La noticia ha generado una onda de choque en el mundo de la salsa y el son, uniendo en un solo duelo a las naciones de Cuba y Puerto Rico.
Adalberto Álvarez ha fallecido a los 72 años de edad, víctima de complicaciones derivadas de la COVID-19, tras una batalla que mantuvo en vilo a la comunidad artística internacional.

Su partida no es solo la pérdida de un individuo, sino el cierre de un capítulo fundamental en la evolución de la música bailable cubana, dejando un vacío que se siente desde las calles de La Habana hasta los escenarios de San Juan.
El luto de los grandes: Gilberto Santa Rosa y Andy Montañez
La magnitud de la figura de Álvarez se refleja en las inmediatas y profundas reacciones de sus colegas puertorriqueños.
Gilberto Santa Rosa, conocido como “El Caballero de la Salsa”, no tardó en expresar su desolación a través de sus plataformas oficiales.
Santa Rosa, quien compartió una amistad personal y musical con el cubano, lo describió como un “paladín” y un “héroe de la cultura popular”.
Para Gilberto, Adalberto Álvarez no era simplemente un colega, sino un enlace vital entre la tradición del son y la modernidad de la salsa.
En su mensaje, Santa Rosa enfatizó que, aunque su amistad personal pudo haber sido más corta que su admiración musical, el respeto que sentía por la obra de Álvarez era absoluto.
Este reconocimiento es significativo, pues Santa Rosa es uno de los máximos exponentes del género y verle “vestido de negro” simboliza el respeto de la salsa institucional hacia el sonero cubano.
Por su parte, Andy Montañez, el legendario “Niño de Trastalleres”, recordó a Álvarez con una melancolía palpable.
Montañez utilizó material audiovisual para honrar su memoria, rescatando interpretaciones conjuntas como el tema “Tu fiel trovador”.
En sus declaraciones, Montañez elevó a Adalberto a la categoría de “maestro de maestros”, subrayando que su estilo inconfundible vivirá por siempre a través de sus composiciones.
La solidaridad de Montañez hacia el pueblo cubano en este momento de luto refuerza la hermandad musical que el género ha construido por encima de las fronteras políticas.
Legado y protección de la música cubana

El impacto de la partida de Adalberto Álvarez también fue sentido profundamente por músicos residentes en el exterior, como Juan José Hernández, líder de la orquesta San Juan Habana.
Hernández, afligido, manifestó que su corazón está de luto por la partida de quien fuera para él un “amigo paternal” y un protector incansable de la música cubana.
Adalberto Álvarez fue el fundador de dos de las orquestas más emblemáticas de la isla: Son 14 y Adalberto Álvarez y su Son.
Su gran mérito fue rescatar el son tradicional, el ritmo padre de la música caribeña, y darle una sonoridad contemporánea que permitiera a las nuevas generaciones disfrutarlo en las pistas de baile.
Se le atribuye haber reavivado el baile en pareja y haber mantenido viva la llama de la cubanía en momentos de gran transformación musical.
El impacto de su ausencia
La pérdida de Álvarez a causa de la COVID-19 añade una capa de tristeza adicional, recordándonos la vulnerabilidad de nuestros tesoros humanos vivos ante la crisis sanitaria mundial.
A los 72 años, el maestro todavía se encontraba activo, componiendo y liderando su agrupación, lo que hace que su desaparición física sea aún más inesperada para el público que seguía sus pasos.
El informe concluye que la música mundial despide a un paladín.
Adalberto Álvarez no solo escribió canciones; él definió una forma de ser y de sentir el Caribe.
Su influencia se extiende a arreglistas, compositores e intérpretes que hoy ven en su obra un manual de cómo hacer música con elegancia, respeto a la raíz y visión de futuro.
Deseamos paz en la tumba del “Caballero del Son”.
Su música, cargada de esa cadencia inconfundible, seguirá sonando en cada rincón donde se aprecie la buena salsa y el verdadero son cubano.
La farándula internacional se une en un abrazo solidario para su viuda, sus hijos y todos los músicos que tuvieron el honor de formarse bajo su batuta.