El 16 de enero de 2026, el cielo de Bogotá parece haberse teñido de un gris más profundo, como si la atmósfera misma se uniera al luto que envuelve a toda Colombia.
La música popular, esa que nace de las entrañas del pueblo y se canta con el alma en la mano, ha perdido a su guía más brillante: Yeison Jiménez.

Tras el fatídico accidente aéreo ocurrido el pasado 10 de enero, en el que el artista y cinco miembros de su equipo perdieron la vida, el país ha vivido una semana de incredulidad y tristeza.
Sin embargo, hoy, en medio de los honores públicos y el clamor de los fanáticos, la imagen que ha paralizado el corazón de la nación es la de Sonia Restrepo, la mujer que caminó a su lado desde antes de que el éxito tocara a su puerta, despidiéndose del amor de su vida en una ceremonia que ha desbordado cualquier contención emocional.
Sonia Restrepo, quien siempre prefirió la discreción del hogar para ser el pilar inquebrantable del artista, ha roto su silencio a través de las plataformas digitales, enviando un mensaje que es un grito de dolor y amor eterno.
“Descansa en paz, te extrañaremos mucho.
Te extrañaré por siempre mi todo.
Te amo, eres y serás por siempre mi vida entera”, escribió la viuda del “Aventurero”, acompañando sus palabras con la resignación de quien ha perdido no solo a un esposo, sino a su compañero de sueños.
Las imágenes de Sonia frente al féretro, susurrándole adiós a ese muchacho que alguna vez vendió aguacates en Corabastos y que terminó conquistando los escenarios del mundo, son sinceramente devastadoras.
No hay palabras que puedan llenar el vacío que deja un hombre que, a sus 34 años, tenía el mundo a sus pies y un futuro que parecía infinito.
El impacto de su partida ha trascendido las fronteras colombianas, evidenciando que el carisma de Yeison Jiménez había tendido puentes indestructibles con la cultura mexicana.
Figuras de la talla de Alejandro Fernández, Ana Bárbara, Edwin Caz y Natalia Jiménez han manifestado su consternación.

Para este 2026, Yeison tenía proyectado un lanzamiento masivo en México que consolidaría su estatus como el colombiano más mexicano de la industria.
Es escalofriante recordar que el propio artista, en diversas entrevistas, manifestó haber soñado en múltiples ocasiones que su final llegaría de esta manera, en un accidente aéreo.
Esa premonición, que hoy se cumple con una exactitud aterradora, añade una capa de misticismo y tragedia a la leyenda que apenas comienza a escribirse.
Este viernes, el Movistar Arena se ha transformado en un santuario.
Tras una ceremonia estrictamente privada solicitada por la familia para procesar el dolor inicial, se dio paso a este homenaje público donde miles de seguidores han podido acercarse a los ataúdes simbólicos que representan a las víctimas del siniestro en Boyacá.
Los “Jimenistas” de corazón madrugaron, portando sus ponchos y sombreros, coreando a grito herido los temas que hoy suenan a despedida.
La organización ha sido impecable, permitiendo que el pueblo, ese mismo que Yeison nunca abandonó a pesar de su inmensa fortuna, pudiera darle el último adiós al hombre que dignificó el mercado y la música popular.
El legado que deja Yeison Jiménez es, ante todo, un testamento de resiliencia humana.
Su historia es la de la superación absoluta: el joven que cargaba bultos en la central de abastos y que, a punta de talento y disciplina, construyó un holding empresarial como Way Choose Company S.A.S. , diversificando su fortuna en bienes raíces, hotelería y criaderos de caballos de paso fino como La Cumbre.
Hoy, ese imperio valuado en miles de millones garantiza el bienestar de su familia, pero nada puede reemplazar la presencia del padre que soñaba con ver crecer a sus hijos.
Taliana, su hija de 7 años, conmovió al país hoy al recordar que el mayor sueño de su papá era verlos convertirse en adultos, un sueño que ahora deberá vigilar desde el “cielito”.

La atmósfera en Bogotá hoy es de una gratitud melancólica.
Mientras los artistas colegas como Pipe Bueno, Jessi Uribe y Paola Jara unieron sus voces en la tarima del Movistar Arena, el sentimiento generalizado era de orfandad.
Colombia no solo ha perdido a un cantante con una voz prodigiosa; ha perdido a un referente de humildad.
Los gestos de solidaridad, como el bus de Johnny Rivera adornado con cintas moradas de luto, demuestran la hermandad de un gremio que hoy se siente mutilado.
Yeison era el motor de una nueva era para el género regional colombiano, dándole un estatus internacional que difícilmente alguien podrá replicar con la misma autenticidad.
Al final del día, lo que prevalece es la imagen de Sonia Restrepo, abrazando a sus hijos y enfrentando un futuro sin el hombre que lo era “su todo”.
Las investigaciones técnicas de la Fiscalía General de la Nación y la Aeronáutica Civil sobre las fallas de la avioneta Piper Navajo continuarán su curso, analizando ese último grito de “se acabó la pista” que reportaron los testigos.
Pero para el público, la pista nunca se acabará para Yeison Jiménez.
Su música seguirá sonando en cada cantina, en cada feria y en cada rincón donde alguien luche por un sueño.
El “Aventurero” ha emprendido su vuelo más alto hacia la eternidad, dejando una huella que el tiempo no podrá borrar.
https://youtu.be/TTi_-6esTDs
Hasta siempre, Yeison.
Colombia te llora hoy, 16 de enero de 2026, pero te cantará por siempre.
Tu voz se apaga en la tierra, pero tu leyenda vibrará en el alma de un pueblo que aprendió, gracias a ti, a soñar con el corazón en la mano y la frente muy en alto.
Descansa en paz, parcerito, que aquí abajo tu historia seguirá inspirando a los que vienen desde abajo.