutar de cenas privadas en Colombia donde la camaradería superaba los intereses comerciales.

La conexión de Yeison Jiménez con la familia Aguilar no se limitaba a Pepe.
En diversas entrevistas otorgadas durante 2024, el artista colombiano siempre expresó un respeto reverencial hacia Ángela Aguilar, a quien cariñosamente llamaba “Angelita”.
Jiménez celebraba el éxito de la joven en tierras colombianas y seguía de cerca su carrera, enviando bendiciones públicas tanto a ella como a su esposo, Christian Nodal, tras su matrimonio.
De hecho, la relación profesional con Nodal fue fundamental en la trayectoria de Yeison; en 2022, el caldense tuvo el honor de ser el telonero oficial de la gira de Nodal por Colombia y Chile, una experiencia que forjó un vínculo de respeto entre los dos titanes del género regional contemporáneo.
Aunque hasta el cierre de esta edición ni Ángela ni Christian se han pronunciado formalmente, fuentes cercanas aseguran que la noticia los ha dejado en un estado de conmoción profunda.
Mientras el mundo artístico procesa la pérdida, el dolor más crudo se vive en el hogar de Yeison.
Sonia Restrepo, su esposa y compañera de todas las batallas, se mantiene como el centro de un núcleo familiar que hoy intenta sostenerse en medio de la tragedia.
Camila, una de las hijas del cantante, conmovió a las redes sociales este 16 de enero de 2026 al compartir un video inédito junto a su padre.
En las imágenes, se les ve disfrutando de un momento cotidiano en un centro comercial, jugando con filtros de video y compartiendo risas que hoy suenan a despedida.
El mensaje “¡Te amo, papi!” que acompaña el clip es un recordatorio doloroso de la humanidad detrás del ídolo.
En la sección de comentarios, la joven se disculpó con el público por no sentirse preparada para hablar directamente ante las cámaras, pidiendo comprensión en un momento donde las palabras simplemente no alcanzan.

El legado de Yeison Jiménez en la música regional mexicana es innegable.
Su partida ha sido lamentada por otros grandes exponentes como Edwin Caz de Grupo Firme, Natalia Jiménez, Alfredo Olivas y Luis Ángel “El Flaco”, quienes veían en el colombiano a un embajador de lujo que supo fusionar la esencia del despecho con el poder del mariachi.
Yeison no era solo un invitado en el género mexicano; era una pieza clave que lograba que el regional colombiano fuera respetado con la misma jerarquía.
Su participación en programas internacionales y sus planes de lanzamientos masivos en México para este 2026 quedaron truncados, pero su influencia permanecerá como un puente que él mismo ayudó a construir.
En este 16 de enero, mientras el país le rinde honores en el Movistar Arena, la historia de Yeison Jiménez se consolida como la de un hombre que nunca olvidó sus raíces.
Aquel joven que vendía aguacates en Corabastos y que soñaba con llenar estadios, no solo cumplió su meta, sino que se ganó el respeto de las familias más poderosas de la industria musical.
La “dignidad del mercado”, como lo llamaron sus compañeros de la central de abastos, se ha ido dejando una estructura empresarial sólida, pero sobre todo, un vacío emocional que hoy une en un solo llanto a Bogotá y a la Ciudad de México.
El “Aventurero” ha emprendido su último viaje hacia la eternidad, y aunque su avión ya no surca los cielos de Boyacá, su voz seguirá resonando en cada rincón donde el regional se cante con el corazón.
El luto de los Aguilar es el luto de toda una industria que reconoce en Yeison a un artista que dignificó el género.
La hermandad que existía entre estos artistas era un ejemplo de que la música no tiene fronteras cuando hay talento y humildad de por medio.
Hoy, mientras las cintas moradas de luto decoran los buses de sus colegas y las oraciones de sus fanáticos se elevan al cielo, queda el consuelo de que su obra es inmortal.
Yeison Jiménez se ha ido, pero como bien dijo su hija Taliana, ahora podrá vigilar el crecimiento de los suyos y el éxito de sus amigos desde ese “cielito” donde los aventureros finalmente encuentran el descanso que la tierra les negó.