⚡🔪 Alias “La Diabla” al Mando: La Orden Secreta para Acabar con su Esposo “Alias el Calvo” y el Misterio de los Involucrados 😰🌪️

El caso de Andrea Sánchez Polanco, más conocida como “La Diabla”, ha capturado la atención de la opinión pública en Colombia y más allá.

Esta joven mujer de 27 años, oriunda del departamento del Cesar, fue asesinada de manera brutal en Medellín, marcando el desenlace de una historia llena de intriga, traición y ambición desbordada.

Su muerte, lejos de ser un caso aislado de violencia urbana, destapó una red de crimen organizado que involucra a múltiples actores y pone de manifiesto las dinámicas internas de poder dentro de las estructuras criminales.

Sánchez Polanco fue asesinada por sicarios que se movilizaban en motocicletas, quienes le dispararon a quemarropa justo cuando intentaba ingresar al edificio donde se hospedaba desde el 14 de enero.

Los disparos impactaron su rostro, brazo y costado, dejándola gravemente herida.

A pesar de los esfuerzos por salvarle la vida, falleció poco después en un hospital cercano.

Sin embargo, su muerte no solo marcó el final de su vida, sino también el inicio de una serie de investigaciones que han revelado detalles escalofriantes sobre su implicación en actividades ilícitas y su papel en la masacre de una familia en Aguachica, Cesar.

Las autoridades rápidamente conectaron su asesinato con la masacre ocurrida el 29 de diciembre de 2024, en la cual fueron asesinados cuatro miembros de la familia Lora Rincón, incluyendo al pastor Marlon Lora.

Inicialmente, se pensó que el ataque estaba dirigido contra esta familia, pero las investigaciones revelaron que los verdaderos objetivos eran Andrea Sánchez Polanco y su esposo, Alexander González Pérez, alias “El Calvo”.

Este último fue asesinado apenas dos días antes, el 27 de diciembre, en el municipio de Banco Magdalena.

Según las investigaciones, “La Diabla” habría ordenado el asesinato de su propio esposo como parte de un plan para consolidar su poder dentro de la organización criminal que ambos lideraban.

Este acto de traición no solo marcó un punto de quiebre en su relación personal, sino que también desató una cadena de eventos que culminaron en su propia muerte.

Las autoridades descubrieron que Sánchez Polanco había contratado a sicarios para ejecutar a su esposo, utilizando a su amante como intermediario.

El periodista Jacobo Solano, en una entrevista con Noticias Caracol, describió a Sánchez Polanco como una mujer ambiciosa que no dudó en traicionar a quienes estaban más cerca de ella para alcanzar sus objetivos.

Durante años, acumuló una fortuna considerable, invirtiendo en propiedades, vehículos de lujo y viajes extravagantes.

Sin embargo, su ambición desmedida la llevó a cometer errores que finalmente sellaron su destino.

Según Solano, “La Diabla” quería convertirse en la líder indiscutible de la organización, eliminando cualquier obstáculo en su camino, incluyendo a su propio esposo.

El asesinato de “El Calvo” no pasó desapercibido dentro de la organización criminal.

La muerte de uno de sus líderes generó tensiones internas y una serie de venganzas que finalmente llevaron al asesinato de Sánchez Polanco.

Antes de su muerte, “La Diabla” había expresado su preocupación por su seguridad y la de su familia.

En un mensaje enviado a sus allegados, afirmó: “Estoy atravesando un momento muy difícil, temo por mi vida y la de mi familia”.

A pesar de estas advertencias, continuó negando cualquier implicación en la masacre de los Lora, aunque las pruebas encontradas por las autoridades contaban una historia diferente.

Tras el asesinato de su esposo, Sánchez Polanco buscó refugio en Bogotá antes de trasladarse a Medellín.

Durante este tiempo, tomó medidas extremas para protegerse, incluyendo el uso de una camioneta blindada y la contratación de guardaespaldas.

Sin embargo, estas precauciones no fueron suficientes para evitar que sus enemigos la localizaran.

Las autoridades sospechan que su ubicación fue revelada por miembros de su propia organización, quienes habrían decidido eliminarla como represalia por su traición.

El caso de “La Diabla” ha generado un intenso debate en la sociedad colombiana.

Algunos la ven como una mujer calculadora y ambiciosa que pagó el precio de sus propias decisiones, mientras que otros la consideran una víctima de un sistema corrupto y violento donde la traición se paga con la vida.

Su historia ha servido como un recordatorio de los peligros inherentes al mundo del crimen organizado, donde las lealtades son efímeras y el poder se obtiene a un alto costo.

Los expertos en criminología han señalado que el caso de Sánchez Polanco es un ejemplo claro de cómo las dinámicas internas de poder pueden destruir desde adentro cualquier organización criminal.

La traición, la ambición y la falta de confianza son factores que contribuyen a la desestabilización de estos grupos, lo que a menudo resulta en violencia y caos.

Además, el caso destaca la importancia de abordar las raíces del crimen organizado, incluyendo la pobreza, la desigualdad y la falta de oportunidades, para prevenir que más personas caigan en este ciclo de violencia.

En última instancia, la historia de “La Diabla” es un reflejo de las complejidades del crimen organizado en Colombia y de los desafíos que enfrentan las autoridades para combatir estas estructuras.

Aunque su muerte marca el final de su vida, también plantea preguntas importantes sobre el impacto del crimen organizado en la sociedad y las medidas necesarias para abordar este problema de manera efectiva.

El caso sigue siendo objeto de investigación, y las autoridades continúan buscando respuestas sobre los eventos que llevaron a la muerte de Andrea Sánchez Polanco.

Mientras tanto, su historia permanece como un recordatorio de los riesgos y las consecuencias del mundo del crimen, donde la ambición y la traición pueden tener un precio mortal.

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