La industria de los medios de comunicación en América Latina se encuentra sumida en un profundo luto tras el inesperado y trágico fallecimiento de Alberto Ciurana.
El deceso de esta figura cumbre, pilar fundamental en la dirección de contenido y distribución de una de las corporaciones mediáticas más grandes del continente, ha resonado con una intensidad sísmica a lo largo y ancho del panorama televisivo de habla hispana.

Su partida prematura, vinculada a las complicaciones derivadas de la crisis de salud global que ha azotado al mundo, ha provocado una oleada de reacciones emotivas y homenajes por parte de colegas, celebridades y subordinados que tuvieron el privilegio de trabajar bajo su liderazgo.
Entre los mensajes más sentidos y que han capturado la atención del público y la prensa se encuentra el emitido por la reconocida presentadora Jessica Cediel.
Su declaración, cargada de dolor y gratitud, subraya no solo la pérdida de un directivo, sino la de un mentor y amigo que impactó decisivamente en su trayectoria profesional y personal.
La noticia del fallecimiento de Ciurana fue confirmada el pasado 23 de marzo, dejando un vacío irremplazable en la cúpula directiva y en los corazones de quienes lo conocieron.
El director general de Contenido y Distribución de la mencionada compañía había informado previamente, el 10 de marzo, sobre su diagnóstico positivo para el virus.
En ese momento, sus síntomas eran descritos como leves, aunque ya requerían de la atención médica especializada.
Lo que añadió un matiz de profunda ironía y tragedia al anuncio de su diagnóstico fue el mensaje que él mismo compartió con sus seguidores en las redes sociales.
Ciurana comentó que, irónicamente, había recibido la primera dosis de la vacuna justo el viernes anterior a su confirmación de enfermedad.
Esta coincidencia temporal ha suscitado reflexiones sobre la rapidez y la agresividad con la que el virus puede manifestarse, incluso en personas que inician su proceso de inmunización.
La comunidad de la farándula y el periodismo se ha volcado en manifestaciones de condolencia y recuerdo, destacando la magnitud de la trayectoria de Ciurana.
El deceso fue oficialmente confirmado en la esfera pública por Benjamín Salinas a través de su cuenta de Twitter, lo que sirvió como la señal de inicio para un torrente de mensajes de despedida.
Decenas de figuras famosas, con las que Ciurana se cruzó y colaboró a lo largo de su vasta y prolífica carrera, han expresado su pesar.
Entre estos conmovedores tributos, el de Jessica Cediel se distinguió por su profundidad personal y el reconocimiento explícito del rol trascendental que él jugó en su vida.
La comunicadora colombiana se refirió a Ciurana como su “gran jefe” en el emotivo mensaje que publicó en su cuenta oficial de Instagram.
La publicación fue acompañada por un par de fotografías en las que ambos aparecen juntos, evocando momentos de camaradería y profesionalismo compartidos.
Cediel no escatimó en elogios para describir la calidad humana y profesional de su exjefe.
“Fue un gran ser humano, amigo y profesional”, escribió la presentadora en las primeras líneas de su dedicatoria.
Este reconocimiento va más allá de la mera relación laboral, estableciéndolo como una figura integral de apoyo y guía.
La gratitud fue un tema central en el mensaje de Cediel.
Ella le agradeció enfáticamente por haber creído en su talento y potencial.
Más aún, reconoció que Ciurana fue instrumental en un cambio fundamental en su vida, sugiriendo un giro positivo o una oportunidad de carrera que la catapultó.

La presentadora prometió mantener vivo su recuerdo y legado.
“Siempre estarás en mi corazón, mi respeto y admiración por siempre”, afirmó.
El mensaje concluyó con una nota de profundo respeto y solidaridad hacia la familia del fallecido directivo.
“Un abrazo y mis más sentidas condolencias para la familia”, finalizó Jessica Cediel.
La expresión de su dolor fue reiterada en un segmento posterior de su mensaje, enfatizando la magnitud de la pérdida que siente.
“Hoy con mucho dolor debo compartirles una gran pérdida”, comenzó la segunda parte de su texto.
Reiteró los adjetivos de aprecio: “Señor, fue un gran ser humano, amigo y profesional, descansa en paz, Alberto Ciurana”.
La presentadora repitió su agradecimiento por las oportunidades brindadas.
“Gracias por tanto, gracias por haber creído en mí y gracias por haber cambiado mi vida por completo”, puntualizó.
El cierre de su homenaje encapsula la esencia de su relación: “Un gran jefe, siempre estarás en mi corazón, mi respeto y admiración por siempre, un abrazo y mis más sentidas condolencias para toda su familia”.
El impacto de Alberto Ciurana en la televisión de habla hispana no puede ser subestimado.
Su carrera, que se extendió por décadas, lo posicionó como uno de los ejecutivos más influyentes y visionarios del sector.
La pregunta que resuena ahora en el ambiente es: ¿Quién era realmente Alberto Ciurana?
Según los reportes detallados por Televisa, la cuna de gran parte de su carrera, Alberto Ciurana inició su camino en la industria a una edad sorprendentemente temprana.
A la edad de 18 años, comenzó a desempeñarse como productor del icónico programa “Siempre en Domingo”.
Este programa, que marcó una era en la televisión mexicana e internacional, fue el trampolín para una carrera de ascenso constante y logros notables.
A partir de ahí, su trayectoria lo llevó a ocupar puestos de altísima responsabilidad, demostrando una habilidad innata para la gestión, la producción y la estrategia de contenidos.
En su camino profesional, Ciurana ocupó roles clave en varias de las cadenas más importantes a nivel global.
Se desempeñó como vicepresidente de Operaciones y de Producción de la cadena Spanish International Network (SIN), la predecesora de lo que hoy conocemos como Univision.
Esta experiencia en la televisión dirigida al público hispano de Estados Unidos le proporcionó una perspectiva binacional y un conocimiento profundo del mercado.
Su escalada continuó con el nombramiento como vicepresidente de Operaciones Internacionales de Televisión.
Este cargo lo colocó en una posición estratégica para entender y expandir la influencia del contenido televisivo en mercados fuera de México.
Posteriormente, asumió la vicepresidencia de Broadcast y, crucialmente, la vicepresidencia de Programación y Contenidos, también en la última cadena.
Estos roles fueron fundamentales para dar forma a la parrilla de programación y definir la identidad de la cadena en un momento de creciente competencia en el sector.
El cénit de su carrera en una de las mayores empresas de medios llegó cuando fue nombrado presidente de Univision Networks.
Esta posición de liderazgo supremo en 2017 le otorgó el control y la dirección de la estrategia de contenido para todo el conglomerado en el mercado estadounidense.
Sin embargo, el dinamismo de su carrera lo llevó a buscar nuevos desafíos y a unirse a otro gigante de la comunicación.
En el año 2017, se convirtió en el Director General de Contenido y Distribución de TV Azteca.
Este movimiento fue un hito en el panorama mediático, ya que Ciurana aportó su vasta experiencia y su visión estratégica a la reestructuración y modernización de la oferta de contenidos de esta corporación.
En este último rol, fue responsable de supervisar la creación, adquisición y distribución de todos los programas y formatos, ejerciendo una influencia directa en lo que millones de televidentes consumían a diario.

Su habilidad para identificar tendencias, desarrollar talento y lanzar programas exitosos fue una constante a lo largo de su carrera.
El legado de Alberto Ciurana no se mide solo por los cargos que ocupó, sino por el impacto cultural de los contenidos que impulsó y las carreras que ayudó a forjar.
Jessica Cediel es un claro ejemplo de las muchas figuras que encontraron en él un creyente y un catalizador para su éxito.
El sector de los medios pierde con él a un estratega formidable, un negociador astuto y, según muchos testimonios, un ser humano de gran calidez.
El contexto de su muerte, en medio de una crisis sanitaria global, subraya la vulnerabilidad de incluso las figuras más poderosas y la necesidad de seguir manteniendo la cautela y el cuidado.
La ironía de haber recibido la primera dosis de la vacuna pocos días antes de su deceso ha reavivado el debate sobre los tiempos de incubación y la efectividad temprana de los fármacos.
Expertos en salud han señalado que la protección máxima de las vacunas requiere de un período de tiempo después de la segunda dosis, y que la primera dosis, si bien ofrece cierta protección, no es una barrera impenetrable de inmediato.
Esta explicación técnica, sin embargo, no mitiga el dolor ni la sensación de injusticia que acompaña a una pérdida tan significativa y en tales circunstancias.
El luto que embarga a la presentadora de Canal Caracol, Jessica Cediel, y a la vasta comunidad de la televisión es un testimonio del alcance de la influencia de Ciurana.
El calificativo de “gran jefe” se transforma en un reconocimiento de liderazgo que inspira y que deja una marca imborrable.
Su ausencia será profundamente sentida en las salas de juntas, en los estudios de grabación y, lo más importante, en las vidas de quienes lo consideraron un amigo.
La carrera de Ciurana es un mapa de la evolución de la televisión hispana, desde la era del “Siempre en Domingo” hasta las complejas estructuras de distribución de contenido del siglo XXI.

Su habilidad para transicionar y liderar en diferentes épocas y en distintas corporaciones (Televisa, Univision, TV Azteca) atestigua su adaptabilidad y su visión a largo plazo.
Los aplausos que preceden al mensaje de Cediel, incluidos en la referencia original, pueden interpretarse como los últimos y merecidos honores a una vida dedicada a la comunicación y al entretenimiento.
El mensaje de respeto y admiración “por siempre” de Cediel resuena con un sentimiento colectivo de pérdida y gratitud.
La industria se detiene brevemente para rendir homenaje a uno de sus arquitectos más brillantes.
Su legado perdurará en el formato de los programas que impulsó, en las carreras que lanzó y en la profesionalidad que exigió y ejemplificó.
El adiós a Alberto Ciurana es un recordatorio sombrío de que, detrás de los altos cargos y las luces de la televisión, existe una humanidad frágil que hoy llora una pérdida invaluable.
La promesa de Jessica Cediel de llevarlo “siempre en mi corazón” se convierte en el epitafio emocional que resume la relación entre un jefe que creyó y una estrella que triunfó gracias a esa fe.
El sector continuará, pero lo hará con un vacío considerable en el banquillo de liderazgo.
Las condolencias se extienden a toda su familia, a la que se le ofrece el más sentido pésame en estos momentos de profundo dolor.
La memoria de Alberto Ciurana, el gran jefe, el amigo y el profesional, descansa en paz.
Su huella, sin embargo, sigue firme en la pantalla chica.