La polémica que envuelve a Andrea Valdiri sigue creciendo y ya parece una novela interminable de la farándula colombiana.
Todo comenzó con unas fotografías en las que se le veía sonriente junto a Wecol, ex de Aida Victoria, en medio de un proyecto laboral.
Para muchos seguidores, esa sola imagen bastó para señalarla de “mala amiga” y “traicionera”.

Las críticas no tardaron en llover y la discusión se encendió en redes sociales, porque la cercanía con alguien que fue pareja de una amiga siempre despierta suspicacias, aunque la colaboración sea estrictamente profesional.
Andrea intentó aclarar desde el inicio que el contrato con Wecol se había firmado meses atrás y que no existía nada personal detrás, que simplemente estaba cumpliendo con un compromiso laboral.
Pero sus explicaciones no lograron frenar la tormenta.
Aida Victoria reaccionó con dureza y, aunque admitió que entendía que cada quien necesitaba trabajar, se mostró decepcionada de que Andrea no hubiera sido más sincera con ella.
Lo que más le dolió, dijo, no fue la colaboración en sí, sino el hecho de que en privado Andrea había criticado a esa persona y luego apareció en fotos trabajando a su lado.
Para Aida, ese comportamiento rayaba en la hipocresía y dejaba claro que la amistad que compartían no estaba cimentada en la transparencia.
A sus palabras se sumó La Jesuu, quien también se mostró molesta y lanzó indirectas muy directas en sus redes, asegurando que las verdaderas amigas deben hablar claro y que la lealtad se demuestra en esos pequeños gestos.
La controversia no tardó en escalar cuando entraron al ruedo Gina Calderón y Epa Colombia, dos figuras que disfrutan comentar cada chispa de conflicto en la farándula digital.

Ambas recordaron que ya habían anticipado que este grupo de influenciadoras terminaría peleado tarde o temprano, y no perdieron la oportunidad para reforzar el señalamiento de hipocresía.
Gina incluso fue más allá y en uno de sus en vivos se refirió a varias de ellas como “personas que se mueven únicamente por conveniencia y dinero”.
Esas declaraciones le echaron más leña al fuego y ampliaron el escándalo.
Andrea, por su parte, trató de mantener la calma y volvió a explicar que la decisión de aparecer con Wecol no fue algo personal sino una exigencia de la empresa que los había contratado.
Dijo sentirse dolida porque amigas que consideraba cercanas prefirieran exponerla públicamente antes que hablarle de frente, y recordó que para ella las verdaderas amigas son aquellas que ha tenido desde siempre, desde el colegio, las que no necesitan cámaras ni contratos de por medio para mantenerse a su lado.
Según Andrea, el mundo de los influenciadores está lleno de relaciones frágiles que se quiebran fácilmente cuando se mezclan los intereses laborales con los personales, y eso quedó demostrado en este caso.
Las redes, como siempre, quedaron divididas.
Una parte de los seguidores respaldó a Andrea argumentando que el trabajo es trabajo y que nadie debería juzgarla por cumplir un contrato ya firmado.
Otros, en cambio, se alinearon con Aida y La Jesuu, defendiendo la idea de que una verdadera amiga jamás se pone en situaciones que puedan interpretarse como una traición.
Entre acusaciones de hipocresía, defensas apasionadas y mensajes de apoyo o rechazo, el escándalo no ha hecho más que crecer y parece lejos de apagarse.
Lo cierto es que esta pelea ha destapado no solo los roces entre las protagonistas, sino también la fragilidad de las relaciones en un mundo donde la exposición pública convierte cada diferencia en un espectáculo.
Andrea insiste en que nunca traicionó a nadie y que su único error fue confiar en que sus amigas comprenderían la situación.
Aida sostiene que lo que pasó demuestra falta de sinceridad.
La Jesuu refuerza esa idea y Gina y Epa disfrutan el papel de comentaristas del drama, anunciando que aún quedan muchas cosas por salir a la luz.
Hoy la pregunta que todos se hacen es si estas amistades podrán recomponerse o si este será el punto final de un vínculo que parecía sólido pero que en cuestión de días se resquebrajó frente a los ojos de todo un país.
Lo único seguro es que el show está lejos de terminar, porque cada declaración abre una nueva herida y cada indirecta genera más expectación.
La farándula colombiana vuelve a confirmar que las alianzas, los contratos y las amistades pueden cambiar de la noche a la mañana, y que lo que empieza con una foto termina convertido en un huracán de acusaciones, lágrimas y chismes virales.